"La Secretaría de Educación nos hizo mucho daño"

Aunque el Distrito ya ordenó la liquidación del convenio con Alma Máter, Germán Toro, director de la Red de Universidades exige que la decisión sea revocada.

El escándalo estalló en los primeros días de julio de este año, cuando algunos maestros se percataron de que las cartillas de guía de lectura que habían recibido como parte del contrato entre la Secretaría de Educación y la Red de Universidades Alma Máter eran exactas a otras publicadas en 1993.

Frente a la contundencia de las pruebas que corroboraban que ambos materiales sólo se diferenciaban en la carátula y el prólogo, el Distrito inició un proceso de investigación del convenio y, según la Secretaría de Educación, se encontró que la Red de Universidades actuaba como si su naturaleza jurídica fuera pública, cuando en realidad está constituida por instituciones privadas. Basándose en este hallazgo, hace un mes que la Secretaría anunció la cancelación del contrato por $20 mil millones para capacitación de 18 mil maestros del Distrito.

Germán Toro, presidente de Alma Máter le explicó a EL Espectador por qué interpuso un recurso de reposición para dar marcha atrás a la decisión y asegura que desde el principio la Secretaría de Educación tenía pleno conocimiento de que se iba a trabajar con el material que hoy tiene a la Red de Universidades en la picota pública.

¿Por qué la Secretaría de Educación debería dar marcha atrás a su decisión, después de que se pudo comprobar que ustedes presentaron unas cartillas idénticas a otras de hace 18 años?

El secretario Ricardo Sánchez no nos dio la oportunidad de presentarle el proyecto. Sin conocer lo que estábamos haciendo, empezó a hacer señalamientos públicos. Finalmente decidió ordenar la liquidación del contrato, aduciendo que era ilegal por nuestra la naturaleza jurídica, desconociendo 11 años de experiencia y los convenios interadministrativos que hemos hecho con 170 instituciones del Estado. Si el secretario tenía dudas sobre la naturaleza jurídica de la red, tenía que ponerlo en conocimiento de un juez: él no podía tomar esa decisión.

Pero no puede negar que las cartillas son iguales a las presentadas en 1993…

Todas las técnicas de lectura son de varios años atrás, el que descubrió que eso estaba publicado desde 1993 pensó que estábamos plagiando esa obra, después demostramos que el proveedor era el dueño de los derechos. Además hay cinco tomos adicionales de metodología pedagógica.


¿Cómo pretendían que funcionaran las mismas guías de hace 18 años?

Hay que entender que en la parte conceptual y pedagógica se han dado cambios representativos, pero en el desarrollo de competencias lectoras eso no ha cambiado, por esos las cartillas siguen funcionando.

¿Reconocen entonces que desde el principio tenían plena conciencia de que estaban entregando el mismo material?
Claro, lo que pasa es que el actual secretario desconoció que esa era una parte del material y no un todo. Era una herramienta para desarrollar competencias lectoras en los maestros y para que trabajaran con los alumnos.

¿La Secretaría de Educación también sabía que la cartilla era la misma?
Sí, así se lo presentamos desde el principio, así se radicó en el banco de proyectos desde 2009 y finalmente se firmó con la Secretaría en diciembre de 2010. No hubo ningún engaño, ellos sabían de la cartilla y así se lo certificó la Secretaría de Educación de Antioquia con la cual realizamos el mismo proceso con mucho éxito.

¿Cómo ha afectado este escándalo a Alma Máter?
Todo el mundo nos mira como bandidos, nos han hecho un daño irremediable, no sabemos cómo pueda resarcirse el buen nombre de la institución a partir de este escándalo. No nos pueden condenar sin habernos escuchado.


¿Qué piden en este momento?
Pedimos la revocatoria de la resolución que ordena la liquidación del contrato por ser arbitraria, por generarnos un perjuicio y seguramente al Distrito porque nosotros tenemos al certificación de que hemos cumplido. Por ahora vemos muy complicado que se vaya a reanudar el contrato este año pero esperamos poder sentarnos con la próxima administración a revisar el proyecto.

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