La transformación del Planetario de Bogotá

En casi medio siglo de vida, este escenario cultural se consolida como un gran laboratorio en el que ciencia y arte se unen para el disfrute de la ciudadanía. Astrobebés, Eclipse al Parque y una temporada de ciencia ficción sobre el fin del mundo serán algunas novedades en 2017.

El Planetario de Bogotá se inauguró el 22 de diciembre de 1969, gracias al apoyo del alcalde de entonces, Virgilio Barco, junto con la Federación de Cafeteros y el Banco Cafetero. / David Campuzano
El Planetario de Bogotá se inauguró el 22 de diciembre de 1969, gracias al apoyo del alcalde de entonces, Virgilio Barco, junto con la Federación de Cafeteros y el Banco Cafetero. / David Campuzano

La fascinación por el universo trasciende épocas y fronteras. Descubrir lo que se esconde más allá de la Tierra, los misterios de nuestra galaxia, ha inspirado a artistas, escritores y directores de cine. Por eso, tener la oportunidad de adentrarse en el maravilloso mundo de la astronomía resulta tan tentador para niños y adultos.

Mirar a través de un telescopio, ver proyectadas las constelaciones sobre un domo gigante y jugar a explorar el cielo son experiencias memorables. Y desde hace 47 años, Bogotá puede brindarles esta posibilidad a sus ciudadanos. Al principio tímidamente, en un escenario que con el tiempo se fue transformando hasta convertirse en un inmenso laboratorio que exhorta los sentidos.

Visitar el Planetario de Bogotá es un plan del que no debería escapar ningún habitante de la ciudad. Los colegios lo tienen claro y por eso tanto las instituciones públicas como privadas organizan jornadas pedagógicas anuales para los diferentes grados. Las administraciones distritales también se han esforzado por modernizar este espacio y robustecer la oferta de programas relacionados con la ciencia y la astronomía.

En 2008 comenzó la obra para transformarlo en un espacio de talla mundial. Cinco años más tarde estuvo listo el Power Dome, una cúpula para la proyección de películas digitales en gran formato, además de las nuevas oficinas y las áreas para las diferentes actividades.

La apuesta de Virgilio Barco cuando fue alcalde de Bogotá, junto con la Federación de Cafeteros y el Banco Cafetero, que a finales de los 60 apoyaron la construcción del Planetario, valió la pena y hoy las huellas de lo que se vive en su interior contribuyen a la formación y recreación de niños, jóvenes y adultos.

Incluso las personas con discapacidades cognitivas, auditivas y visuales han encontrado en este lugar la posibilidad de disfrutar del cosmos a través de los sentidos. Precisamente el otro año, una de las actividades principales es el Encuentro Internacional de Astronomía con Sentido. Pero no será la única sorpresa que la Subdirección de Equipamientos del Instituto Distrital de las Artes (Idartes), responsable de este espacio, tiene preparada.

Gracias al respaldo de la Unión Astronómica Internacional, que aportó 6.000 euros, se fortalecerá el programa Astrobebés, una iniciativa pedagógica dirigida a niños de 0 a 3 años, mediante la cual se busca fomentar la observación, curiosidad y experimentación a partir de la astronomía. Se beneficiarán más de 3.000 infantes, mil cuidadores y 50 docentes.

Y eso no es todo. El Planetario se postuló para ser anfitrión del encuentro bianual de la International Planetarium Society. El año pasado se inscribió en Varsovia, entrando a competir con Edmonton (Canadá) y Houston (EE. UU.). En junio de 2017 se sabrá si fue escogido.

Asimismo, en alianza con la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia, buscará hacer parte de Expotecnología 2017. Y de la mano de Idartes y Cultura en Común impulsará los clubes gratuitos de astronomía para niños y jóvenes en las diferentes localidades de Bogotá, además de reactivar el Clan de Usme, un programa en el que se trabajan los saberes ancestrales y la cosmogonía de los muiscas.

Con la Línea de arte, ciencia y tecnología del Idartes, se impulsarán los ecosistemas de innovación para fortalecer el proyecto del Planetario en movimiento y crear el de Invasores del Espacio, una especie de laboratorio itinerante de arte y ciencia.

“Se ha demostrado que la astronomía convoca. En 2017 tendremos además shows musicales con la banda sonora de Cosmos. En febrero transmitiremos el eclipse anular de sol, continuaremos con los astrocampamentos, inauguraremos una temporada de ciencia ficción relacionada con el fin del mundo y el 21 de agosto será Eclipse al Parque y sacaremos los telescopios para observar este fenómeno”, concluyó Nathalia Rippe, coordinadora del Planetario de Bogotá.

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