Las normas se podrían conocer esta semana

¿Relajar el aislamiento para los niños?: debate con varias aristas

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Tras casi un mes de encierro, los niños comienzan a desesperarse por un rayo de sol o unos minutos de juego al aire libre; pero antes de permitirles salir, es clave evaluar el comportamiento del virus y que los padres entiendan que todo depende de qué tan responsables sean con las medidas.

Juan José, de ocho años, vive con sus padres en el barrio Mazurén, en el norte de Bogotá. Desde hace un mes, cuando inició el periodo de aislamiento, las áreas comunes del conjunto residencial en el que habita permanecen clausuradas, con cintas de peligro, así que desde entonces no sale de su casa ni tiene mucho contacto con el mundo exterior. Aunque viven en un apartamento espacioso y cuentan con lujos tecnológicos, a los padres les preocupa que su hijo siga perdiendo interacción con el mundo, y, sobre todo, que se vuelva sedentario y esté limitado a recibir aire y sol, por unos minutos, en el balcón del apartamento.

Cifras del DANE indican que, como Juan José, en el país hay algo más de 15,4 millones de menores de 18 años que están confinados, con una diferencia que se hizo evidente en los últimos días: buena parte de las familias no tienen espacios amplios, iluminados, con cierto acceso al aire natural, ni recursos tecnológicos para afrontar la cuarentena.

Bogotá cumple treinta días de aislamiento, debido al estado de emergencia; sin embargo, las medidas de distanciamiento social se mantendrán más allá del 27 de abril. Incluso, el presidente Iván Duque ya anunció que, para los menores, el regreso a los colegios no será antes del 31 de mayo. De ese contexto, en que la pandemia del COVID-19 se interpuso en la celebración del mes de los niños en el mundo, surge un debate que de a poco aterriza en Colombia: en los países europeos, que de forma paulatina intentan retornan a la normalidad, se están evaluando alternativas para flexibilizar el confinamiento de los niños, para permitirles salir a tomar el sol y estar algunos minutos en zonas verdes, siempre que sea cerca de sus casas.

Si bien muchos padres pueden considerar que es momento de que los niños empiecen a salir o, por lo menos, que se les permitan ciertas licencias (como ocurre con el abastecimiento, las diligencias bancarias o el paseo de las mascotas), en Colombia y la región las cosas son diferentes a Europa. Mientras en el viejo continente la mayoría de países ya alcanzaron el pico de contagios y muertes, este lado del mundo apenas se acerca a esa primera cresta. Y en Colombia, así haya entrado en una etapa de supresión (cerca a bajar la curva de contagios), hay un detalle adicional: para muchos especialistas, no hay datos sólidos que permitan conocer la realidad de la presencia del virus en el país.

Uno de ellos es el presidente de la Federación Médica Colombiana, Sergio Isaza, quien hizo un llamado al Gobierno Nacional y a todos los entes territoriales para que por ningún motivo levanten ni aflojen en la cuarentena, argumentando que “el país no tiene datos reales” y que por ahora lo más importante es “intensificar la búsqueda de portadores asintomáticos del virus”.

Pese a esto, existen propuestas para que a partir del 27 de abril se suavicen las medidas de distanciamiento. Por ejemplo, el ministro del Deporte, Ernesto Lucena, sugirió que se les permita a los ciudadanos hacer ejercicio fuera de sus casas. La propuesta, que también contempla ciertas restricciones, fue apoyada por el gerente para la contingencia del coronavirus en Antioquia, Luis Gonzalo Morales, quien aseguró que sería algo bueno para la salud física y, en especial, la mental.

Por su parte, en Bogotá existe una propuesta para implementar una cuarentena sectorizada, teniendo en cuenta los datos de contagios en las localidades, que indican que la mayoría de casos están en el norte (Suba y Usaquén). Esto abre la puerta para que, al menos, se ponga sobre la mesa la solicitud de algunos padres de familia sobre la posibilidad de que se flexibilicen las salidas de casa de los menores.

No obstante, es claro que por ahora no existe un consenso frente al tema, y menos con los niños. Especialistas en varios ámbitos, como epidemiología, psicología y pediatría, aseguraron que bien se puede empezar a hablar del tema, pero en términos generales parece ser buena idea que los menores empiecen a recuperar las salidas e incluso la socialización. Otros creen todo lo contrario y que solo se debe discutir dependiendo de cómo evolucionen las cifras.

