¿Quién debe pagar la gasolina de los concejales?

Se revive la polémica por los costos de la gasolina que usan los cabildantes en la ciudad.

Además del millón cinco mil pesos que recibe un concejal de la capital por participar o registrar su asistencia en cada plenaria, y teniendo en cuenta que pueden recibir máximo 20 pagos como ese por mes, los representantes de los ciudadanos en esta entidad tienen a su disposición un contrato con diferentes estaciones de gasolina para realizar el tanqueo de sus vehículos de trabajo por un valor de hasta $900.000 mensuales.

De este valor, los 45 concejales del cabildo distrital pueden destinar $750.000 para gasolina y $150.000 para gas vehicular. De manera que, mensualmente, el presupuesto contemplado para estos gastos de los funcionarios sería de 40 millones y medio de pesos.

El concejal Jaime Caicedo, del Polo Democrático, señala al respecto que estos recursos, puestos a disposición por la Secretaría de Hacienda, son “parte de los instrumentos de trabajo para desarrollar una actividad que los electores me han confiado”.

El monto de los bonos para utilizar en combustible no es nada despreciable si se suma al pago de hasta 20 millones que pueden recibir los concejales cada mes. Ellos deciden si gastan los $900.000 en gasolina o si, por el contrario, invierten dinero de su propio salario para tanquear sus vehículos. En este caso, los recursos quedan a cargo de la Secretaría de Hacienda. Sandra Ávila, portavoz de la presidencia del Concejo, indicó que es en las plenarias en las que se determina el presupuesto del organismo, cuando los cabildantes pueden someter a votación la continuidad de los bonos y el aumento o reducción de su valor.

Bastante molesta ante las preguntas de los medios sobre el tema se declaró la presidenta del Concejo, María Victoria Vargas, quien señaló que la declaración del presidente del Congreso, Juan Manuel Corzo, en la que expresó que su sueldo de 18 millones no le alcanzaba para pagar el combustible de sus vehículos y por lo cual recuperó el subsidio en esta materia para los congresistas, no se debe extender al caso del Concejo, pues, según Vargas, no se trata de señalar a un cabildante como corrupto si dice que paga con su salario o no la gasolina. “Lo que debe importar es el buen uso de los vehículos en actividades laborales y no para irse de paseo. La corrupción no está por el lado de la gasolina”, manifestó la presidenta del Concejo.

Otra es la opinión del candidato al Concejo Juan Carlos Flórez, quien se expresó en contra de los privilegios a los funcionarios públicos y señaló en su Twitter: “Cuando trabajé en el Concejo jamás usé el carro, ni el chofer, ni la seguridad, ni tampoco el subsidio de gasolina”. El debate sobre quién debe pagar la gasolina que usan los concejales queda abierto. Lo cierto es que en este rubro también contribuyen los impuestos de los ciudadanos.