'Queremos la sostenibilidad de la región'

La administración de Bogotá y 22 municipios del departamento analizan el impacto de la revisión al Plan de Ordenamiento Territorial del Distrito y buscan directrices conjuntas para la integración del territorio.

Carolina Chica, directora de Integración Regional, Nacional e Internacional de la Secretaría Distrital de Planeación.  / Óscar Pérez
Carolina Chica, directora de Integración Regional, Nacional e Internacional de la Secretaría Distrital de Planeación. / Óscar Pérez

Además de proyectos vitales como la venta de agua en bloque, otro asunto que en los últimos meses ha reunido a la Gobernación del departamento y la administración del alcalde Gustavo Petro es la modificación del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) que discute el Concejo capitalino.

A propósito de la discusión de las revisiones a los POT, las administraciones de la capital y de 22 municipios vecinos, entre ellos Chía, Sopó, Soacha y Facatativá, analizan políticas para frenar fenómenos de expansión que en la última década han afectado a la región y que han tenido consecuencias de alto impacto ambiental, como la contaminación del río Bogotá.

La Mesa de Ordenamiento Territorial con Perspectiva Regional trabaja en estas necesidades como un intento para lograr la integración del territorio. Al respecto, El Espectador habló con Carolina Chica, directora de Integración Regional de la Secretaría Distrital de Planeación, quien explica los principales impactos que tendrá en los municipios el POT proyectado en la ciudad y los retos que enfrenta la región en la materia.

¿Cuál es el impacto de la modificación del POT de Bogotá para los municipios vecinos?

La capital ha tomado la decisión de densificar la ciudad y hacerla compacta, eso implica disminuir la presión sobre los bordes urbanos y evitar fenómenos de conurbación en los que se pierden las fronteras de los municipios, como ha pasado con Soacha. Con esta decisión, queremos reducir la presión urbana sobre los bordes de la ciudad.

En cuanto al tema ambiental en los bordes, ¿qué decisiones los afectan principalmente?

Una de ellas es que el río Bogotá se va a declarar una reserva ambiental por riesgo y se definirán límites para proteger su ronda y evitar nuevas construcciones. Aunque hay zonas ocupadas, en el futuro se buscaría reubicar a las familias que están allí.

Además en la modificación del POT del Distrito incluimos la declaración de la Reserva Thomas van der Hammen (norte y sabana de Bogotá), para preservar los elementos ambientales y conectar los ecosistemas de la ciudad y la región.

¿Cómo surge la Mesa Técnica de Integración Regional?

Así como las decisiones de Bogotá afectan a los municipios, las que ellos toman impactan al Distrito. Queremos coordinar las políticas de los bordes que compartimos y tomar decisiones conjuntas o, de lo contrario, hacemos insostenible la región. Por eso surgió la mesa en coordinación con la Gobernación de Cundinamarca, la CAR y el Distrito: para ponernos de acuerdo en temas de ordenamiento territorial que no sean una colcha de retazos.

¿Cuáles han sido casos claros de la falta de coordinación?

Pasó con el río Bogotá, que siempre tuvo franja de protección, pero la mancha urbana se expandió. Además, en los planes de ordenamiento vigentes en la Sabana hay municipios que declaran una zona industrial mientras el vecino declara una reserva ambiental, y eso ha generado usos incompatibles en los bordes.

¿En qué sectores concretos se ven esos contrastes?

En el borde de Tocancipá, donde su zona industrial es contigua a la zona agropecuaria de Zipaquirá.

Por eso ahora, con la Reserva Thomas van der Hammen, buscamos que haya continuidad del ecosistema, pero si los municipios vecinos deciden dar licencias para ocupar los territorios que la rodean, habría incompatibilidad.