Progresistas, con de Roux

Este miércoles en la tarde se realiza el evento de apoyo de los concejales progresistas a Carlos Vicente de Roux, como precandidato a la Alcaldía de Bogotá.

Carlos Vicente de Roux

Este miércoles, en un recinto del Colegio Americano, en el barrio Palermo, al centro oriente de la ciudad, siete concejales progresistas, que apoyaron al alcalde Gustavo Petro y llegaron con su bandera al Concejo de Bogotá, hicieron una declaración pública de apoyo al concejal progresista Carlos Vicente de Roux, como precandidato a la Alcaldía de Bogotá. Los nombres de los candidatos petristas María Mercedes Maldonado, Guillermo Jaramillo y Hollman Morris no resonaron. El evento marca una distancia política, más que anunciada, entre los progresistas elegidos que integran la Alianza Verde y su exjefe político.

Allí estuvieron los concejales Yezid García, Diego García, Boris Montesdeoca, William Moreno, Diana Alejandra Rodríguez, María Fernanda Rojas, y Carlos Roberto Sáenz, e hicieron una declaración pública en la que respaldaron la precandidatura a la Alcaldía del concejal de Roux, y reafirmaron su militancia en la Alianza Verde.

La queja parece ser reiterada, en el progresismo que se quedó con Petro no se vislumbra una dirección nacional, ni una figura que conforme las listas (se supone que Petro no puede participar en política), ni mucho menos una personería que dé los avales. Para lo último tendrían que salir en una carrera contra el tiempo, que muchos consideran desgastante, para reunir firmas y darle vida legal al movimiento petrista. Al menos, los concejales progresistas renunciaron hace cerca de tres meses a esa idea y ahora buscan su reelección por la Alianza Verde, al igual que cerca de 20 ediles de los 27 que hay en Bogotá y otras figuras como Blanca Inés Durán, la exalcaldesa de Chapinero y exfuncionaria de Petro, que no está obligada.

En septiembre de 2013, los progresistas de Petro se fusionaron al Partido Verde, buscando pasar el umbral en las elecciones a Congreso de 2014, y una unidad fuerte que llegara con candidato único a la Presidencia. En esa búsqueda, Antonio Navarro salió de la Secretaría Distrital de Gobierno para buscar una convergencia entre los sectores democráticos y alternativos del país.

Fue cuando se llegó a hablar de Pido la Palabra, aunque al final solo cuajó la fusión entre el Progresismo y el Partido Verde. El pulso en la Alianza Verde lo terminó ganando el Partido Verde, liderado por Enrique Peñalosa, quien desde un principio se opuso a la fusión. Navarro desistió en su idea de participar en la consulta interpartidista para escoger candidato a la Presidencia por la Alianza Verde y Petro pidió desconocer los resultados. Con el camino despejado, Peñalosa ganó ampliamente la consulta aunque luego se quemó en los comicios.

Petro empezó a pensar su retirada de la Alianza Verde y a distanciarse de varios de sus antiguos aliados políticos, como sucedió con Navarro. En el Concejo Distrital sucedió lo mismo, las fracturas con los concejales progresistas fueron cada vez más notorias. “Ahora el alcalde dice que no hace parte de la Alianza Verde y que nosotros cogimos para allá. Yo le dije: No, alcalde, nosotros fuimos parte del camión del trasteo. Fue Guillermo Asprilla quien redactó el documento de la Alianza Verde junto con Antonio Sanguino, no fuimos los concejales progresistas”, dijo William Moreno en mayo de 2014.

Sin reglas claras para el petrismo, hay muchos que no se embarcan en su proyecto político para octubre de 2015, pese a que comparten una visión de ciudad, manifestada (en el caso de los concejales) en el apoyo al Plan de Desarrollo y las propuestas normativas que llevó al Concejo Distrital la “Bogotá Humana”. Sin embargo, más de uno, como de Roux cree que el progresismo que se quedó con Petro está “centrado hasta la médula en su figura (…) A Petro no le gusta la construcción de una organización política que le haga contrabalance a su fuerza”, dijo. Quizás por eso no es fortuito que en el comunicado de respaldo de la bancada progresista a de Roux, los concejales rescaten: “sabe trabajar colectivamente y es capaz de subordinar sus aspiraciones personales a los propósitos y orientaciones de su partido, en armonía con la conveniencia”.