Que la recuperación del río Bogotá no sea en letra muerta

Alcalde de Cajicá dice que más allá del dinero, lo importante para los municipios es el acompañamiento técnico para estructurar las obras necesarias que deben hacer como parte de la estrategia de descontaminación

Han pasado 11 años desde que el Gobierno Nacional, en un documento Conpes, estableció la estrategia para descontaminar el río Bogotá. Las inversiones necesarias se calcularon en $6,2 billones, pero hoy, cuando aún hace falta mucho por hacer, esa cifra rodea los $9,2 billones. La actualización de la cifra la hizo la Contraloría General de la República en su primer informe sobre el tema, que dio a conocer este martes.
 
A esto se suma que “el déficit de la financiación es de $4,7 billones”, pues según el ente de control, las entidades involucradas –nacionales, departamentales, del Distrito y de los municipios de la cuenca- no cuentan con el dinero suficiente para sufragar las inversiones necesarias. El déficit que se estableció en el documento Conpes de 2004 fue de $2,6 billones.
 
Para tener una idea sobre el retraso, hay que tener en cuenta que en el Conpes se establecieron tres etapas para la recuperación: la primera, entre 2004 y 2008; la segunda, entre 2009 y 2013, y la tercera, entre 2014 y 2020. Entre los principales puntos está, por ejemplo, comenzar a invertir en una Planta de Tratamiento de Aguas Residuales en Canoas (Soacha), durante la segunda etapa. Y hoy, apenas está en fase de diseños, a cargo de la Empresa de Acueducto de Bogotá. Se trata de una planta que complementaría el tratamiento que hace la planta Salitre, en el occidente de Bogotá, cuya labor es insuficiente. Esta, que está a cargo de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca, será ampliada porque, de hecho, su labor es insuficiente. Ese trabajo comenzaría a finales de este año.
 
La Contraloría, por otra parte, le llama la atención al Gobierno Nacional. La razón es que el presidente de la República está a punto de sancionar la ley en la que consta el Plan Nacional de Desarrollo, y ahí no se establece ningún rubro concreto para invertir en la descontaminación del río Bogotá. Por eso, la recomendación principal es “empezar por estimar un escenario de inversión con unas fuentes detalladas, atendiendo las limitaciones de recursos enfrentada por la Nación por la coyuntura internacional de los precios del petróleo y la baja en la tasa de cambio”.
 
El alcalde de Cajicá, Óscar Bejarano, es representanta a los 47 municipios de la cuenca en la gerencia estratégica que se conformó para el cumplimiento del fallo que el año pasado profirió el Consejo de Estado sobre el río Bogotá. En diálogo con El Espectador, dijo que más allá del dinero, lo importante para los municipios es el acompañamiento técnico para estructurar las obras necesarias que deben hacer como parte de la estrategia de descontaminación. “Ya hay municipios de la Sabana a los que se les han asignado recursos para construir sus plantas de tratamiento de aguas residuales y sus planes maestros de alcantarillado. Entre ellos, además de Cajicá, también están por ejemplo Mosquera, Funza y Tocancipá, que en uno o dos años deben tener esas obras funcionando”, explicó el mandatario.
 
Sin embargo, agregó que hay municipios de sexta categoría que “realmente no tienen recursos para hacer estudios y requieren apoyo fuerte de los ministerios de vivienda y de Ambiente, de la Empresa de Servicios Públicos de Cundinamarca y de la CAR. Por ejemplo, Villa Pinzón, Chocontá, Nemocón, Gachancipá”.
 
La Contraloría indicó, por último, que si no se acogen sus recomendaciones el plan de descontaminación estructurado hace ya 11 años se convertirá “en letra muerta por la falta de claridad en la totalidad de los recursos económicos que permitirían llevarlo a cabo”.