Se acabó el presupuesto

Gerentes de los hospitales públicos de Bogotá evadieron normas administrativas para atender a los pacientes. Secretaría de Salud necesita $77 mil millones para salvar a la red pública.

En la noche del jueves, al sur de Bogotá, se reunió la junta directiva del Hospital Meissen para decidir el futuro de 1.130 empleados (de 1.240 que trabajan en el centro hospitalario) que terminaron su contrato por prestación de servicios el 31 de octubre. En ese momento, cuenta un médico del hospital, “llegó una persona con una herida precordial y por poco no es atendida”. Aldo Cadena, secretario de Salud de Bogotá, se enteró de la noticia y de inmediato se trasladó a la sala de urgencias del hospital para convencer a los médicos de que, así no estuvieran recibiendo un salario, era necesario atender a los pacientes.

El gerente del hospital, Leonardo Morales, estaba en una encrucijada: podía ser sancionado administrativa o penalmente por contratar a los trabajadores sin tener presupuesto o podía violar una norma ética al no proteger el derecho a la vida del paciente que llegó con una herida en el corazón. Al final, el paciente fue atendido.

El debate sobre quién debe pagar las deudas que tienen las EPS con Bogotá ($350.000 millones) ha terminado en escenas como la que se presentó en el Hospital Meissen. Pero no sólo allí, sino en el Hospital de Kennedy, en el Simón Bolívar, en La Victoria, Santa Clara, El Tunal. En cada uno el riesgo es latente, porque el presupuesto de cada centro hospitalario depende de lo que recauden en servicios que le prestan a las EPS. Solamente al de Kennedy las EPS le adeudan $90 mil millones.

De acuerdo con la Secretaría de Salud distrital, a 14 de los 22 hospitales públicos que tiene la ciudad se les acaba el presupuesto en noviembre. “Hoy tenemos una serie de dificultades porque no ha sido posible contratar a todos los funcionarios de los hospitales. Si el presupuesto se acaba, como está pasando, los gerentes entran a incurrir en faltas graves desde el punto de vista administrativo. Pero es mejor incurrir en esa falta a que una persona fallezca”, explica Giovanni Rubiano, subsecretario de Salud.

Los gerentes tienen claro que primero está el derecho a la vida, pero temen que en un futuro los sancionen: “Desde la próxima semana entraremos a revisar profundamente los servicios que se deben recortar. Necesitamos mínimo $14 mil millones para seguir. Tenemos una deuda con los proveedores de $30 mil millones. La ley ordena que el Estado no puede proceder a contratar sin presupuesto, pero primero está la función social con los pacientes. Estamos en un dilema. Lo correcto sería que las EPS pagaran los $50 mil millones que le deben al hospital”, dice Gabriel Castilla, gerente del Hospital de Suba.

Este diario pudo establecer que la Secretaría de Salud decidió utilizar recursos que en un principio estaban destinados a infraestructura para extender el presupuesto hasta el 15 de noviembre. Sin embargo, Rubiano señala que “el problema de fondo es que los hospitales obtienen su presupuesto por un sistema que no es viable. Prestan un servicio y las EPS lo pagan 90 días después o a veces se demoran un año”. De hecho, al considerar que las EPS “fueron creadas por el Gobierno Nacional, éste es el que debe pagar la deuda a los hospitales. Si nosotros pagáramos, estaríamos solucionándoles el problema a las EPS, que fueron quienes se robaron la plata”, dijo Aldo Cadena hace dos semanas, cuando la crisis financiera empezó a destaparse.

Así la Secretaría asigne presupuesto provisional, los gerentes de los hospitales deben realizar una serie de trámites antes de ejecutarlo: “Estamos esperando que la Secretaría de Salud gire recursos. El problema es que así los entreguen, toca hacer toda una serie de trámites para ejecutarlos. El principal problema del hospital es la deuda con los proveedores, que llega a los $39 mil millones. No vamos a cerrar, porque eso implicaría poner en riesgo la operación de todo el sistema”, dice Juan Ernesto Oviedo, gerente del Hospital de Kennedy. A este complejo hospitalario las EPS le deben $90 mil millones.

Sin embargo, antes de arriesgarse a trabajar sin presupuesto, el gerente le pidió un acompañamiento especial a la Procuraduría: “Lo ideal es que la Procuraduría sea un garante en este proceso. Ellos saben que por un trámite administrativo no podemos poner en riesgo la vida de los pacientes. Ahora, la norma que decretó el Ministerio de Salud el año pasado es la que nos tiene pasando por estos momentos. Nosotros solamente podemos incluir en nuestro presupuesto lo que recaudamos”.

El Ministerio de Salud, por su parte, se ha hecho al margen de este debate luego de entregarle al Distrito $750 mil millones que estaban guardados en las cuentas maestras desde hace un año. Estos recursos, como ya lo dijo el secretario de Salud, están comprometidos para la infraestructura de los hospitales distritales. De hecho, según los planes de la Secretaría, en 2013 están comprometidos $83 mil millones para la modernización de infraestructura en salud. En 2014 se tienen presupuestados $110 mil millones que vienen del mismo fondo.

La opción de que las EPS paguen sus deudas no parece tan viable. “Para los casos de las EPS que están en liquidación hay que esperar a que se rematen y eso puede demorarse más de dos años”, explica Cadena. Un ejemplo de esta situación es la deuda que tiene la EPS Humana Vivir (entidad en liquidación) con el Distrito, que asciende a $87 mil millones. Solsalud, también en liquidación, le debe a la ciudad $46 mil millones (ver Infografía).

Durante estos días, la Secretaría de Salud está buscando $77 mil millones para que los hospitales públicos puedan funcionar hasta diciembre. Estos recursos están siendo tramitados con la Secretaría de Hacienda. El Distrito necesita $3.545 millones para los hospitales de primer nivel, $37.884 millones para los de segundo nivel y $35.912 millones para los de tercer nivel.

Sin embargo, los $77 mil millones no bastan para sanear las finanzas de los hospitales. La deuda de la red pública hospitalaria con proveedores, según la Secretaría de Salud, asciende a $517 mil millones. Solamente los hospitales de tercer nivel (en donde se realizan procedimientos de alta complejidad) adeudan $231 mil millones.

Mientras el Distrito busca la manera de desembolsar los recursos para la red pública, las citas en áreas de consulta externa en hospitales como Kennedy y Meissen han empezado a suspenderse.