Se enreda la restauración de la Basílica del Voto Nacional

El Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC) emitió una declaración de urgencia manifiesta para realizar obras de prevención en la parroquia. Contraloría dice que este mecanismo es improcedente.

Esta semana llegó una notificación de la Contraloría de Bogotá al Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC). Se trata de un aviso de proceso de responsabilidad fiscal y preliminar disciplinario contra la directora de la entidad, María Eugenia Martínez, por la expedición de una declaración de urgencia manifiesta para realizar obras de prevención y mantenimiento en la basílica del Voto Nacional, también conocida como la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús.

Para la Contraloría resultó improcedente que el Instituto declarara una  urgencia manifiesta para ejecutar las obras de prevención. Según la notificación, ésta no “está ajustada a la constitución y a la Ley 80 de 1993".  De acuerdo con la entidad de control,  el IDPC tuvo “tiempo suficiente para agotar todos los trámites precontractuales” para estructurar una licitación. Desde julio de 2010, dice la Contraloría, “existía una demanda de acción popular por el estado crítico y amenaza ruina que desde entonces venía presentando la Basílica del Voto Nacional”. En septiembre de 2012 el Juzgado 11 Administrativo le ordenó al IDPC realizar obras de restauración y conservación. 

Con esta declaratoria, emitida en julio, el IDPC logró realizar una contratación en un periodo de tiempo más corto para adelantar las obras de prevención, que han avanzado en un 55%. Los contratos para ejecutar las obras y la interventoría ascendieron a acerca de $850 millones. La intervención de la plaza hace parte del plan de revitalización en el centro ampliado. En 2014 el IDPC asignó $3.200 millones para las obras de restauración de la iglesia del Voto Nacional. Para el diseño del espacio público de la Plaza de los Mártires destinó $500 millones.

En el IDPC temen que las obras se retrasen por la posición que asumió la Contraloría ante la ejecución de las obras. Como justificación para expedir la urgencia manifiesta, el IDPC cuenta con informe técnico del Fondo de Prevención y atención de Emergencias (FOPAE), hoy Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático, que señala que "en caso de no implementarse de manera inmediata por los responsables de la Basílica del Voto Nacional las obras de mantenimiento, reforzamiento estructural y restauración podría presentarse un avance en las lesiones identificadas y/o colapsos parciales y/o totales de algún elemento de la edificación o del monumento afectado".

Voceros de la oficina jurídica del IDPC le dijeron a este diario que “la finalidad de la urgencia manifiesta, en este caso, es celebrar contrataciones directas para solucionar situaciones que están presentándole problemas a la comunidad. Hicimos una convocatoria en una semana en la que participaron seis firmas para los contratos de obra e interventoría. Estos contratos fueron firmados exclusivamente para primeros auxilios”.

Además del concepto del Fopae, el IDPC encontró en diagnósticos preliminares que en la iglesia existía deterioro por humedades, aguas negras, desechos orgánicos y fracturas en esculturas que superan las tres toneladas: “Existía el riesgo de que a un transeúnte le cayera un fragmento de la esculturas o que se vieran afectado los mismos feligreses. Hace 25 años que no se le hacía mantenimiento a la iglesia”, señala la entidad.

En el diagnóstico del IDPC también aparecen desprendimientos en la fachada, concentración de hongos en áreas libres, malos olores e inundaciones en diferentes zonas de la iglesia. Encontraron desechos y excrementos, humedad contenida en criptas y presencia de plagas. Vale la pena decir que la basílica del Voto Nacional fue declarada monumento nacional. Está ubicada en la carrera 15 con calle 10, muy cerca a los expendios de droga de la calle del ‘Bronx’. Es, además, el símbolo del final de la guerra de los mil días.

El párroco de la iglesia, Darío Echeverry, ha luchado en los últimos años para que el Distrito adelante las obras de restauración: “Hemos pasado por momentos cuatro momentos críticos: hace seis años el techo casi se viene al suelo, después la madera comenzó a humedecerse y se pudrió. El tercer momento fue cuando descubrimos que el cableado eléctrico se había cristalizado. También existía el riesgo de que algunas imágenes se desprendieran del techo. Todo esto podría causar problemas en la gente. Más que un templo religioso, esta iglesia es una página de la historia del país. La atención que necesita es inmediata”.