Plantón frente a la Secretaría de Ambiente

Protestan por futuro del humedal El Burrito, en el sur de Bogotá, donde avanzan construcciones

El 16 de diciembre se revivió el pulso por la construcción en el humedal El burrito, tras un decretó que firmó la administración Peñalosa con el que derogó la protección al ecosistema, donde desde principios de año hay presencia de excavadoras y materiales de construcción.

Según ambientalistas, desde 2012 inició un proceso de desecamiento del humedal, y a inicios de este año empezaron otras obras.Cortesía: Fundación Humedales Bogotá.

Los vecinos del humedal El burrito, ubicado en el suroccidente de Bogotá, le pusieron ese nombre por su cercanía con el humedal El Burro, que es uno de los 12 humedales reconocidos y protegidos por el Distrito. No ocurre lo mismo con El burrito, que es uno de los ecosistemas que los ambientalistas reclaman como parte del cuerpo de agua de la capital, pero que no son avalados por las autoridades ambientales. 

Se evidenció el pasado 16 de diciembre, cuando la Secretaría de Ambiente emitió una resolución con la que derogó una norma de 2012 que le reconocía al humedal las condiciones para ser parte del circuito de humedales protegidos. Las bases del concepto de la entidad, todavía liderada por la administración del exalcalde Peñalosa, fueron unos informes técnicos de la Procuraduría Ambiental y Agraria, que básicamente dicen que el humedal no existe. 

El documento resuelve que la medida de protección adoptada mediante la resolución de 2012 no podrá ser exigible, debido a que la autoridad ambiental del Distrito constató la inexistencia del humedal. El concepto técnico en el que fundamentó la Secretaría de Ambiente lo emitió el 15 de enero de 2013 el ingeniero Carlos Alberto Echeverry, de la seccional Ambiental y Agraria de la Procuraduría. 

El concepto se denominó “Humedal El Burrito” y realizó una interpretación basada en imágenes satelitales de Google Earth, comparando el lugar entre los años 2001, 2006 y 2012. La conclusión del análisis fue que allí no había presencia de espejo de agua, ni conectividad superficial con el humedal El Burro, por lo que no intervenía con ningún proyecto planteado en esa zona. 

Puntualmente, el concepto del ingeniero Echeverry señala que “es imposible continuar con el error en la determinación y ubicación de los cuerpos de agua de la zona referida, dado que mediante la resolución 003 de 1993, adoptada por la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (Incorporada en el POT de Bogotá- Decreto 190 de 2004) se realizó la delimitación del humedal del Burro, y como consecuencia del Plan de Manejo Ambiental, se ordenó a la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos la inscripción en los folios de los predios afectados, inscripción que claramente no se realizó en el predio correspondiente a la Etapa V de la urbanización Otero de Francisco, por cuanto el mismo no hace parte ni se encuentra afectado por ningún humedal o cuerpo de agua”. 

La derogación de la protección causó sorpresa, porque durante la anterior administración el tema estuvo quieto todo el cuatrienio, y la resolución solo se emitió semanas antes del cambio de mando. La puja por el humedal empezó en 2012, cuando un día los vecinos de la zona se encontraron con unas latas encerrando un amplio sector de El burrito. De inmediato les avisaron a los líderes ambientales, e iniciaron un proceso de indagación sobre la intención de encerrar el lugar. 

Jorge Escobar es cocreador de la Fundación Humedales Bogotá, una de las organizaciones ambientales que se preocupó por los planes para lo que, dicen, antes de 2012 sí se podía reconocer como un humedal. “En 2012 la constructora Marval encierra el lote que se denominó El burrito por parte de la comunidad. Este era un antiguo brazo del humedal El burro, que fue separado por las construcciones y se fue relegando a medida que se fue interviniendo. Así lograron disminuir su presencia de agua pero sabemos que antes de 2011 se evidencia la presencia de un cuerpo de agua”, dice Escobar.

