¿Por qué se demoran en pasar los buses del SITP?

El sistema enfrenta una crisis económica y la sugerencia es reducir la frecuencia de los buses para ahorrar kilometraje y reducir costos, lío que, junto con el costo del pasaje, tendrá que solucionar la próxima administración.

Un estudio interno de Transmilenio sugiere aumentos de $100 en el pasaje del SITP a partir de noviembre y durante los próximos 10 años. / Andrés Torres
Desde que arrancó en Bogotá el Sistema Integrado de Transporte Público (SITP), en algunas zonas los ciudadanos tienen una pregunta con tono de crítica: ¿por qué se demoran en pasar los buses azules? La respuesta parece tener relación con una recomendación que hizo la subgerencia económica de Transmilenio (TM) a la Secretaría de Movilidad: ahorro mensual en kilometraje. Es decir, que los buses hagan menos recorridos. La sugerencia está en un documento interno de TM, revisado por El Espectador, que se expidió en diciembre del año pasado y en el que se propone el plan para mejorar los resultados financieros del sistema.
 
La sugerencia principal es disminuir un millón de kilómetros el trayecto de los buses como una estrategia para reducir gastos de TM. Está planteada para llevarse a cabo a altas horas de la noche de días hábiles y todo el día los fines de semana. Pero la pregunta, en medio de las quejas constantes de la gente por la baja frecuencia de los buses, es si ya se está aplicando, incluso toda la semana.
 
Si en años anteriores los bogotanos se quejaban por tener que esperar en el paradero hasta 40 minutos, en 2015 la situación no ha mejorado. Tanto así que la misma Personería, luego de realizar un trabajo de campo en la ciudad, concluyó que 71% de las rutas del SITP no pasan con la frecuencia establecida.
 
En el estudio realizado por TM, con proyección a 10 años (2026), se plantea a la Secretaría de Movilidad que los buses deben tener una reducción nocturna de 393.822 kilómetros, los sábados de 267.960 km y domingos y festivos de 353.760 km. Pero ¿por qué es necesario este recorte? Todo obedece a la crisis financiera que atraviesa el sistema, en la cual ha influido la rebaja de las tarifas ordenada por el alcalde Gustavo Petro en 2012.
 
Y como las cuentas del sistema no aguantan más, el estudio interno de la subgerencia económica de TM también recomienda realizar incrementos en el pasaje del SITP. Se propone que se hagan de manera gradual con el fin de preservar el principio de equilibrio.
 
El llamado urgente que hace el informe es que el pasaje comience a subir $100 en Transmilenio, el SITP y los transbordos a partir de noviembre de 2015, y se haga esa misma alza anual durante los próximos 10 años. Esto para contrarrestar el déficit, pues el costo promedio de transportar un pasajero en el SITP se sitúa en $2.201 y el ciudadano realmente paga $1.800, lo que representa una diferencia de casi $400 entre ambas tarifas. Esta diferencia la ha asumido el Distrito, como lo confirma el mismo estudio técnico cuando señala que “el costo del sistema fue financiado en 70,4% por los recaudos propios y el resto cubierto con recursos del presupuesto distrital”.
 
Sugerencia reiterada
 
La más reciente sugerencia del incremento de tarifa no es nueva. Desde finales de 2013 la administración tiene claro que es necesario incrementar el pasaje de Transmilenio y el SITP, como lo contó este diario en ese momento y lo admitió el entonces secretario de Hacienda, Ricardo Bonilla. De hecho, el aumento lo sugirió también en ese momento la subgerencia económica de TM cuando hizo el primer estudio técnico sobre la actualización tarifaria (octubre de 2013) y revisó cómo estaban las cifras del sistema luego de la rebaja hecha por el alcalde Petro en julio de 2012.
 
Justamente la rebaja del pasaje fue la primera medida (en movilidad) que le costó al alcalde Petro un fuerte enfrentamiento con los órganos de control y con los concejales, quienes lo criticaron por tomar una medida que a largo plazo afectaría las finanzas de TM y del Distrito. Era la primera vez en 12 años que el pasaje bajaba en lugar de subir, como estaba previsto.
 
Petro insistió en mantener los pasajes bajos y sólo en octubre del año pasado aprobó que aumentaran $100. Pero incluso ese leve aumento no parece ser suficiente para solucionar el problema de plata, pues el primer estudio de TM de 2013 decía que “la tarifa al usuario debió haber sido incrementada en cerca de $200 durante el año 2013”.
 
Este diario ha contado varias veces el dilema que significa para Petro el verse obligado a aumentar la tarifa. Para un alcalde caracterizado por su espíritu combativo y terco sería asumir que se equivocó con una decisión que no tuvo en cuenta los impactos en las finanzas de la ciudad. Obviamente la intención de la medida era beneficiar a los usuarios, pero lo que muchos le criticaron en ese momento fue que anunciara la rebaja apresuradamente y ésta terminara siendo casi un subsidio para todos los ciudadanos y no enfocado en los más pobres, que sí lo necesitan. Sólo a finales de 2013 el Distrito hizo el estudio serio para asignar un subsidio a la población con Sisbén, el cual comenzó a entregar en 2014.
 
Lo cierto es que, aunque el más reciente estudio de TM recomienda el incremento en noviembre, esto seguramente no se dará hasta después de elecciones. Ya Transmilenio ha dicho en medios que no habría alza en pasajes e incluso negó la existencia del documento que así lo recomienda. La entidad tampoco contestó preguntas enviadas por este diario por correo electrónico.
 
Es decir, los efectos de la política de pasajes de Petro y el hueco financiero en el SITP serán asuntos que tendrá que solucionar la próxima administración. Y no se sabe cómo afectarán a los bogotanos si finalmente, a pesar de haber pagado un pasaje bajo estos tres años, tendrá que subir al menos durante una década para compensar el déficit. Tampoco está claro si la demora de los buses azules se debe a la sugerencia de reducir sus trayectos para ahorrar costos. ¿Sería una tarifa baja que en últimas terminó más cara de lo esperado?.