Se retrasa peatonalización de la Carrera 7ª

El contrato para la segunda fase del proyecto, que va entre las calles 13 y 26, está suspendido. Ya van tres meses de retraso, lo que podría implicar que suban los costos de la obra, pactada inicialmente por $34.382 millones.

 Aunque la carrera Séptima, entre las calles 13 y 26, ya es peatonal, aún no cuenta con la infraestructura para ese uso. / Luis Ángel - El Espectador
Aunque la carrera Séptima, entre las calles 13 y 26, ya es peatonal, aún no cuenta con la infraestructura para ese uso. / Luis Ángel - El Espectador

Hace diez meses, luego de algunas prórrogas y retrasos, finalizó la primera etapa de la peatonalización de la carrera 7ª, entre las calles 10 y 13, en pleno centro de Bogotá. Aún estaba en marcha esa obra cuando, en febrero de 2015, el Instituto de Desarrollo Urbano (IDÚ) firmó un contrato por $34.382 millones con el consorcio Peatones Go, para que se encargara de la segunda parte del proyecto, entre las calles 13 y 26. Según lo pactado, debería estar lista el 23 de marzo de 2017, pero ya está claro que no cumplirá.

Cuando faltan nueve meses para que se acabe ese plazo, las obras civiles en sitio no han comenzado. Es más, el contrato para adelantar esta fase de la peatonalización está suspendido.

El pasado 14 de abril, el consorcio Peatones Go (conformado por las firmas Orlando Sepúlveda Celi y Grouping S. A. S.) le solicitó a la firma interventora del contrato, Edínter S. A. S., una prórroga de tres meses y medio para terminar la etapa de preliminares de la obra, es decir, las tareas de adecuación del terreno necesarias para comenzar a construir.

La interventora dio vía libre a la petición, pero el IDÚ manifestó que tenía que estudiar los argumentos presentados para solicitar la prórroga. Además, sostuvo que sería necesario un tiempo extra para la consecución de los recursos adicionales que implicaría prorrogar también la interventoría. Ante eso, el 4 de mayo las partes acordaron la suspensión del contrato por un mes.

El pasado 2 de junio, cuando se tenía que reanudar el contrato, se amplió la suspensión por 45 días más. El argumento: no se habían superado aún “las causales que dieron origen a la suspensión del 4 de mayo”. Así las cosas, el contrato se reanudaría el próximo 18 de julio. En plata blanca, ya hay un retraso de tres meses en el proyecto. Y la demora podría ser mayor, pues el contratista está pidiendo una prórroga de tres meses y medio para llevar a cabo la fase de preliminares que, como se pactó inicialmente, tendría que haber terminado en marzo.

Los líos de la primera etapa

Esta situación recuerda lo ocurrido en la primera etapa del proyecto. La entrega del tramo entre las calles 10 y 13 se retrasó al menos cinco meses. El consorcio PV Avenida Jiménez, que estuvo a cargo, pidió tres prórrogas y fue sancionado por el IDU. Además, los retrasos se debieron a los hallazgos arqueológicos que se hicieron durante las obras. Canales hidráulicos, restos óseos humanos y de lo que fue el alcantarillado de ese sector del centro, cerámica, monedas y parte de los rieles del tranvía hicieron parte de los descubrimientos. Esa primera etapa, cuyo costo inicial era de $10.000 millones, terminó valiendo $4.000 millones más.

Sólo en agosto del año pasado se vieron resultados. Desde la calle 10 se dispusieron franjas de jardinería, ciclorruta y un suelo tapizado con adoquines que se acaba en las calle 13. A partir de allí, la 7ª, aunque sigue funcionando como una vía peatonal, está hecha de asfalto y no dispone del mobiliario urbano para los transeúntes. La idea es que, cuando se termine la segunda etapa, la 7ª conecte la Plaza de Bolívar con el parque Bicentenario, en la 26. Así se establecerá una especie de corredor turístico.

Precisamente ese parque, que tuvo múltiples enredos para avanzar en su construcción, se entregaría el próximo 9 de julio, a pesar de que su primer plazo de finalización estuvo fijado para 2010. Estas obras complementan los planes para comenzar a darle una nueva cara al centro de Bogotá. Cabe recordar que el IDU comenzó la semana pasada una intervención en el Eje Ambiental, donde invertirá $5.300 millones, y existe un plan para mejorar la movilidad en el sector. La peatonalización de la 7ª es necesaria para que la tarea quede completa, pero los primeros inconvenientes ya están a la vista.