Suspenden clubes náuticos en el embalse de Tominé

Propietarios aseguran que la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca no ha estudiado los documentos para adquirir el permiso ambiental.

Los bogotanos que visitan los clubes náuticos de Guatavita y Sesquilé podrían llevarse una sorpresa este fin de semana. Según la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), las siguientes empresas incumplen la normatividad ambiental y deben suspender sus actividades cuanto antes: Cooperativa Náutica y Equina para el Turismo de Guatavita (CONAEQUITUR), Club Marina Guatavita, Asociación Colombiana de Piscicultura y Pesca (PIESPECA), Club náutico El Portillo, Club náutico Hansa, Club naval El Refugio, Club náutico de la Energía, Club Cicolac y Club náutico El Muña.

 

La CAR impuso la medida preventiva de suspensión de actividades después de realizar una visita técnica en la zona. La Unidad Integrada de Gobernabilidad Ambiental de la CAR determinó que “dichos clubes náuticos poseen muelles, veleros, lanchas, jet sky, kayak y bicicletas náuticas sobre el espejo de agua del embalse del Tominé. No están registrados en el Sistema de Administración de Expedientes (SAE) trámites de concesión de aguas para el uso de recreación y deportes”.

 

En el informe técnico emitido por la entidad ambiental quedó establecido que los clubes estaban utilizando el agua en actividades no permitidas que podrían contaminar el embalse de Tominé. De hecho, la CAR asegura que es necesario tomar medidas urgentes “en relación al embarcadero que funciona en el municipio de Guatavita. Ya se revisó la concesión de aguas otorgada por la Empresa de Energía de Bogotá en el embalse de Tominé. A cada club se le instaló una valla informativa en la que se manifiesta la prohibición del uso del espejo de agua para fines recreativos”. Continuar las acciones recreativas, según la CAR, podría acarrear sanciones económicas.

 

Otra versión presentaron los empresarios de los clubes. Mauricio Mutis, representante del club náutico El Portillo, que funciona desde 1970, señaló que “decir que un velero contamina el agua es un absurdo. Es más, en los lagos protegidos de los países desarrollados se permite navegar en vela. Si de aquí al martes no se puede solucionar el problema nos veríamos en la penosa obligación de entablar un proceso de demanda, porque prácticamente estarían prohibiendo las actividades náuticas”. Frente al argumento de que no cuentan con un permiso ambiental, Mutis señaló que “desde abril radicamos el permiso. Tenemos todos los papeles en regla. Lo que más preocupa es que entre los clubes que van a cerrar hay cerca de 100 empleos formales”.

 

Por su parte, voceros de la Asociación Colombiana de Piscicultura y Pesca (PIESPECA) le dijeron a El Espectador que “el cierre temporal del embalse está relacionado con el fenómeno del niño. Prohibieron la pesca deportiva. Nosotros, al igual que otros clubes, presentamos los requisitos pero la CAR no nos han dado respuesta. Vale la pena aclararles a los usuarios que la CAR prohibió utilizar el espejo de agua, pero los clubes pueden seguir funcionado. Los que prestan servicio de hospedaje no van a cerrar”.

 

De acuerdo con la CAR, los clubes náuticos deben presentar un formulario, “anexar los documentos técnicos que identifiquen para qué actividades solicitaron el permiso, pagar por la evaluación técnica de la solicitud y entregar los documentos que acrediten la propiedad el predio que está en la rivera del embalse”. Los clubes argumentan que estos papeles están en regla y que, por esta razón, buscarán una solución negociada con la entidad ambiental y la Gobernación de Cundinamarca.