La capital tiene 635 kilómetros de bicicarriles

¿Qué tanto uso les están dando a las ciclorrutas en Bogotá?

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Aunque el Distrito ha trabajado para brindar una mejor infraestructura vial a los biciusuarios, algunos ciclistas aseguran que los corredores están incompletos, que falta pedagogía y que por los hurtos, que aumentaron un 35 % este año, prefieren arriesgar su vida compartiendo las vías con los carros. Por otro lado, muchos conductores han cuestionado el uso de esos ciclocarriles, pues aseguran que en muchos tramos es muy bajo el flujo de bicicletas.

Bogotá desde hace varios años busca posicionarse como una de las capitales de la bicicleta en el mundo, teniendo en cuenta que sus 635 kilómetros de carriles para bicis la ubican como una de las ciudades con la infraestructura vial más robusta de América Latina, y porque cada vez son más las personas que optan por este medio de transporte en medio de un momento en el que la premisa es evitar al máximo las aglomeraciones. De hecho, desde el inicio de la emergencia sanitaria, con el fin de que los bogotanos evitaran al máximo usar el transporte público y reducir la velocidad de propagación del virus, el Distrito adecuó 84 kilómetros de ciclorrutas temporales.

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La efectividad de la medida ha sido aplaudida y criticada: por un lado, en diferentes redes sociales se han vuelto comunes los comentarios de diferentes actores viales que aseguran que los carriles instalados incrementaron la congestión vehicular, al tener menos carriles para movilizarse en muchas avenidas principales. Su malestar incrementa al advertir que en muchos corredores hay poco flujo de biciusuarios o, peor aún, que muchos no utilizan estos espacios sino que prefieren movilizarse entre carros y camiones, poniendo en riesgo su vida. En uno de esos casos que ocurrió recientemente, un ciclista perdió la vida a la altura de la estación de TM Ricaurte, luego de tropezarse y ser arrollado por un camión.

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Para el Distrito es positivo el balance no solo de los carriles para bici implementados durante el confinamiento, sino en general de toda la infraestructura exclusiva para los usuarios de ese medio de transporte. Según la Secretaría de Movilidad, producto de esas intervenciones se viene recuperando poco a poco el volumen de biciusuarios en las calles de la capital. Antes de la pandemia, Bogotá acogía 880.000 viajes diarios en bici, cuando arrancó la emergencia sanitaria se registraron 360.000 viajes y por estos días esa cifra oscila entre 500.000 y 580.000 viajes diarios.

De esa cifra, llama la atención los volúmenes de ciclistas en corredores como el de la Avenida de las Américas, por el que la semana transitaron en promedio 18.833 ciclistas al día; el de la Autopista Sur, que acoge a 16.608; el de la Avenida Suba, a 7.756; el de la carrera 68, a 7.164, o el de la Avenida Primero de Mayo, a 6.623. Otros carriles en grandes avenidas y que han sido los que motivaron las críticas desde los conductores de vehículos también tienen cifras importantes: por el de la carrea Novena transitan 3.466 biciusuarios; por el de la Séptima, 3.010, y por el de la Calle 13, 2.498.

Si bien los bicicarriles, tanto temporales como permanentes, han recibido elogios de activistas de la bicicleta, estos también llaman a mejorar ciertos aspectos para que consigan el objetivo de seguir promoviendo el uso de la bici en la capital. Juan David García, vocero del colectivo Votobici y docente de la U. Nacional asegura que los nuevos ciclocarriles tienen señalización clara, buenos cruces y segregación con los carros. “En general, todos los diseños son muy buenos y atraen a usarlos. Sin embargo, en muchos carriles uno prefiere irse por las avenidas porque se tienden a privilegiar a los carros y en muchos puntos los ciclistas quedamos en puntos ciegos que nos ponen en peligro”, dice.

Para García, aunque los conductores de carro se quejan de la medida, ha habido un buen trabajo con los colectivos de bicis, con otras entidades y con los gobiernos de otras ciudades como Soacha y Choachí. La única tacha, dice, es que siguen presentándose accidentes mortales en una época de cuarentena en la que ese indicador debería estar casi en cero. “Pero lo más preocupante y el gran lunar es la seguridad personal. Las cifras de hurtos han estado en aumento y lo peor es que se ha incrementado la violencia”, agrega.

Así las cosas, más allá de los reparos que puedan tener los ciclistas sobre las vías que disponen para ellos, en realidad la inseguridad es el principal factor que impide que se sientan confiados pasando por una ciclorruta, sin que en algún momento sean sorprendidos por uno o varios ladrones. Al menos es lo que explican las mismas cifras de la Secretaría de Seguridad, que durante todo el año han demostrado que los delitos de alto impacto vienen en reducción, menos el hurto a bicicletas.