“Es un tema pertinente. En algunos países de Europa se empezó a permitir que los niños salgan con las familias, pero hay que tener en cuenta que son poblaciones que entienden la lógica de las medidas. Es un debate en el que hay ventajas y desventajas, pero el problema principal en Colombia es la falta de disciplina. Con algunas restricciones y con mucha disciplina, seguro tendría beneficios para los niños, pero en este momento tenemos otras preocupaciones, como su salud mental o los que están pasando hambre. Es algo que hay que hacerlo estratégicamente”, dijo Durán.

Otros especialistas en la materia, por el contrario, creen que no sería buena idea entrar en ese debate. Daniel Mercado, médico pediatra y neumólogo de las clínicas Sánitas y Colsubsidio, sostuvo que por lo menos los menores de cinco años, que viven en la región Andina, deben seguir en aislamiento, porque allí se registra cada año un pico epidemiológico entre marzo y mayo.

“Por esta época, así no hubiese coronavirus, en Bogotá y el centro del país es recomendable que los niños estén en sus casas, debido a las enfermedades respiratorias. Ya en el contexto de la emergencia sanitaria, lo más prudente es que estén confinados por lo menos hasta mediados de junio. Si los niños vuelven al jardín y los papás, al trabajo, habrá un círculo vicioso, porque es inminente que uno contagie al otro”, indicó.

En esto coincide Osvaldo Mercado, pediatra de Compensar, quien indicó que la situación de Colombia no permite flexibilizar la cuarentena para los menores, por el alto riesgo que aún existe. “Los niños pueden ser transmisores asintomáticos y tienen patologías de base que pueden ser factores de riesgo en caso de contagiarse”. Sobre una potencial fecha, destacó que la cuarentena debería permanecer más allá de mayo.

En esta discusión, y en todas las que tienen que ver con las consecuencias del coronavirus, la voz clave la tienen los epidemiólogos y expertos en salud pública. De acuerdo con tres especialistas consultados, el encierro para los menores se puede flexibilizar, siempre que las familias se comprometan a seguir las recomendaciones de las autoridades.

Fernando de la Hoz, director del Departamento de Salud Pública de la Universidad Nacional, quien también considera que los niños están siendo víctimas silenciosas del encierro, manifestó que cuando se empiecen a dar lineamientos sobre cómo relajar la cuarentena, se pueden dar especificaciones para flexibilizar el confinamiento con los menores. “Si no pasa nada con los casos en estudio, los niños podrían empezar a salir; por supuesto, con todas las recomendaciones que se den. Poco a poco deben volver a la normalidad, porque muchos no lo expresan, pero sí se ven afectados por todo lo que pasa”.

Similar posición sentó Jorge Martín Rodríguez, investigador del Instituto de Salud Pública de la U. Javeriana, quien destacó que aunque hay literatura sobre los niños como transmisores asintomáticos y que no hay discusión en que las escuelas deben permanecer cerradas, hay alternativas que se pueden evaluar. “La distribución de casos por barrios permite generar un plan para que los menores empiecen a salir de forma ordenada y segmentada después del 27 de abril y que puedan ir al menos al parque, siempre y cuando se tengan en cuenta las advertencias de sanidad”.

Por último, Diego Rosselli, docente del Departamento de Epidemiología Clínica y Bioestadística de la Universidad Javeriana, aseveró que la flexibilización es esencial en otros grupos etarios, pues cree que la cuarentena ha ayudado, pero es una medida de mucha inequidad.

“Es un tema sencillo para la gente pudiente, pero imposible de cumplir para los trabajadores informales. En cuanto a niños, hay una enorme discusión; hay países que flexibilizaron su confinamiento, pero una razón para no hacerlo es que los niños, que viven con sus padres y abuelos, son un vector de comunicación de la enfermedad. Se debería analizar casi que caso por caso y no es una decisión sencilla, sino que se debe debatir en muchas instancias”, señaló Rosselli.

En medio de la discusión entra el reparo sobre qué hacer para que los niños puedan reactivar sus antiguas rutinas dentro de la vivienda y ahí la única conclusión de los psicólogos infantiles y de familia es que los padres deben ser muy creativos y buscar la forma de que jueguen, piensen y se ejerciten.

