Hoy se buscan créditos por $4,9 billones

¿Qué hay y qué falta para asegurar el metro?

El Distrito está en una carrera contrarreloj para dejar el proyecto en una etapa irreversible, con miras al cambio de Gobierno. Esto es lo que se viene.

El metro movilizaría cada día al menos un millón de pasajeros, la mitad de lo que moviliza hoy Transmilenio. Empresa Metro

La administración Peñalosa avanza en su idea de construir el metro elevado. Meses de estudios, de gestiones para asegurar los recursos, el apoyo del Gobierno Nacional, y el interés de la banca internacional son prueba de lo que se ha hecho por concretar un proyecto que Bogotá lleva esperando más de medio siglo. Pero, un hecho que se sale del cronograma tiene al Distrito en una carrera contrarreloj: la contienda electoral.

Y no es para menos. Tan opuestos como los candidatos que se enfrentan en la segunda vuelta presidencial es el futuro del plan de Peñalosa. Mientras Iván Duque ha dicho que, en caso de ser electo presidente, le dará continuidad al metro elevado, el exalcalde de Bogotá Gustavo Petro ha señalado que una de sus primeras medidas será retomar el metro como él lo planteó: subterráneo.

Esta incertidumbre tiene a la Alcaldía corriendo. Su objetivo es que antes del 7 de agosto el proyecto quede en una etapa casi irreversible: la precalificación de oferentes, un proceso inicial para evaluar a las empresas que piden pista para construir la megaobra. Pero ¿qué falta para este punto?

Préstamos

El Distrito tiene claro de dónde saldrá la plata para pagar la obra, pero para empezar a construir necesita quién se la preste. Y es justo en esa tarea en la que hoy está concentrado, tras superar un paso clave hace dos semanas: la autorización del Congreso a la Nación para que sirva de codeudora.

Ahora la Alcaldía, a través de la Empresa Metro de Bogotá (EMB), gestiona con la banca multilateral créditos por 4,9 billones de pesos para financiar la primera parte del proyecto. De ese monto espera que el Banco Mundial preste 1,8 billones de pesos; el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), otros 1,8 billones y el resto (1,3 billones de pesos), el Banco Europeo de Inversiones. Con todos deben acordar los desembolsos, las tasas y los plazos.

La semana pasada, la EMB se contactó con representantes del Banco Mundial y del BID, quienes tendrán que rendir informes a sus directorios, para que decidan si aprueban o no los créditos. Si se cumplen los tiempos de la Alcaldía, que a finales del mes se reunirá con el Banco Europeo, en julio tendrán el resultado de la negociación.

Cabe aclarar que esos 4,9 billones de pesos que gestiona no representan todo el dinero que debe aportar para el proyecto. Este monto es lo que necesita para abrir la licitación. Los 2,9 billones de pesos restantes los debe conseguir entre 2021 y 2024, para la segunda parte de la obra.

Así lo explicó el gerente de la EMB, Andrés Escobar, quien agregó que más adelante tendrán que definir si el dinero faltante lo gestionan nuevamente a través de créditos con bancos internacionales o con otros mecanismos, como la emisión de bonos o títulos. “Esa otra parte del crédito es para pagar la construcción del metro”.

Según el funcionario, el Distrito no tendrá que vender nada para responder por esas obligaciones, pues “tienen asegurados los recursos por 30 años, gracias al convenio de cofinanciación que suscribieron con la Nación”.

De recibir luz verde con los préstamos de la banca multilateral (algo que dan por sentado), la administración podrá poner en marcha el proceso de contratación. Esta fase la tienen prevista para finales de julio (a días de que concluya el gobierno Santos), con la publicación de un borrador con las condiciones para la precalificación de los interesados en construir el metro, “momento en el cual se entenderá iniciado formalmente el proceso de selección”, sostuvo el Distrito.

¿Irreversible?

Si bien, todas las etapas que se han cumplido hasta el momento tienen el proyecto a una instancia histórica, vale aclarar que así el Distrito logre dejar lista la financiación y abierta la licitación, nada garantiza que el proceso no pueda modificarse sobre la marcha e incluso se pueda reiniciar. No obstante, en caso de ocurrir algo así, eso implicaría incumplir compromisos internacionales y echar al traste las gestiones adelantadas.

Y la razón es simple: ningún crédito de la banca multilateral da de forma abierta o es de libre destinación. Todos los préstamos que hacen son para proyectos específicos que previamente son estudiados y aprobados por la banca. “Somos un solo país que no cambia cuando cambian los gobiernos y esas obligaciones son de país. En el momento en que firmemos los créditos, ya tenemos una obligación con los bancos, de los cuales somos socios”, agregó el gerente de la EMB.

Es por esto que, para el Distrito, aunque la obra se puede parar en cualquier momento, la etapa en que se encuentra el proyecto del metro elevado es garantía de que el próximo gobierno no la podrá alterar sin consecuencias económicas para el país. “Ningún gobierno podría suspender el proyecto sin poner en riesgo jurídico a la ciudad. No obstante, un alcalde o un gerente de una empresa puede parar el contrato de manera arbitraria, pero exponiéndose a tener que indemnizar al contratista. Eso puede suceder incluso cuando se esté haciendo la obra”, precisó Escobar.

Lo que viene

En caso de que el próximo gobierno le dé continuidad al metro elevado, en octubre la Empresa Metro publicaría el acta con los oferentes habilitados para participar en la licitación (hay 64 firmas interesadas); divulgaría los pliegos y daría inicio a las obras preliminares con el movimiento de las tuberías y redes que interfieren el trazado de la primera línea.

Ya en mayo del próximo año, adjudicaría el contrato a la compañía o grupo de empresas que tendrían la misión de adelantar los diseños finales, para comenzar la construcción en firme en octubre de 2019, y dar paso a la operación en 2024. Aunque todo esto cambiaría si el próximo presidente decide enterrar el metro elevado.

El proyecto, por ahora, sigue su curso, a pesar de las dudas, las controversias y la contienda electoral. A partir de la próxima semana se tendrá un panorama más claro. Sin embargo, queda la pregunta: ¿Se cumplirán los tiempos para que este proyecto sea una realidad o el vaivén político seguirá retrasando el esperado metro de Bogotá?

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