Incremento cercano al 40 %

Robo de celulares: un delito que puede costar la vida

Aunque en la mayoría de ocasiones los ladrones se valen del “cosquilleo”, hay un aumento en el empleo de armas de fuego y armas blancas. Las autoridades piden a los ciudadanos interponer las denuncias.

Solo el 30 % de esos aparatos se comercializan en el mercado interno y el 70 % se exportan a países vecinos. Archivo El Espectador

La muerte del biólogo Juan Manuel Campo Kurmen a manos de dos hombres que le hurtaron el celular cuando salía de una estación de Transmilenio el pasado domingo, pone en evidencia la problemática sobre el robo de celulares en Bogotá, la cual va en ascenso. De acuerdo con las denuncias de los ciudadanos interpuestas ante la Policía, entre enero y septiembre de este año se registraron 15.657 casos en la ciudad, mientras que en el mismo período del año pasado se reportaron 9.511. Es decir, hay un incremento del 40 %.

Las autoridades aseguran que detrás de este delito hay estructuras de crimen organizado en cuyas bases los delincuentes se valen de todas las modalidades posibles para adquirir los aparatos. En la mayoría de los casos (7.751) roban a sus víctimas sin el uso de armas (a través de engaños o mediante “cosquilleo”), le sigue el robo con arma blanca (5.767 denuncias) y el tercer lugar lo ocupan las armas de fuego (1.465). Llama la atención que se duplicó el robo de celulares con el uso de escopolamina: mientras en el mismo período de 2016 se interpusieron 55 denuncias, a corte de septiembre pasado se tuvieron 106.

Para el experto en seguridad Luis Fernando Echavarría, la premisa básica de cualquier delincuente consiste en correr un menor riesgo para tener una mayor ganancia: “El mercado nacional y extranjero genera una oportunidad de ganancia para quienes hacen parte de la cadena del hurto de celulares. Quien se roba un celular tiene garantizado que alguien se lo compre”.

Respecto a los lugares en donde más se han registrado robos, se puede colegir que se trata de un delito de oportunidad, debido a que no hay lugares específicos para cometer los hurtos. Sin embargo, se tiene que la mayor cantidad de hurtos se han cometido en las localidades de Chapinero, Teusaquillo, Kennedy y las del centro de la ciudad, Los Mártires y Santa Fe. En 2016, por otro lado, la lista la encabezaban Ilarco (Suba), seguida por el Voto Nacional (Los Mártires), Bella Suiza (Usaquén) y Patio Bonito (Kennedy).

Asimismo, los datos muestran las marcas predilectas por los delincuentes. Se destacan Samsung, Huawei, Motorola, iPhone, LG y Alcatel, que abarcan el 95 % de los dispositivos más robados en la ciudad. Solo el 30 % de esos aparatos se comercializan en el mercado interno y el 70 % se exportan a países como Perú, Argentina, Estados Unidos, Venezuela y Ecuador, según datos de la Policía recopilados por el Ministerio de las TIC.

De acuerdo con Andrés Nieto, experto en seguridad ciudadana de la Universidad Central, cada banda delincuencial dedicada a este delito puede llegar a amasar más de $20 millones diarios en la comercialización de dispositivos móviles. “Al pasar las ganancias al orden internacional y, según cifras de la Fiscalía, mientras un teléfono de gama alta se comercializa en aproximadamente $600.000, el mismo teléfono puede llegar a venderse por piezas (aprovechando que son originales) con ganancias de hasta $4’500.000 por cada celular, es decir, hasta el 750% de utilidad neta”.

Para frenar esta problemática, recomienda Nieto, se requiere contar con bases de datos comunes entre los países, en las que se permita reportar los celulares robados y, de esa manera, dejarlos inutilizables. “Se deben mejorar los procesos y costos de importación de partes nuevas y originales, para que los ciudadanos prefieran comprar piezas nuevas y originales en lugar de aquellas que se comercializan de segunda”.

En ese sentido, Echavarría considera que se deben fortalecer los mecanismos de investigación criminal para desarticular las redes del comercio ilegal de celulares. “En todas las ciudades las personas saben en dónde venden celulares robados. Se requiere entonces un ejercicio de vigilancia en la calle y de inteligencia para desarticular la red”.

A julio de este año, las autoridades desmantelaron seis bandas dedicadas a la receptación de celulares en Bogotá y capturaron a 99 personas. Aseguran que la denuncia es el primer paso para atacar estas redes, que golpean de manera directa a los ciudadanos.