Lo que se 'inventan' los bogotanos para mejorar la calidad de vida

Desde promover el “Día de no taxi” hasta crear páginas en redes sociales para mostrar las cualidades de la ciudad son las estrategias que algunos grupos han desarrollado.

Gustavo Torrijos - El Espectador

"Cada vez más, grupos comunitarios y colectivos se unen para protestar en contra de lo que les molesta de la ciudad: los trancones, los colados, los medios de transporte. De las redes sociales saltaron a las calles para demostrar que tienen un poder y que pueden ejercelo. Hace tan solo un mes, un grupo de jóvenes promovió a través de las redes sociales el famoso “Día de no taxi”, para recriminar el mal servicio de este gremio en la capital del país. Ahora, ese mismo grupo le apuesta a la jornada anti colados. La primera cita fue el pasado 14 de abril y ahora tienen pensado en realizar otra el próximo martes. Pero ¿por qué estas personas le apuestan a iniciativas que intentan mejorar la cultura ciudadana, cuando tienen otros trabajos? Ellos aseguran que en vista de que no hay cambios sustanciales, decidieron tomar las riendas para enseñarles a los ciudadanos que las situaciones que les molestan pueden cambiar, si primero transforman su forma de actuar cuando están en comunidad. 

Así lo cuenta Ricardo Saavedra, del colectivo Amor por Bogotá, quien agrega que el objetivo es que “nos apropiemos de todo lo que en público no tiene dueño”. Para Saavedra, hay cosas que pueden empezar desde cada uno. Por ejemplo, con el “Día de no taxi”, algunos ciudadanos solo querían que, respetuosamente, se les hiciera entender a los taxistas que su manera de tratar al pasajero no es la más adecuada. 

 
“Muchos dirán que ese día no sirve porque no es cuantificable. Algunos amigos taxistas decían que estaba normal, otros decían que no fue lo mismo. Pero más allá de esto, el éxito es poner en debate entre los ciudadanos la calidad del servicio de los taxis, una inconformidad latente que siempre sale en medios de comunicación y en redes sociales, pero que no trascendemos en nada más”, asegura Saavedra.
 
Para este integrante del colectivo Amor por Bogotá, un gran defecto que tiene hoy los ciudadanos es que se quejan mucho en internet, pero a la hora de la verdad no hacen nada para cambiarlo. Para este colectivo, si bien es cierto que las revoluciones empiezan en las redes sociales por su inmediatez y su capacidad de multiplicarse en segundos, hay que pasar de lo virtual a lo presencial: “Esa es la única manera de tener un verdadero cambio. De esta manera, que no solo sea un día sino que perdure”, añade. 
 
Otro de los motivos que los llevó a crear estos grupos es la necesidad de entender las causas de los problemas que aquejan a Bogotá. El próximo 28 de abril le pidieron al Distrito que por ese día disminuya el pasaje a $1.000 en Transmilenio. “Queremos entender si las personas se suben sin pagar, porque en efecto no les alcanza para el pasaje o si hay otros motivos. A partir de esto, se crearán estrategias que mitiguen la problemática”, dice Saavedra. 
 
Estos colectivos trabajan gratis. No tienen relación con el Distrito o con otra entidad, así que, según ellos, guardan una independencia. Así lo cree Félix Riaño, quien hace parte de un nuevo grupo llamado Yo creo en Bogotá: “Muchos se aprovechan de estos espacios para hacer política y hasta vender productos, pero queremos que sepan nuestro propósito es que los ciudadanos seamos quienes cambien la situación, para no tener que esperar a que alguien más lo haga. Hacemos cosas tan sencillas como compartir podcast, videos y fotos de los bogotanos. Eso nos da un sentido de pertenencia”. 
 
Además de educar y transformar la conducta de los habitantes de la capital del país, algunos de los colectivos le apuestan a mejorar la manera de ver la ciudad. Si bien Bogotá padece de muchas contrariedades, para Riaño también hay cualidades que se deben resaltar. “Hay un estudio psicológico realizado en 1996, que dice que entre más mal vez la ciudad, peor te comportas. Vivimos en una sociedad que habla mal siempre del alcalde, del presidente, de las calles, del transporte. Es necesario que también nos diga las cosas buenas, porque no vivimos en el infierno, vivimos en Bogotá. Es mejorar nuestro auto estima, porque solo así podemos empezar a construir algo positivo”, cuenta. 
 
Aún no hay estudios que cuantifiquen este tipo de iniciativas, pero lo cierto es que cada día se vuelven más visibles. En redes sociales, las jornadas que promueven pueden tener hasta 30.000 asistentes. Transformar comportamientos, educar y mejorar la percepción parece que ya no solo es tarea de las autoridades, sino también de los ciudadanos, quienes demuestran que su poder va más allá del voto. 
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