Renovar la red de semáforos, otra apuesta para mejorar la movilidad de Bogotá

La Alcaldía le pide al Concejo $226.300 millones para financiar el proyecto, pues el actual sistema, dice, es obsoleto. Ya hay un diagnóstico del Banco Mundial.

Bogotá tiene 1.348 intersecciones con semáforos. / Archivo - El Espectador
Bogotá tiene 1.348 intersecciones con semáforos. / Archivo - El Espectador

Para Bogotá, cuyos habitantes sufren a diario por los trancones, es preocupante que su secretario de Movilidad deba admitir que “un hardware obsoleto está a cargo de la inteligencia de la administración vial”. Pero así de cruda es la realidad que describió Juan Pablo Bocarejo el lunes pasado en el Concejo, donde pidió que le aprobaran $226.358 millones para cambiar el sistema de semáforos de la ciudad.

“Es un proyecto emblemático y ambicioso”, dijo. “El principal objetivo es pasar de tener una red de semáforos del siglo XX, sorda y ciega, a una que en todo momento sepa cuál es el tráfico de las intersecciones y, a partir de eso, responda y optimice la regulación de tráfico. Además, en muchos cruces no hay información mínima para que el peatón sepa que puede pasar la calle de manera segura”.

Bogotá tiene 1.348 intersecciones con semáforos y en ellas se concentra buena parte del trancón que agobia a conductores y pasajeros. La Alcaldía ya comenzó a implementar programas para mejorar el flujo en esos puntos, como la campaña de cultura ciudadana que lanzó en julio y está en manos de Corpovisionarios, la organización de Antanas Mockus.

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La idea con esta iniciativa es que los conductores comprendan la importancia de no bloquear los cruces, ya que, de acuerdo con el Distrito, cada vez que esto ocurre en una vía principal, el retraso aumenta en 23 minutos.

Esa estrategia educativa se concentró en 20 puntos neurálgicos. El cambio en la red de semáforos impactará en toda la ciudad a punta de tecnología. Se contempla, por ejemplo, el uso de sensores que permitan monitorear el tráfico en tiempo real para optimizar los ciclos en que los dispositivos cambian de color. Bocarejo precisó que los cambios están sustentados en un estudio contratado por el Banco Mundial.

De acuerdo con el profesor José Stalin Rojas, del Observatorio de Movilidad de la Universidad Nacional, Bogotá requiere una mejor red de semáforos en las avenidas que atraviesan la ciudad y tienen alto flujo de peatones, como la Séptima, la Boyacá, la 68 y la Caracas. “Nuestra tecnología está desactualizada”, reitera. “Falta que los semáforos apoyen los flujos diarios tanto de ciudadanos como de carros particulares y buses del SITP. Esto es un buen tornillo dentro de la máquina de la movilidad”.

Sugiere que se incluya el concepto de “ola verde” en el nuevo modelo, con el fin de sincronizar esos mecanismos cuadra a cuadra para evitar que los carros paren muy seguido. Recuerda, al tiempo, que aunque hay referentes internacionales para tener en cuenta, como Buenos Aires y Chile, también son un ejemplo los semáforos de Cartagena, que les permiten a los peatones saber cuántos segundos hacen falta para el cambio de color. “Ese es un buen elemento para que la gente no se apure. Hay que unir los semáforos al ritmo de la ciudad”.

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