Sigue rezago en malla vial

Un informe de la Veeduría Distrital sostiene que el Distrito sigue sin ejecutar dineros de 2012 para mantener y rehabilitar las calles de Bogotá.

Según el Instituto de Desarrollo Urbano, el 86% de la malla vial local de Bogotá está en regular o mal estado. / Liz Durán

A mediados del año pasado la administración distrital comenzó a darle vueltas a la idea de cambiar el modelo con que la ciudad venía realizando el mantenimiento y la rehabilitación de la malla vial local. Buscando crear una economía de escala, les ordenó a las alcaldías locales congelar sus recursos para que fuera la Secretaría de Gobierno, de forma centralizada, la que coordinara el proceso de mantener libres de huecos el 86% de las calles de Bogotá (hoy deterioradas).

Él convenio, por $169 mil millones, fue firmado el 21 de diciembre de 2012, en medio de una dura polémica jurídica sobre la idoneidad de una entidad como la Secretaría de Gobierno para arreglar vías. Hoy, cuando se cumplen diez meses de la firma del mismo, los recursos siguen guardados y la Unidad de Rehabilitación y Mantenimiento Vial continúa sin ejecutar los recursos que las alcaldías locales debieron utilizar el año pasado.

Esta es una de las conclusiones que se pueden leer en un informe elaborado por la Veeduría Distrital que será divulgado esta semana y que hace seguimiento al accidentado proceso desatado el año pasado con el Convenio 1292 de 2012.

La Veeduría analizó, mes a mes, qué ha sucedido desde diciembre hasta hoy con los $169 mil millones que las alcaldías locales tuvieron que trasladarle a la administración central para que arrancara el nuevo modelo. Según el ente de control, a septiembre de 2013, no se había girado un solo peso de este rubro y el 48% seguían sin ser comprometidos.

En otras palabras, el intento de cambio de modelo no sólo causó que en 2012 se taparan muy pocos huecos en Bogotá —sólo la Unidad de Rehabilitación y Mantenimiento Vial (UMV) invirtió algunos recursos—, sino que en lo que va corrido del año los dineros que no se invirtieron entonces siguen sin ser utilizados.

En diálogo con El Espectador, la directora de la UMV, Gilma Gómez, validó las cifras de la Veeduría, aunque aclaró que a octubre de este año el Convenio 1292 tiene un 1% de ejecución. ¿La razón?

En primer lugar, la administración tuvo que reformar el modelo inicialmente planteado y, a través de un otrosí, entregarle los recursos a la UMV, para que fuera ésta y no la Secretaría de Gobierno la que ejecutara los recursos (al fin y al cabo es esa la misión de la entidad). Mientras tanto, y para evitar más rezagos, la administración liberó los recursos de 2013 ($213.000 millones), que volvieron a estar disponibles para los Fondos de Desarrollo Local (de ahí que en las localidades ya estén arreglando vías de nuevo).

Sin embargo, explica Gómez, a la UMV el convenio le da plazo para ejecutar los recursos de 2012 hasta diciembre de 2014, teniendo en cuenta que la puesta en marcha del convenio implicaba un cambio de modelo. “Nosotros teníamos que poner todos los procesos precontractuales y contractuales en marcha y sabíamos que esto iba a pasar. La razón es que durante 20 años estos trabajos se contrataron a través de licitaciones, y nosotros comenzamos a hacer proceso de selección abreviada a través de subastas inversas”.

Según Gómez, los procesos de selección abreviada tuvieron en un inicio que declararse desiertos —concretos, escombros, baños—, pues no hubo suficientes propuestas de proveedores. Asimismo, la única licitación que se ha diseñado, la de vigilancia, tuvo que ser rediseñada luego de que algunos proponentes señalaran fallas técnicas.
Para la Veeduría el intento de cambio de modelo “adoleció de planeación”. Y la muestra de ello, asegura, es que los recursos de 2013, que eran parte del Convenio, tuvieron que ser regresados a las alcaldías locales para que continuaran, para bien o para mal, con lo que han venido haciendo siempre: arreglar las calles autónomamente.