Se cumplen seis meses de la intervención del Bronx

Desarticulación de organizaciones criminales, recuperación arquitectónica del sector y atención de cientos de habitantes de calle, los retos tras los operativos.

Archivo El Espectador

Seis meses han pasado desde que el Distrito, en coordinación con otras autoridades, se hizo al control del temido sector del Bronx, en pleno centro de Bogotá. Casas de pique, prostitución infantil, venta de armas y de artículos robados –por nombrar algunos– quedaron al descubierto y son la muestra de la barbarie que imperaba en la zona, ubicada a pocas cuadras del poder político del país. (Lea: ¿Y dónde están los capos del Bronx?)

Los coletazos de la intervención aún los siente la ciudad. Sumado a la dispersión de cientos de habitantes de calle –quienes hacían las veces de ‘escudo humano’ del lugar, favoreciendo no solo el consumo, sino la comercialización de alucinógenos– las autoridades reconocen que varios capos siguen en las calles y que incluso, tres cabecillas se escaparon durante el operativo, al estilo del Chapo Guzmán, por el sistema de túneles que montaron bajo el suelo de la olla. (Lea: Se acaba el Bronx, sigue el negocio)

Aunque hubo capturas de cabezas visibles de los ganchos Mosco y Nacional, los dos que dominaban la zona y que controlaban a los “sayayines” –es decir, los encargados de la seguridad de la olla–, el negocio del narcotráfico sigue adelante. Las autoridades son conscientes de que el golpe de mayo pasado es apenas un paso para la desarticulación de esas organizaciones criminales, cuyas acciones brutales y su poder de infiltración en las autoridades siguen sorprendiendo. (Lea: Los macabros hallazgos en el Bronx)

A pesar del desmantelamiento de lo que el alcalde Enrique Peñalosa denominó una “república independiente del crimen en Bogotá” y de la reducción de homicidios, la delincuencia y la indigencia se replicaron en sectores como, Santa Fe, La Estanzuela y Mártires. (Lea: Sin el Bronx, el centro de Bogotá en crisis)

Según los reportes de la Administración, tras la intervención 550 exhabitantes de calle luchan día a día por su recuperación personal. La Secretaría de Integración Social, en lo corrido del año, ha atendido a más de 11.517 habitantes de calle. De este número, 2.863 personas fueron atendidas fruto de las intervenciones.

“Se ha prestado servicio integral a 274 mujeres representando en un 13.4 %. De igual manera, durante la intervención y siendo una de las mayores prioridades de la Administración en coordinación con el ICBF se logró rescatar del Bronx 150 niños y niñas que se encontraban en esa zona y que en su mayoría eran sometidos a los más terribles vejámenes”, explicó la Alcaldía.

De 2.053 personas que mencionaron haber estado en el sector del Bronx, tras la intervención –señala el Distrito– 550 se recuperan satisfactoriamente, no consumen estupefacientes y ya tienen un proyecto de vida. Solo en octubre, según reporte del sistema de información de registro de beneficiados de Integración Social, alrededor de 3.637 habitantes de calle recibieron atención integral en los hogares de paso y centros transitorios.

“Tras la intervención aumentó la asistencia en la atención de los centros y actualmente Bogotá cuenta con más de 2.700 cupos para la atención de esta población y se sigue ampliando según demanda con infraestructura suficiente para su atención. De igual manera, se ha generado un aumento del 85 % de asistencia por parte de los habitantes de calle a los hogares de paso y centros de atención transitorio”, argumentó por su parte la secretaria de Integración Social, María Consuelo Araújo.

La funcionaria elevó un llamado a la tolerancia sobre el actual fenómeno de habitabilidad en calle que se ha vivido durante años en la ciudad. Estrategias como ‘Adopta un puente’, 'Cuidadores de la ciudad' y ‘Mi primer empleo´ son acciones del Distrito para generar corresponsabilidad con la ciudad, el entorno, la convivencia y el reconocimiento de los habitantes de calle en proceso de inclusión social y laboral.

“Se adelantan acciones en calle dirigidas a la sensibilización a la ciudadanía sobre la minimización de factores de permanencia como regalar limosna y alimentos a los habitantes de calle, teniendo presente que el Distrito tiene una completa atención integral”, precisó la Administración.

Lo que sigue para el Bronx

Con la demolición de cuatro predios, entre ellos uno utilizado como ‘casa de pique’ –donde se ejecutaban torturas y desmembramientos– las autoridades iniciaron en agosto pasado el desmantelamiento del macabro sector del Bronx. (Lea: Renovación urbana del Bronx, el paso a seguir)

La zona, donde por años la delincuencia operó sin Dios ni ley –lucrándose con actividades relacionadas con el microtráfico, la criminalidad y el hurto– ahora será intervenida para llevar a cabo un ambicioso proyecto de renovación urbana que busca reactivar la vocación comercial del sector a través de un equipamiento estructural, la dotación de infraestructura de transporte y la instalación de sedes de oficinas de la Administración Distrital.

No obstante, la demolición de los cuatro predios –que estaban declarados como amenaza de ruina– es apenas el primer paso para cambiarle la cara al sector: aún está en veremos la adquisición de más predios, pues de los 66 lotes que conforman el Bronx, apenas nueve se encuentran en proceso de extinción y otros siete han sido identificados para efectuar el mismo trámite. (Lea: Bronx: a demoler el teatro de la barbarie)

Según el Distrito, el proceso de gestión integral del proyecto, que incluye la adquisición de predios, demolición y formulación del proyecto urbanístico y que abarcará un total de 1,7 hectáreas, tendrá una duración aproximada de un año; sin embargo, todo condicionado al proceso legal de predios. Para ello, se disponen de recursos por el orden de los $35.000 millones.

El organismo encargado de tal colosal tarea será la Empresa de Renovación Urbana (ERU), que tendrá que realizar los estudios y diseños para la formulación del plan integral de recuperación del sector, propiciando los lineamientos urbanísticos y normativos, así como la definición de mecanismos de gestión requeridos. Se busca también que los privados intervengan en su desarrollo.