Sólo dudas tras decisión con el SITP

Con el anuncio del Distrito de asumir la operación de buses tradicionales, no está claro el panorama del sistema para propietarios y operadores.

Aunque en junio seguirán rodando los buses viejos y los del SITP, todos dependerán de Transmilenio. / Archivo - El Espectador
“Incertidumbre” es la palabra que rodea la reciente movida del Distrito en su afán de acelerar la implementación del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) y acabar con la competencia que representan los buses tradicionales. Aunque la decisión es clara al señalar que en junio todos esos buses y sus rutas serán controlados por Transmilenio (TM), lo confuso es el efecto que tendrá la medida para los pequeños transportadores, los operadores y, finalmente, para los usuarios, que si bien seguirán viendo los mismos vehículos y podrán pagar en efectivo, en 20 días desaparecerán las rutas que conocen.
 
Desde marzo se sabía que los buses tradicionales tenían los días contados, cuando el Distrito dijo que en junio saldrían de circulación 6.000 vehículos. Lo que no se sabía era cómo. Ayer se oficializó el plan, que implica la cancelación de los permisos de las rutas que opera el v(TPC), para quedar bajo el control de TM. Sin embargo, dejarán de transitar paulatinamente cuando sean chatarrizados o vinculados al sistema como buses azules, algo que la administración esperan concluir a fin de año.
 
“Se acabó la transición. Habrá un esquema controlado por TM y con gobernabilidad sobre las rutas, mientras damos paso a la operación de Egobús y Coobús que surja de los planes de salvamento. Hay 6.400 buses de transporte público tradicional. De esos, casi 1.000 deberán ser chatarrizados y otros pasarán a operar como buses azules del SITP”, explicó la secretaría de Movilidad, Constanza García.
 
Ante el anuncio, las críticas no se han hecho esperar. Tanto los pequeños transportadores como los operadores del SITP, que coinciden con el Distrito en que la transformación es inevitable, no comparten cómo se viene tomando decisiones sin concertación. Alfonso Pérez, vocero de los pequeños transportadores, aseguró estar sorprendido, ya que jamás tuvieron en cuenta a los pequeños propietarios. “No fue consultado y esto nos saca de la discusión del transporte de la ciudad. Hoy los dueños de los buses tradicionales nos reuniremos para determinar qué hacer. Eso sí: vamos a reaccionar, porque esta decisión es autoritaria”, dijo.
 
Los operadores
Por su parte, los operadores del SITP también expresaron su preocupación. Incluso, el pasado lunes le enviaron un estudio a la junta directiva de TM en el que expresan su inconformidad y ponen en evidencia los errores que, en su criterio, está cometiendo la administración. “Somos parte del sistema y tenemos el contrato de operación. Pese a esto, no tenemos idea de cómo se están fijando plazos sin contar con nuestra opinión”, dijo César González, vocero de los operadores del SITP.
 
Frente a la decisión del Distrito, señala que TM está asumiendo una carga logística gigantesca, que posiblemente no tenga la capacidad de asumir. “En la práctica deja de ser ente gestor para ser el operador más grande del Distrito, algo que no tiene que ver con su misión. A partir de ahí surgen las dudas. ¿Cómo será esa relación con los dueños de los buses? ¿Operará de forma directa los buses y rutas o será a través de convenios o con las mismas empresas de transporte? ¿Los conductores seguirán como informales o los contratarán? Es claro que todo esto no será con los operadores del SITP”, agregó González.
 
Resaltan el aprieto en el que la administración pone a los operadores. De los casi 6.500 buses a los que se les cancelarán las rutas y las tarjetas de operación, al menos 1.500 están vinculados con los concesionarios del SITP. Sin embargo, su vinculación se ha venido haciendo de forma gradual. “Ahora el Distrito pretende que en 20 días tengamos $150.000 millones y les solucionemos el futuro a estos transportadores, algo casi imposible. Cualquier decisión del Distrito afecta la estabilidad financiera de los operadores y del sistema entero. Y cuál es la decisión: asumo el control de buses mientras… mientras ¿qué? Nadie sabe”, dice González.
 
El vocero insiste en que la implementación del sistema no se puede hacer en los plazos que sueña la administración y, por lo tanto, no es un asunto que se pueda resolver solo con decisiones administrativas, debido a que hay un contrato y unos concesionarios por escuchar. “Acá puede haber un conflicto contractual gigantesco, que tendrá que ser resuelto con arbitramento o ante la justicia. En los contratos no está contemplado este panorama. En el caso de Coobús y Egobús, lo que debió ocurrir hace dos años fue declarar la caducidad de esos contratos, pero como se tiene el criterio de que son pequeños propietarios, en nombre del capitalismo popular, se les mantuvo en salmuera más de dos años”.
 
Ante la pregunta de por qué no se han integrado al SITP los 1.500 buses vinculados a los operadores, la respuesta fue: no hay demanda y la transición ha sido lenta y difícil. “No es un problema de agilidad física, sino de reconocer, por ejemplo, que la demanda está por debajo de la planeada; siguen los líos con la integración de las tarjetas; la gente no sabe usar el sistema y, para finalizar, el Distrito ha incumplido compromisos importantes. Sentémonos a hacer las cosas juiciosamente. Que el Distrito tome sus decisiones, pero de forma realista, en el marco de los contratos y no de forma unilateral. Hay una voz que ha estado en silencio y es la de los concesionarios, pero con esta situación se deben hacer oír. Este tipo de decisiones incomodan”, concluyó González.