Río Bogotá: una multimillonaria riqueza que se desaprovecha

US$57 mil millones es el valor de los bienes y servicios que se desaprovechan por la contaminación del afluente, lo que representa casi el 15,25% del PIB nacional. La CAR ha retirado cerca de 6 millones de toneladas de basura que 8 millones de bogotanos han arrojado a sus aguas.

Río Bogotá
Río Bogotá

El Río Bogotá es una multimillonaria fuente de recursos para el país, que es desaprovechada. La alta contaminación y la mala gestión en el proceso de recuperación impiden hacer uso de toda su potencial. Y aunque los ciudadanos solo lo relacionan con malos olores e inseguridad, lo cierto es que el río podría ofrecer servicios ecosistémicos como agua para uso doméstico, la agroindustria y la generación de energía que, según datos de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), podría representar ingresos por US$57.000 millones (casi 15,25% del PIB nacional).

Estas es la conclusión del informe que realizó un grupo de investigadores de la Universidad de La Sabana, que analizó la situación del río Bogotá y su potencial, en el que se revela cifras dicientes. Por ejemplo, a pesar de que en su cuenca se genera el 31.7% del PIB nacional y se estima que en su zona de influencia vivirán 12 millones de personas para el 2.025, se encuentra también que es la principal fuente de contaminación del río Magdalena. “Según la Fundación Al Verde Vivo, son 835 toneladas de sólidos en suspensión que a diario la cuenca más grande del país recibe del Río Bogotá. Cantidad de material suficiente para llenar 30 volquetas grandes”, dice Jefferson Galeano, profesor de Educación Ambiental y autor del informe.

A pesar de su elevado nivel de contaminación, consecuencia de los cerca de 6 millones de toneladas de basura que se le han arrojado en los últimos años –entre colchones, sillas, electrodomésticos, tapetes, llantas y plásticos– más los cientos de desperdicios de fábricas y empresas mineras que se encuentran en su zona de influencia, “es evidente que la cuenca está siendo subutilizada. Su potencial económico y social es enorme, más si se tiene en cuenta la proyección de la región para los próximos 15 años”, agrega Galeano.

En cifras y según el análisis, el desarrollo económico de toda la región del Río Bogotá –desde Villapinzón, donde nace su cauce, hasta Girardot donde termina– crecería en por lo menos un 12% si se pudiera aprovechar todos los servicios que ofrece la cuenca. Sin embargo, su principal enemigo es su elevado nivel de contaminación.

Bienes y servicios desaprovechados

Según el informe, el primer servicio que se desaprovecha del río es el uso del agua para consumo humano y actividades agroindustriales. Aunque en la cuenca alta sería posible, los costos de tratamiento por metro cubico son elevados. No pasa lo mismo en la cuenca media y baja, donde el consumo del agua es imposible. “Solamente en el último tramo algunos cultivadores lo usan para actividades agropecuarias, pero no es recomendable”, señala el estudio.

Lo segundo es su potencial turístico. Por la geografía de su recorrido, la cuenca tiene diversidad de climas y ecosistemas, que pueden resultar atractivos para caminantes, deportistas, campistas y viajeros, especialmente al conocer que Colombia se ha convertido en destino predilecto para turismo de aventura que involucre la naturaleza. Sin embargo, ahora es imposible por su paisaje lúgubre, “especialmente en la cuenca media y baja, donde el color de sus aguas es negro por la contaminación”.

En tercer lugar, se destaca la generación de electricidad. Si bien ya se realiza en la cuenca baja, el costo es alto, porque la infraestructura tiene un desgaste mayor por los contaminantes químicos, físicos y solidos con los que diariamente está en contacto. Además, el embalse del Muña enfrenta graves problemas ambientales que demanda un presupuesto propio para su recuperación.

Otras pérdidas económicas

Pero no sólo se está perdiendo dinero a la hora de dejar de explotar el potencial del río. También, por las inversiones infructuosas en los planes por recuperar el afluente. Los rubros que los municipios, la Nación, Cundinamarca y Bogotá destinan para compensar los efectos negativos que generan los residuos de los ciudadanos, son millonarios.

La Contraloría de Bogotá reportó que entre 2008 y 2013 se invirtieron $1.8 billones, cifra cercana al presupuesto del Cundinamarca, monto que no ha generado gran aporte a la recuperación del río. Se estima que, para evitar la disposición final de residuos en la cuenca, este valor asciende a $9,71 billones, lo que representa alrededor del 58% del presupuesto distrital”.

A esto se suman los rubros que se destinan para cubrir los impactos de la contaminación del afluente y que no se registran en el análisis financiero, como la prevención de enfermedades producidas por virus y bacterias que se transmiten a través del agua y los alimentos.

“Si bien el informe demuestra que existe una mala gestión en la recuperación del Río y una pérdida económica considerable, no solo en los recursos que se destinan año tras año sino en los que se dejan de percibir, es importante que el afluente no sea condenado a muerte. Como ecosistema no ha perdido su capacidad natural de recuperación, exige, eso sí, apoyo técnico y social”, afirma Galeano.

Soluciones

Continuar las obras técnicas, dar celeridad a la construcción de Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales – PTAR, no solo en la ciudad de Bogotá sino en todos los municipios de la cuenca, es una solución por donde el Distrito y las autoridades podrían iniciar.

Sin embargo, dice el investigador, lo elemental es transformar la percepción que tiene la gente del río, que lo define como una cloaca, y empezar a identificarlo como un sistema vivo, algo que se puede empezar no solo en las instituciones educativas sino en todos los escenarios que involucre la participación masiva de las comunidades.

“Este proceso será exitoso si se definen reglas básicas del uso del río; principios de organización territorial, que especifiquen la responsabilidad de cada actor, y procedimientos que fomenten la participación ciudadana y marquen una ruta de intervención en el largo plazo, para no depender del funcionario de turno”.

Recuperar el río es posible, señala el estudio. Como ejemplo ponen el proceso con el Río Sena en Francia, que a principios del siglo XX tenía el aspecto actual del Río Bogotá y hoy es uno de los destinos turísticos más visitados a nivel mundial. El truco es simple, dice Jean Baptiste Revillon, encargado del sistema de Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales de Paris, y es que la gente y las empresas dejen de botar por la cañería cualquier cosa y si lo hacen, deben pagar.

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