Que prohíban las pistolas eléctricas

Personería dice que podría ser tortura y pide que se suspenda su uso. Relaciona algunos casos trágicos, producto de las descargas.

Las armas eléctricas fueron autorizadas desde el año pasado en procedimientos policiales. /Policía Nacional

Normal Cooper, de 33 años, murió hace una semana en Texas (EE.UU.), después de recibir dos descargas con pistolas eléctricas, por agentes que intervenían ante un alerta de “violencia intrafamiliar”. El caso reabrió el debate sobre si es o no es apropiado el uso de estos artefactos. En Bogotá, al menos, la Personería Distrital está convencida de que no se deben usar y por eso radicó una demanda ante el Consejo de Estado, para que se le prohiba a la Policía el uso de cualquier tipo de dispositivos de control eléctrico, ya que lo considera una forma de tortura, por el alto dolor que inflige, y que puede causar la muerte.

El uso de estos artefactos quedó autorizado desde julio del año pasado, cuando la Policía los incluyó en su resolución de armas de “letalidad reducida” que podían usar los uniformados. Junto al uso de animales entrenados, tonfas (bolillos), granadas de múltiple impacto y de aturdimiento, incluyó pistolas de disparo eléctrico, bastones eléctricos y dispositivos de shock.

De acuerdo con la Personería, fuera de que la autorización debió hacerla el Congreso y no la Policía, la resolución viola artículos de la Constitución que establecen el respeto a la dignidad, la vida, y prohíben la tortura. Además, dice, hay evidencia de que con el uso de estos aparatos “puede configurarse una tortura proveniente del Estado, pese a que tenga respaldo administrativo”. Para sustentar la demanda, resaltó que la propia empresa que fabrica estas armas admitió en 2005 que el arma podría ser letal. Además, que 269 personas murieron entre 2001 y 2007 en diferentes partes del mundo, tras recibir descargas eléctricas de la policía, de los cuales en 39 casos la autopsia determinó esta arma como posible contribuyente a la muerte.

En el documento resalta cada uno de los tratados que ha firmado Colombia en contra de la tortura. Además, un pronunciamiento del Comité de las Naciones Unidas contra la Tortura, que ha sostenido que el uso de armas eléctricas constituye una forma de tortura y de manera enfática ha recomendado a los estados miembros (incluido Colombia) que consideren abandonar su uso. “Resulta un contrasentido que mientras diferentes autoridades internacionales hacen un llamado para el abandono de este tipo de armas, Colombia haga lo contrario”, dice el documento.

Desde que comenzó la polémica por el uso de estos artefactos, el general Humberto Guatibonza, comandante de la Policía de Bogotá, señaló que, contrario a lo que consideran sus detractores, lo que buscan las autoridades es salvar más vidas “Evitar el uso del arma de fuego o el bastón, porque a veces no es posible medir el daño que se causa con un golpe. Con estas pistolas eléctricas, en menos de 30 segundos se puede controlar una situación”.

Por ahora, la demanda está en manos del Consejo de Estado, que será la autoridad que finalmente dará vía libre o frenará el uso de las armas eléctricas, que siguen generando choques, no sólo en Colombia, sino en el mundo.