Según el líder ambiental, con el encierro que hicieron en 2012 empezó un proceso de desecación para un posterior proceso de construcción. “Nos damos cuentas con varios colectivos ambientales y realizamos una protesta que se llamó ‘Un, dos, tres, por el humedal que esta detrás de las latas. Eso, junto a otras acciones, llamó la atención de la Secretaria de Ambiente, que logró emitir una medida preventiva en la obra”, cuenta.

Lo que vino después en el lote de El burrito fue un largo proceso judicial producto de que, mediante el auto no. 01940 de 2012, la autoridad ambiental inició un proceso sancionatorio administrativo en contra de la constructora, que a su vez demandó al Distrito por daños y perjuicios. Luego se inició un proceso de negociación en el que la administración Petro les ofreció no perder todo el lote y la posibilidad de construir en una parte, e incluso les dio la opción de construir edificios mucho más altos como forma de compensación. 

Marval aceptó, pero la construcción ahora demandaba la estructuración de nuevos estudios. Los hicieron, y cuando se los presentaron al Distrito, este afirmó que seguía tocando parte del humedal, por lo que no aceptaron y todo quedó estancado durante el final de esa administración y durante todo el gobierno Peñalosa. Pero, según explica Escobar, “la negociación se suponía que estaba abandonada, pero justo 15 días antes de que se acabara la anterior alcaldía se anula el decreto y se da vía libre para que se construya”.

En el humedal El burrito el año empezó con obras. Desde la primera semana del año, vecinos y líderes ambientalistas reportan la presencia de excavadoras y materiales de construcción. Como en 2012, han adelantado varias acciones artísticas y aprovecharon el discurso ambiental de la alcaldesa Claudia López para preguntarle qué acciones tomará con El burrito. Una de ellas se realiza este lunes, y consiste en un plantón en la sede de Ambiente, para presionar por un pronunciamiento de la nueva secretaria, Carolina Urrutia Vásquez.

Al reclamo de las comunidades se sumaron algunos concejales, que avalan el argumento de que El burrito es un humedal y que la construcción allí es un grave daño para la estructura de El burro. El cabildante Celio Nieves (Polo Democrático), considera “inexplicable que no seamos capaces de proteger lo poco que queda de nuestros ecosistemas y pongamos por encima intereses particulares de las constructoras, pese a que había una resolución que impuso medidas de protección para este ecosistema” 

El líder de una de las bancadas de gobierno, y que de hecho como excandidato a la alcaldía se sumó a la campaña de López, afirma que la alcaldesa López debe realizar nuevos estudios técnicos para conocer el estado del lugar y la forma de hacer efectiva la revitalización como un ecosistema. “Es prioritario que la Secretaría de Ambiente revise sus propias decisiones y, de ser el caso, modifique los actos administrativo”, agregó. 

La bancada de Colombia Humana también se manifestó por los planes en El burrito. La concejal Susana Muhamad, quien fue secretaria de Ambiente, lidera una campaña en la que pide explicaciones al Distrito. “En la localidad de Kennedy una de las más contaminadas de Bogotá, están desapareciendo un ecosistema vital para el equilibrio ecológico de la ciudad. La comunidad necesita ser escuchada porque se van a destruir 5 hectáreas de un ecosistema y es urgente protegerlo”, aseguró. 

El compromiso de Urrutia como jefe de la cartera ambiental es “reverdecer la capital”, sin embargo, todavía no se pronuncia sobre posibles acciones a tomar sobre el proceso en El burrito. Por lo pronto, la secretaria demuestra su promesa con encuentros frecuentes con los líderes ambientales de la ciudad. Justo este lunes, en medio del plantón, la secretaría recibió a algunos ambientalistas preocupados por la calidad del aire de la ciudad, quienes también aprovecharán para recordarle que hay una puja por El burrito.

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Redacción Bogotá - [email protected]

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