A la ruleta rusa obligaron a jugar a agentes del CTI secuestrados en el Bronx

Fueron torturados por siete hombres que pertenecen a las bandas que controlan el microtráfico de drogas en una de las principales ollas de Bogotá.

Pese a los mandatos presidenciales, el Bronx sigue siendo una de las principales ollas del país. / Archivo - El Espectador

Era un día más en la rutina del grupo de desapariciones del CTI de la Fiscalía. A dos de sus agentes, uno de ellos una mujer, se les asignó la labor de campo y de buscar información sobre un desaparecido que podía estar deambulando por las calles de la principal olla de Bogotá: el Bronx. Sin embargo, mientras realizaban sus labores investigativas, se les acercaron siete hombres de la banda los Sayayines, los amos y señores del sector y quienes controlan el microtráfico de droga. Fueron secuestrados, golpeados —al parecer a la agente la agredieron sexualmente— y torturados por más de ocho horas.

El viacrucis de los funcionarios del CTI comenzó a las 8:40 de la mañana y terminó a las 5:00 de la tarde, cuando los Sayayines se dieron cuenta de que los agentes no iban con la intención de capturar a uno de sus superiores. “Dentro del Bronx hay campaneros y a uno de ellos fue a quien le preguntaron si habían visto a la persona desaparecida. Cuando el campanero se dio cuenta de la presencia de los funcionarios del CTI, les avisó a los miembros de la banda criminal, sacan del Bronx a los jefes de la organización y procedieron a secuestrar a los agentes (...) Estas personas, pensando que iban a hacer una intervención más allá de una simple búsqueda, los torturaron, les pegaron, amenazaron y con el machete les hacían amagues para quitarles los dedos”, dio a conocer el director del CTI, Julián Quintana.

Pero las amenazas con el machete no fueron las más escabrosas. A ambos funcionarios los obligaron a jugar la ruleta rusa, la macabra práctica que consta de un revólver, una bala y que deja en manos del destino la vida de las personas. Finalmente, se dieron cuenta de que los agentes simplemente estaban intentando identificar a un desaparecido, por lo que los dejaron en libertad y, según Quintana, con la ayuda de la policía salieron del sector, ya que el carro en el que se movilizaban había sido desvalijado.

De acuerdo con el analista Ariel Ávila, de la fundación Paz y Reconciliación, el secuestro de los detectives en el Bronx es algo preocupante, ya que hace años no ocurría un caso similar. “En esta zona queda una de las once ollas madres, que surten de estupefacientes las ollas barriales. Allí opera una banda criminal denominada Sayayines, que controla y se encarga de la seguridad. Y aunque se mantienen armados, tienen radios de comunicación y celulares, no son visibles. Tienen una gran red de informantes que alertan cualquier movimiento extraño”, señaló Ávila.

La versión que dieron algunos habitantes en el Bronx coincide con la de las autoridades. Señalan que efectivamente hubo una alerta cuando una mujer se acercó a uno de los jíbaros del sector a preguntar si habían visto a un ciudadano con determinadas características. Fue en ese momento cuando tres de los Sayayines la raptaron y la metieron a un edificio abandonado. “Lo que dicen es que casi la violan”, relató la fuente. Pasado un rato, la agente al parecer dijo que un compañero del CTI la esperaba en un carro que estaba parqueado a unas cuadras.

Hasta allí se desplazaron otros miembros de la banda criminal, que raptaron al funcionario y lo llevaron al mismo edificio. “Al final corroboraron que se trataba de una labor humanitaria y los liberaron”, agregó el testigo. Esta situación dejó al descubierto la falta de control en la zona, a pesar de los esfuerzos de las autoridades y órdenes presidenciales que se han dado para erradicar las ollas del país.

Según el director del CTI, no se pudo intervenir en la zona, ya que los secuestradores amenazaron con matar a los agentes si observaban algún movimiento en el Bronx. Es más, precisó que es la primera vez que una situación como esta sucede con funcionarios y que a los dos detectives les están brindando acompañamiento, ya que están “perturbados sicológicamente”. Quintana manifestó que en estos momentos, junto a la Policía, preparan un gran operativo para mitigar el microtráfico de droga y desarticular las grandes organizaciones que controlan el sector.

“Como en el Bronx se han manejado niveles altos de corrupción, hace años no se registraba un episodio como el del pasado martes. Eso ya es algo dramático. Puede ser que los detectives se estaban moviendo cerca de alguien o algo grande y por eso los retuvieron. Sea lo que sea, es algo muy delicado”, concluyó Ariel Dávila. Agregó que la existencia de esos Sayayines no es un fenómeno o un grupo nuevo y que si bien no son comparables con los combos de Cali o Medellín, sí tienen un buen sistema de comunicación para reaccionar. “No son cualquier clase de bandidos. Son sicarios peligrosos, que tienen control del mercado y del ingreso a la zona. Aunque son casi invisibles, ya que no se les ve patrullando ni mostrándose abiertamente, cuando un campanero los alerta, reaccionan”, resaltó.

Frente a esta situación, el alcalde Gustavo Petro reiteró que “el Bronx es un territorio en disputa entre el Estado y la mafia, que no es el habitante de la calle, este es usado por la mafia. La mafia vive en Madrid, Quito, Caracas, Miami, así como en barrios muy pudientes de Bogotá”. También aseguró que en lo corrido de este año han sido asesinados unos 30 habitantes de la calle, cuya muerte está relacionada con el intento de las mafias “por mantener en la esclavitud al habitante de la calle". En esa lucha, según el burgomaestre, también han sido asesinados funcionarios distritales que realizan trabajos sociales en el Bronx .