“Todo lo que se necesita para amoblar una casa lo encontramos en el río Bogotá”

Néstor Franco, director de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), insiste en la importancia de no arrojar basura para evitar inundaciones. Agrega que, aunque la fase previa de la ola invernal es atípica, todo está bajo control.

La CAR ha sacado seis millones toneladas de basura de la cuenca media del río Bogotá.Archivo

Televisores, colchones, rollos de telas y hasta sanitarios ha encontrado la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) en sus jornadas de limpieza en la cuenca media del río Bogotá. Ya son seis millones de toneladas y esperan que con más trabajos este número aumente. Para Nestor Franco, director de la CAR, es muy importante que las personas sean conscientes de que cuando arrojan un desecho están contribuyendo a posibles inundaciones. En abril comienza la ola invernal y, por lo vivido en marzo, en los siguientes meses no parará de llover. Si bien advierte que gracias a las adecuaciones hidráulicas que se han ejecutado en los ríos de Cundinamarca puede dar un parte de tranquilidad a la ciudadanía, pide estar alerta, sobre todo en los municipios de Soacha y Funza.

¿Ya llegó la ola invernal?

No, apenas estamos en una fase previa a la verdadera temporada de lluvias que comienza en abril. Debemos reconocer que se ha comportado de manera atípica, pues ha habido fuertes precipitaciones en el centro del país, pero falta que caiga más agua. Eso es una consecuencia del cambio climático.

¿Eso quiere decir que entonces la temporada de lluvias este año será más fuerte?

Estaba previsto que íbamos a tener unas altas probabilidades de Fenómeno de la Niña, pero se han ido desvaneciendo. Vamos a tener un invierno que ojalá corresponda a lo que tradicionalmente hemos tenido en abril. Tenemos que aprovecharlo y tener un buen recaudo de agua lluvia por cuenta de todos los ciudadanos, sobre todo de quienes viven en el campo, porque luego de este invierno vendrá un intenso verano y ahí es cuando echamos de menos esa agua que se desperdició en temporada de lluvias.

¿Cómo se han comportado los ríos?

Los riesgos se han controlado y en este momento no hemos tenido ningún desbordamiento de fuentes hídricas. Los afluentes del río Bogotá se ha comportado de manera adecuada. Me refiero a río Frío, Teusacá, Neusa, Susaguá, entre otros, que hasta ahora no han presentado ningún problema. Solo hemos tenido un evento de desbordamiento de una pequeña quebrada en el municipio de Guachetá. 

¿Está preparada Cundinamarca para afrontar el invierno?

Estamos muy preparados. Desde la CAR hemos adelantado una serie de intervenciones estratégicas en puntos críticos que en antaño siempre han generado dificultades. Ese es el caso de río Negro, a la altura del municipio de Útica, que siempre ha amenazado a la población. Ahora tenemos una intervención que nos garantiza la reducción sustancial del riesgo por desbordamiento. Esa misma actividad la hemos adelantado en el municipio de Pacho.

¿Cómo ha sido la estrategia para Bogotá?

En el caso del río Bogotá hemos intervenido 58 kilómetros con adecuación hidráulica con la que garantizamos a la ciudad y los municipios vecinos tranquilidad. También hemos sacado seis millones toneladas de basura de la cuenca media del río Bogotá. Todo lo que se necesita para amoblar una casa lo encontramos ahí: sofás, sanitarios, muebles, rollos de telas, televisores. Es la muestra clara del desapego de los bogotanos hacia su río. Pero bueno, estas labores han servido y lo hemos demostrado: el miércoles de la semana pasada durante cuatro horas llovió lo que tenía que llover en todo marzo y el río no tuvo riesgo de desbordamiento. Pero eso no implica que no estemos alerta, monitoreando los afluentes y posibles deslizamientos. Hay que mantener activados los comités locales o municipales de atención de riesgos y emergencias.

¿Cuál fue el balance del fin de semana?

Los encharcamientos que se presentaron en algunos municipios de Cundinamarca, como Soacha y Funza, y unos cuantos barrios en Bogotá se debieron al mal funcionamiento del drenaje urbano o el descuido de los ciudadanos que continúan arrojando basuras a la calle. Cuando caen los aguaceros esos desechos terminan en los vertederos y los tapan hasta que colapsan. Le llamamos la atención a las personas para que dejen de hacer esto. Asimismo, a las empresas prestadoras de servicios públicos, que son las llamadas a mantener en buen funcionamiento el sistema de drenaje urbano.

Si bien usted asegura que todo está bajo control, ¿cuáles son esas zonas que están riesgo y deben tener más cuidado?

Le pedimos a la población de Fusagasugá estar alerta. Siempre estamos en constante monitoreo el terreno cerca del cerro de Fusacatán para evitar deslizamientos o taponamientos. También en el Valle de Ubaté hay que estar atentos a la laguna de Fúquene para que el agua no pase su sistema de jarillones. Aunque vale la pena resaltar que su comportamiento ha sido favorable. En general, en época de invierno todos debemos ser cuidadosos. Les recomendamos almacenar aguas en reservorios o en tanques.

¿Qué aprendió Cundinamarca del Fenómeno de la Niña de 2010?

Creo que lo más importante es que entendimos que, aunque los inviernos no se pueden evitar, se pueden administrar y, principalmente, podemos aprender a convivir con ellos. Ahora sabemos mitigar los riesgos y comprendimos que los ríos y los humedales son absolutamente necesarios como medida efectiva para regular esas fuertes precipitaciones. Este fin de semana Soacha no se inundó porque, junto con la alcaldía, adelantamos dos intervenciones estratégicas que nunca se habían realizado: la recuperación del río Soacha y del humedal Neuta. Eso ayudó a contener buena parte de la precipitación.

¿Cuáles son las recomendaciones para la ciudadanía?

Lo primero es estar preparados en nuestras casas. Lo segundo, aprovechar el agua lluvia para almacenamiento. También, insisto, hay que estar atento en las zonas de riesgo de deslizamientos y cualquier movimiento informar a comités municipales o a la CAR. Y, por último, lo más importante, entender que la temporada invernal es necesaria par nuestro ciclo de vida. Debemos disfrutarla, administrarla y soportarla.