Desde enero y hasta el 30 de septiembre, se registraron 7.993 denuncias, 2.093 casos más que durante el mismo periodo del año pasado. Solo el mes pasado se presentaron 819 hurtos, mientras que en septiembre de 2019 fueron 671. Todo este panorama se traduce en que el delito tuvo un aumento del 35,5 % en 2020.

Teniendo en cuenta el comportamiento de esta problemática en la ciudad, la localidad de Kennedy es la zona más afectada, presentando 1.322 casos este año. Le sigue Engativá con 1.276 y Suba con 1.071 casos. De ahí en adelante, está Bosa (742), Fontibón (528), Usaquén(508), Puente Aranda (361), Teusaquillo (339), Barrios Unidos (294), Chapinero (283) y Ciudad Bolívar(235), entre las localidades con más casos registrados.

Las horas de la mañana son en las que más se presentan robos, con 2.453 casos registrados en lo corrido del año, mientras que, paradójicamente, en las noches, cuando hay menos iluminación, se han denunciado menos casos (1.745).

De lunes a jueves es cuando más se presentan robos de bicicletas. Solo este año han sido 4.651 casos, mientras que de jueves a domingo han sido 3.342. No obstante, los sábados representan un 15,8 % de los casos.

Pero la seguridad no es la única deuda. Andrés Villalba, representante de la Liga de Ciclistas Urbanos y del colectivo Bielatunal, a pesar de que celebra que el Distrito se la haya jugado por hacer estos corredores, y resalta varios tramos para conectar el centro con las localidades del sur, dice que “la intención empezó siendo muy buena, pero también se está convirtiendo en algo político”.

La justificación de Villalba para tal afirmación es que en muchos sectores, sobre todo los que están en estratos altos, se está cumpliendo con poner la infraestructura a buen nivel, pero en los sectores más pobres no. “En muchos carriles dejaron los maletines y no los bordillos que hay en la Séptima o en la Novena. Además, no tienen la distancia exigida así que toca esquivar esos maletines”. Por último, cree que el Distrito se está quedando corto en el tema de pedagogía y como ejemplo denuncia que los motociclistas están usando los carriles cada que quieren para evitar el trancón.

Hacia los bicicarriles permanentes

La buena noticia para los ciclistas, y quizá no tanto para los conductores de vehículos, es que las ciclovías temporales se convertirán en permanentes y en este momento la Secretaría de Movilidad avanza en los estudios para dejar 28 km de ciclorrutas en corredores como la Séptima, la Novena o la Calle 13.

La de la Séptima, por ejemplo, tendrá una extensión de 17,7 kilómetros desde la calle 22 sur, en la localidad de San Cristóbal, hasta la calle 106, en la localidad de Usaquén. El corredor cubrirá las localidades de Santa Fe, La Candelaria y Chapinero y estará ubicado sobre el costado occidental de la Séptima, contigua al separador. En la Novena se alista una ciclorruta de 6,95 kilómetros de extensión, iniciando en la calle 170 y finalizando en la calle 127. Según Movilidad, en respuesta a las críticas de los biciusarios sobre esa desconexión entre bicicarriles, en la 127 el corredor tomará la carrera 11 para llegar hasta la calle 116, donde los ciclistas podrán continuar hacia el sur de la ciudad.

En la Calle 13 se dispondrá un carril permanente para bicis que iniciará en la carrera 135 y llegará hasta la carrera 104, el corredor tendrá una extensión de 3,2 kilómetros y estará ubicado sobre el costado norte de la avenida, contigua al separador. En puntos de ese corredor, como en la diagonal 15 A sur con carrera 106, se harán obras para mejorar la conexión con la zona franca.

En estas obras, que poco a poco se han convertido en una prioridad del Distrito y quedaron como elemento clave en el Plan Distrital de Desarrollo (PDD) que aprobó el Concejo, se destinarán cerca de $1 billón hasta 2023, siendo los principales objetivos la implementación de 280 km nuevos de ciclorrutas, realizar el mantenimiento de 190 km de ciclorrutas y crear 5.000 nuevos cupos de cicloparqueaderos. Otros objetivos de esta administración para promover el uso de la bicicleta en Bogotá son implementar un sistema de bicicletas públicas, ampliar la cobertura del proyecto Al Colegio en Bici que beneficia a los niños de colegios oficiales y, por último, consolidar el Registro Bici que es una de las estrategias para mitigar el hurto de bicicletas en la ciudad.

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