Se crece el Teatro Colón

Mincultura presentó el concurso público para su ampliación.

En medio de una serie de obstáculos la renovación del Teatro Cristóbal Colón comenzó a ver la luz. En los últimos cinco años se han consumado las primeras dos fases del proyecto: la restauración y la modernización. Lo que no ha sido fácil es aterrizar la última fase de ampliación por las condiciones patrimoniales de los predios aledaños al Teatro Colón. Fue necesario un estudio previo del Ministerio de Cultura, la elaboración de un Plan Especial de Manejo y Protección y la compra de parte de la manzana para diseñar el tan anhelado teatro en un área de 12 mil metros cuadrados.

En el calendario del Ministerio de Cultura aparece que la ampliación del teatro debería estar lista para 2014. Intentando evitar los retrasos al máximo (en agosto de 2012 la ministra de cultura, Mariana Garcés, anunció que el concurso arquitectónico estaría listo en noviembre de ese año) el Ministerio lanzó un concurso público internacional a dos rondas para el diseño de la ampliación del teatro de Cristóbal Colón. La inversión para desarrollar el proyecto será de $ 42.449.900.000 millones. Ahora bien, la distribución de los 12 mil metros cuadrados será la siguiente: áreas públicas, 3.282; salas, 5.542; áreas de soporte artístico y técnico, 1.105; áreas de producción y formación, 1.095; áreas administrativas y operativas, 679 y para centro de memoria 363. La recepción de solicitudes estará abierta desde junio de 2013 y el concurso se cierra en agosto de ese mismo año. El 31 de ocubre el Ministerio publicará el acta y la audencia de proclamación.

La justificación para utilizar ese espacio tiene que ver con la proyección del teatro como centro de producción. De acuerdo con el documento de presentación del concurso público para el diseño del Colón, el teatro, que se eleva a la categoría de complejo teatral “tiene la responsable perspectiva de generar espectáculos y actividades culturales de primera calidad y de mantener ese nivel a través de la formación en las prácticas escenotécnicas”. El ganador para diseñar el nuevo proyecto deberá, al mismo tiempo, entregar los siguientes requisitos: “diseño técnico teatral, diseño y cálculo estructural, diseño hidrosanitario y de gas, diseño electrónico, de redes contra incendio, de equipos especiales, presupuesto y especificaciones técnicas, programación de obra, proyecto de rehabilitación de las casas de arquitectura republicaba incluidas en el proyecto y estudios de movilidad y medio ambiente”.

En ese sentido, el Ministerio le pagará al ganador del concurso $3.418.800.424 millones. Los honorarios estarán divididos así: por el diseño arquitectónico $2.021.640.005 millones y por estudios técnicos complementarios $1.397.160.419 millones. Según el documento, el valor del premio al primer puesto corresponde al 30% del valor de los honorarios del consultor que elaborará el diseño arquitectónico y los estudios complementarios, es decir, $1.025.640.127. Vale la pena decir que de los cinco anteproyectos seleccionados en la primera ronda, cada esquema ganará $121.274.145 millones.

A la altura de este punto el Ministerio de Cultura enfatiza en la necesidad de proteger la confidencialidad de los concursantes: “una vez seleccionados los cinco proyectos finalistas que irán a la segunda ronda de anteproyecto, es decir, a partir del informe inicial de la primera etapa publicado en la página web de la SCA (Sociedad Colombiana de Arquitectos) y en la del SECOP (Sistema Electrónico de Contratación Pública), los participantes seleccionados estarán obligados a mantener la confidencialidad y el anonimato”. ¿Y cómo define el Ministerio la confidencialidad? “Confidencialidad es la propiedad de la información por la que se garantiza que está accesible únicamente a personal autorizado a acceder a dicha información. La confidencialidad de la información, impuesta en una adaptación del principio clásico militar need-to-know, constituye la piedra angular de la seguridad de la información en corporaciones de hoy en día. La llamada “burbuja de confidencialidad” restringe los flujos de información, con consecuencias tanto positivas como negativas” Fuente: Wikipedia.

Como lo explica el Ministerio en el documento, el ante proyecto que presentarán los concursantes solo contendrá los “dibujos a escala de las plantas, cortes y fachadas o perspectivas suficientes para la comprensión arquitectónica, sin incluir planos suficientes para poder ejecutar la obra, ni los estudios de factibilidad económica, utilidades, renta, alternativas de uso, flujo de caja y financiación, pero sí sobre bases serias de factibilidad”.

El proyecto de ampliación, que aún está a mitad de camino, demanda la compra de predios ubicados en la manzana 25 del centro histórico de la ciudad. Según el Ministerio “es por ello que unos usos actuales (comerciales) se trasformarán hacia el de equipamiento cultural; no obstante, en la manzana se deberá convivir con otros usos comerciales, debidamente reconocidos por licencia de construcción, como son el Hotel de la Opera, el edifico de oficinas Stella, la Universidad Autónoma (si cumple con el PRM), el restaurante de Crepes & Waffles, hotel privado, el centro de documentación del Senado de la República. El Ministerio se propone adquirir con el tiempo el resto de los inmuebles para lograr sus metas de crecimiento para servicio del Teatro Colón”.

Especialmente este punto, el de la compra de predios para la ampliación, ha generado roces entre el Ministerio de Cultura y el Distrito. Como el Teatro Colón está asentado en una manzana que contiene 15 predios, de los cuales 12 tienen estatus de conservación arquitectónica, es decir, que no pueden ser demolidos, al Ministerio no le ha quedado fácil ganar terreno para la ampliación. Además, habrá que ver el concepto del Distrito frente al Plan Especial de Manejo y Protección presentado por el Ministerio de Cultura, pues como lo contó este diario en la edición del 12 de agosto de 2012, existe la preocupación de que la expansión del teatro afecte radicalmente la morfología del centro histórico.

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