Precandidaturas a la Alcaldía marcadas por la diferencia

A pocas semanas de que los Progresistas y la Alianza Verde decidan sus candidatos únicos, este diario recogió algunas de las diferencias esenciales entre los aspirantes de cada colectividad.

Antonio Sanguino, Carlos Vicente de Roux, María Mercedes Maldonado y Hollman Morris. / Gustavo Torrijos, David Campuzano, Óscar Pérez, Luis Ángel

Para completar el ajedrez de candidatos a los comicios por la Alcaldía de Bogotá faltan muchas claridades y seguramente algunas sorpresas. Entre las claridades que deberán resolverse pronto está quiénes serán los candidatos únicos de la Alianza Verde y el Progresismo. Los primeros ya decidieron que el aspirante verde será el vencedor de una encuesta, que se realizará a finales de abril, entre los concejales Carlos Vicente de Roux y Antonio Sanguino. Los segundos, María Mercedes Maldonado y Hollman Morris, parecen más crudos en llegar acuerdos sobre los detalles de otra encuesta que harían.

La Alianza Verde y el Progresismo deberán tener cuanto antes a su candidato único porque necesitan tiempo para fortalecer sus campañas que, aunque formalmente empiezan a mitad de año, de acuerdo a la última encuesta de la firma Cifras y Conceptos hoy no tendrían más del 1 y el 2% de la intención de voto (De Roux, Sanguino y Maldonado tienen el 1% y Morris el 2%). A la hora de las definiciones, las diferencias entre los precandidatos cuentan y mucho. Estas son algunas que encontramos y preguntamos a estos cuatro oficiales contendores, más allá de las coincidencias gruesas que representan al pertenecer a la misma colectividad.

Al interior de la Alianza Verde

Entre el concejal Carlos Vicente de Roux y Antonio Sanguino hay varias coincidencias programáticas, por ejemplo, en temas de seguridad (más pie de fuerza, lucha frontal contra las mafias y programas sociales y de oportunidades para arrebatarle los jóvenes a la delincuencia) y en movilidad (sacar adelante el Sistema Integrado de Transporte, SITP, el metro y no olvidar el Transmilenio). Aún así, tienen diferentes enfoques y énfasis en otros temas claves para la ciudad. De Roux viene de Progresistas, el movimiento que llevó al alcalde Gustavo Petro a la Alcaldía de la capital, y ayudó a hacer el programa de la Bogotá Humana, por eso ha respaldado y sigue siendo partidario de mantener esta política, sobre todo los programas sociales y los subsidios de transporte, educación y agua a sectores vulnerables. Sus reparos a la Bogotá Humana han sido en la planeación, gerencia y ejecución de sus programas.

Por su lado, Sanguino ha sido desde el comienzo muy crítico del gobierno Petro, para él la política de subsidios que ha caracterizado esta administración “puede encerrar decisiones fiscalmente irresponsables”. Cree, por ejemplo, que la rebaja de tarifas en el transporte público es equivocada porque “afecta las finanzas de la ciudad y es insostenible en el tiempo”. También que la Avenida Longitudinal de Occidente no debería aplazarse más por el eventual impacto que tendría a la movilidad en el occidente de la ciudad.

Según Sanguino, otra diferencia puntual con De Roux está en la política de Basura Cero y la prestación de servicio de aseo por parte de una empresa estatal: “A diferencia de Carlos Vicente me parece una equivocación fiscal embarcar a la ciudad en la creación de un operador público o estatal, que le ha costado a la capital a la fecha más de $200 mil millones de pesos. Creo que la ciudad debería volver a un esquema de área de servicio exclusivo y de concesiones mediante licitación pública para que el Distrito vuelva a cumplir un papel de regulador del servicio”.

Sobre las alianzas políticas, De Roux sostiene que si se crece un candidato de la derecha hay que unirse con el centro y la izquierda, pero si eso no pasa se inclinaría a una coalición con los progresistas y con sectores socialdemócratas del Partido Liberal y de la Unidad Nacional. Con el Polo Democrático, aunque comparte un ideario, De Roux es muy crítico frente a los escándalos de corrupción que se dieron en la administración de Samuel Moreno y él mismo investigó. Mientras que Sanguino cree que en ese espectro las alianzas pueden ser con Rafael Pardo o Clara López y que él no se presta para una cruzada contra la izquierda, menos aún en un escenario de posible posconflicto. Eso sí, ni De Roux ni Sanguino se ven bailando el Aserejé en tarima con el uribismo, como sucedió con otros líderes del entonces Partido Verde, durante la campaña a la Alcaldía de Enrique Peñalosa en 2011.

