Protesta laboral en Meissen

Si bien el hospital está próximo al equilibrio financiero, 1.240 personas trabajan por prestación de servicios.

Plantón en el hospital Meissen, realizado por el personal médico a finales de 2013. / Andrés Torres

Los empleados del hospital Meissen cumplieron la advertencia que hicieron en enero: si las directivas no aumentan los salarios, el personal entrará en paro. Ayer realizaron un plantón y advirtieron que seguirán protestando si el gerente no atiende sus peticiones. En última instancia, dejarán de prestar servicios. “Al hospital lo saquearon durante el carrusel de la contratación. Hace cuatro años, cuando llegamos a trabajar, estaba al borde del cierre. Hoy está cerca del equilibrio financiero y lo aplaudimos. Lo que nos preocupa es que en estos cuatro años no hemos recibido un incremento salarial. El gerente propuso un aumento del 1%, que es una grosería. Además, la mayoría estamos contratados por prestación de servicios”, dijo la funcionaria Manuela Rozo.

A la voz de Rozo se suman las peticiones de otros trabajadores que consideran que la gerencia debe aumentar en 10% los salarios. Otra exigencia es que nivele la remuneración de especialistas, médicos generales y enfermeras: “Algunos especialistas ganan $55.000 la hora y otros $70.000; un médico general cerca de $24.000. Las brechas parecen grandes y en muchos casos injustificadas. Hoy renunciaron seis ginecólogos, porque no están de acuerdo con los salarios y los contratos por prestación de servicios”, agregó Rozo.

Sobre la posibilidad de un paro, el gerente del hospital, Leonardo Morales, dijo que la junta directiva evalúa la posibilidad de un incremento salarial. Además, que el hospital seguirá operando con el apoyo de los hospitales del Tunal y Tunjuelito. Enfatizó en que “las tarifas que paga el hospital son mejores que en otros hospitales de la red pública. “Al especialista que se le pagan $55.000 la hora, en otro hospital le dan $46.000. Sobre la brecha salarial, estamos de acuerdo que no debería existir, pero son las reglas del mercado”.

En relación con los contratos por prestación de servicios (de 1.350 trabajadores del hospital solo 110 son de planta), Morales dijo que el problema “trasciende al hospital. Es un problema del país”. Vale la pena decir que en el plan de desarrollo del alcalde Gustavo Petro aparece que uno de los objetivos es formalizar a los trabajadores del Distrito, algo que, por lo menos en Meissen, no ha sucedido.

La posibilidad de aumentar los salarios en 10% parece lejana, más cuando el hospital atravesó por una crisis financiera. Las EPS le adeudan $46 mil millones (solamente Caprecom le debe $10.500 millones): “Con Caprecom estamos conciliando. Pero hay otras deudas que deben reclamarse judicialmente y que pueden demorarse en pagar. Por ejemplo, Humana Vivir y Salud Cóndor, EPS ,que se fueron del mercado, deben $13 mil millones”, dijo Morales.

La crisis del hospital Meissen, principal centro médico de Ciudad Bolívar, surgió durante la administración de Samuel Moreno. En 2012, la Unidad Anticorrupción de la Fiscalía les abrió investigación a cuatro directivas del hospital por irregularidades administrativas. Los implicados fueron: Carlos Lizcano, exgerente del centro médico; Marlen Sierra, subgerente, José Félix Restrepo, y Carlos Julio Gómez Doncel, padre del contratista Julio Gómez, condenado a 10 años de cárcel por formar parte del cartel de la contratación.

Según las cuentas del centro médico, en 2012 perdieron $27.000 millones; en 2013, $12.000 millones ,y en 2014, $300 millones. Ahora que el hospital está cerca del punto de equilibrio, los trabajadores se preguntan ¿por qué no aumentan los salarios o eliminan la contratación indirecta?

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