La Rebeca, un símbolo de Bogotá profanado por vándalos

El monumento está en críticas condiciones.

Concejo de Bogotá

Desde el Cabildo Distrital criticaron el lamentable estado en el que se encuentra La Rebeca, un monumento de una mujer que fue traída a la capital en 1926 para convertirse en símbolo de una Bogotá amable y generosa.

“Su vida no ha sido fácil. Desde que llegó a Bogotá ha sido víctima de las peores vejaciones. Humillaciones y fracturas en su cuerpo. Le han partido en dos ocasiones la nariz; en otras agresiones le fracturaron dos dedos de su mano derecha”, señaló la concejal Lucía Bastidas.

El monumento ha perdido la blancura. Los vándalos se han ensañado con ella. No hay un centímetro de su cuerpo que no esté hoy marcado, manchado, profanado con grafitis deshonrosos que demuestran la agresividad y la grosería.

La Rebeca es la estatua de una mujer que muestra sus senos, cubierta por una manta que le da un toque elegancia. Siempre luce inclinada en un estanque con un espejo de agua en el fondo. En el centro, en la calle 26, entre carreras 12 y 13, ha estado la mayor parte de sus casi 90 años, ha sido blanco de insultos y maltratos de toda índole.

En un comienzo fueron las señoras de la sociedad bogotana de los años 20 que a su llegada la consideraban un demonio y la peor tentación de los hombres. Les hacían coro los sacerdotes, obispos, curas y religiosas que la señalaban de ser una vergüenza para la ciudad y a su paso se santiguaban y fijaban sus ojos al piso.

“Otros imbéciles bogotanos le arrojaban tomates, lechugas y huevos podridos. Mirarla era considerado un sacrilegio. Ayer y hoy ella ha recibido a gamines, pelafustanes, locos, enfermos, vagos, y hoy, habitantes de calle, y los peores de todos, los vándalos que la que la golpean, la rompen, la rayan y acaban con este patrimonio cultural e histórico de la ciudad”, agregó Bastidas.

La Rebeca tiene como objeto siempre dar agua de su pozo al caminante, al sediento y a los turistas que hoy se encuentran con una Rebeca triste, desamparada de la propia ciudadanía y de sus gobernantes. Sufrida. Rodeada de aguas lluvias podridas, suciedad, basura, papeles, cáscara y mierda humana, que son hoy el homenaje a esta estatua que tanto ha costado sostener”, explicó.

Bastidas asegura que ninguna autoridad responde por su cuidado. Las autoridades distritales encargadas de velar por su integridad y mantenimiento no dicen nada. No hay ningún responsable y menos detenido por los atentados a La Rebeca.

“Así ha ocurrido con otros monumentos de la ciudad. Entre el 2006 y el 2012 la ciudad invirtió más de 1.582 millones de pesos para recuperar lo que los vándalos les dañaron a los monumentos. Hay 497 monumentos identificados en Bogotá y algunos de ellos, como la estatua de Bolívar y el monumento de los Héroes, por ejemplo, viven rayadas, tachonadas y convertidas en baños públicos y muladares”, concluyó.
 

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