Desde el Progresismo

Las diferencias entre los candidatos del progresismo Hollman Morris y María Mercedes Maldonado se tramitan por esta época con tono menos cordial. Esto por cuenta de las fuertes tensiones y dificultades personales que han tenido. Según Maldonado, por la forma en que Morris ha manejado su aspiración política, pasando por encima de su precandidatura. Morris prefiere no referirse al tema, y resalta, evasivo, que “a diferencia de la añeja izquierda” ha aprendido que “entre los liderazgos Progresistas y de la Bogotá Humana no existen diferencias sino matices y complementariedades”.

En lo programático también tienen diferencias. Si bien para Maldonado el plan de la Bogotá Humana es una buena carta de navegación, ella busca la construcción de un nuevo plan de ciudad que rescate lo mejor de ese programa y lo reoriente, por eso propone además mejorar el acceso a educación tecnológica y universitaria, tener mayor articulación entre el gobierno distrital y la Policía para enfrentar el tráfico de drogas y el sicariato, así como fortalecer políticas de vejez porque la población se está envejeciendo.

Morris, en cambio, habla de la fase dos de la Bogotá Humana, es decir, “la profundización del legado social que recibimos de Gustavo Petro, donde la empresa pública de recolección de aseo será fortalecida así como su programa estrella Basura Cero”, y enfatiza en que profundizará las metas de inclusión y superación de la pobreza y habrá menos bolillo y más atención a los jóvenes para que no integren las redes de delincuencia. Maldonado asegura que tiene un perfil más técnico y que está concentrada en Bogotá, como prioridad no como “escampadero político”. Morris cree, en cambio, que la visión de ciudad que propone debe ser “ampliable al proyecto que hemos llamado la Colombia Humana que, entre otras, se debe expresar en el año 2018”.

En cuanto a las alianzas, si bien Maldonado expresa con timidez que son decisiones que le competen colectivamente al partido asegura tener “una propuesta pluralista y abierta a diferentes visiones, menos confrontacional”. Morris es más tajante: “Me considero un alumno aventajado de Gustavo Petro y he aprendido que cuando se está desarrollando proyectos esenciales y de transformaciones profundas (…) es mejor andar caminos solos que mal acompañados. En la vieja izquierda y en la derecha no se encuentran puntos de encuentros esenciales en el proyecto de transformación social y humana que estamos implementando (…) Cada loro debe estar en su estaca”. Su carta de batalla está orientada a las nuevas ciudadanías y las movilizaciones ciudadanas, y según él: “Cero alianzas con los responsables de haberle robado la esperanza a Bogotá. Hablo de los partidos y personas que integran las mafias y el cartel del carrusel de la corrupción. Lejos bien lejos. Como dicen los pelaos de nuestras barriadas: “con esas chandas ni a la esquina. El resto, la gente decente, está convocada a construir el anhelo colectivo de Bogotá Capital de la Paz y el Buen Vivir”.

Abril será el mes de las primeras definiciones políticas de la Alianza Verde y Progresistas. A la espera de cómo se decantan los procesos, el ciudadano y el político al interior de las colectividades, están los precandidatos. Por ahora, la verdadera pelea será vencer la apatía electoral, que de acuerdo con la última encuesta de Cifras y Conceptos registra una victoria del 81% cuando se pregunta si participaría en algún tipo de encuesta entre movimientos. Solo el 7% votaría la consulta verde y tan solo el 3% participaría en la del movimiento progresista.

Encuesta verde en abril, progresista está por definirse

 
Tanto el Progresismo como la Alianza Verde han decidido escoger su candidato único a través de una encuesta. Según la Alianza Verde, los detalles de la encuesta están por definirse en la dirección del partido la próxima semana pero se espera que sea una consulta amplia con una firma reconocida a finales de abril. Si bien los Progresistas llegaron al mismo acuerdo,  las divisiones entre los dos candidatos del movimiento, Hollman Morris y María Mercedes Maldonado son cada vez más fuertes y esto podría afectar   la encuesta. Las diferencias se hicieron públicas a mediados de febrero cuando Guillermo Jaramillo anunció que no  estaba dispuesto a someterse a una consulta con los otros precandidatos del movimiento para elegir candidato único, y que no estaba de acuerdo con la exposición mediática que del candidato Morris, exgerente del canal, hacía Canal Capital.  
 
El 20 de marzo, Guillermo Jaramillo  confirmó   que dio un paso al costado en su aspiración a la Alcaldía de Bogotá  y de paso aseguró que apoyaba la precandidatura de María Mercedes Maldonado, quien entonces también manifestó su preocupación de que Morris  supuestamente se haya anunciado en diferentes programas de medios como el candidato del progresismo. “Él es precandidato como yo. No sé por qué lo está haciendo, pero pasa por encima de mi candidatura”, afirmó entonces.

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