Olga Carbonell, Ph. D. en psicología de desarrollo infantil y docente de la U. Javeriana, destacó que en estos momentos de crisis lo más importantes es el ambiente familiar y que se fortalezcan las relaciones afectivas. “Los niños sienten necesidad de correr, pero en viviendas de espacios reducidos es una opción limitada y los padres se suelen estresar y reaccionar de mala manera para tratar de limitar la necesidad de movimiento”.

Por eso, según la especialista, los adultos deben ser capaces de reconocer que están angustiados y normalizar sensaciones de ansiedad, rabia o desespero, pero no descargar eso en los niños. “Hay que explicarles por qué no se puede salir y qué está pasando. Hay que buscar que toda la familia entre en lo cotidiano. Hay que organizar rutinas, porque la vida se redujo y es importante buscar posibilidades de interacción afectiva y social”.

Respecto a cómo innovar en el tema de los juegos, Carbonell destacó que el desarrollo no se trata de objetos ni dispositivos electrónicos, sino de cómo interactúan los padres con sus hijos. “No porque el niño tenga los juguetes más sofisticados va a olvidar lo que pasa. Lo importante de los juguetes es la manera como comparten con los padres y el disfrute que hay. Incluso, la lavada de las manos puede volverse un juego”.

Milton Bermúdez, Ph. D. en psicología y docente de psicología familiar e infantil de la U. Javeriana, comenta que el debate surge porque hay muchos papás desesperados que ya no saben qué hacer con sus hijos en casa. “No tiene sentido decir que los niños no pueden ir al colegio, pero sí pueden ir al parque. La alternativa es tener una organización familiar que permita desarrollar todas las actividades. y hay cosas básicas con las que se puede desarrollar actividad física o creativa”.

El experto coincide en que es vital hablarles claro a los niños y decirles en qué consiste el virus y toda la situación que atraviesa el mundo. “Hay que informarles incluso los efectos del virus y alejarse de esa idea de que no van a entender la situación. Esto no será eterno, pero tampoco se solucionará en una semana, así que no es recomendable mentirles con que en unos días podrán salir de nuevo”, concluyó.

Como el debate en Colombia sobre el confinamiento de los menores apenas comienza, es clave estar al tanto de cómo evoluciona la propuesta en países como España, Italia, Alemania o Portugal. Por ahora, los padres no pueden hacer algo diferente a seguir consejos para tener a los menores activos, que van desde un baile hasta ejercicios sencillos. Todo, mientras las cifras de evolución del virus en Colombia dan luces sobre cómo hacer para que los menores vuelvan a contactarse con la realidad.

España fue uno de los últimos países en sumarse al debate sobre si los niños pueden empezar a salir de las casas, y suplir las necesidades de movimiento y contacto con la naturaleza que hay en los primeros años de vida. En el país ibérico, donde han muerto más de 20.000 personas por coronavirus, se cumple un mes de confinamiento. El vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio Jesús Aguado, propuso que a partir del 26 de abril, los menores de 14 años puedan salir a la calle acompañados de uno de sus padres, solo a menos de 1 kilómetro de distancia de su vivienda y por un tiempo menor a una hora al día.
Es algo muy similar a lo que están haciendo otras capitales europeas, como París, donde, además de lo planteado en Madrid, el padre debe demostrar el equivalente al registro civil en Colombia. Otras capitales que tienen más controlada la emergencia tienen medidas más laxas. En Lisboa se permiten paseos de hasta cinco familiares. En Bruselas no solo permiten salir a todo el núcleo familiar, sino que además lo recomiendan.


Otras preocupaciones de la Sociedad de Pediatría

El gremio de pediatras pide que se empiecen a dar otros debates sobre la población infantil y adolescente en medio de la crisis sanitaria. Pide hablar de aquellos que viven en condiciones de pobreza y hacinamiento crítico y que no tienen condiciones adecuadas de vivienda. La sociedad también manifestó su preocupación por servicios que se dejaron de prestar debido a la cuarentena, como vacunación, programas de recuperación nutricional y atención a problemas de salud endémicos.

Por otra parte, alertaron sobre los hogares que no tienen garantizadas sus necesidades básicas, pues consideran que en estos hay mayor riesgo de violencia intrafamiliar, maltrato y abuso a menores. A las familias les piden evitar que, por satisfacer necesidades inmediatas, se aumente la tensión en el hogar y se descuide o desatienda a los niños.

El llamado final es a las entidades que velan por los menores, para que trabajen de forma articulada y formulen un plan intersectorial para garantizar recursos y capacidades suficientes para proteger a esta población.

 

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