Pasaje aumentaría $500 en 25 meses

Transmilenio subiría $100, ¿y las mejoras en el servicio?

El Distrito tiene en sus manos un decreto para aumentar las tarifas de Transmilenio y SITP. Expertos aseguran que el incremento no se verá reflejado en la calidad del sistema.

Los usuarios del sistema pagarán $2.300 una vez se firme el borrador de decreto. / El Espectador

El año nuevo es sinónimo de alzas en el costo de vida. Transmilenio (TM) no parece ser la excepción, y así lo confirma un borrador de decreto al que sólo le faltan las firmas del alcalde Enrique Peñalosa y del secretario de Movilidad, Juan Pablo Bocarejo. En dicho proyecto, el Distrito plantea un aumento de $100 a las tarifas de TM y SITP, con lo que el pasaje quedaría en $2.300 y $2.100, respectivamente. El decreto se construyó con base en un documento denominado “Estudio Técnico y Financiero de Soporte a la Actualización Tarifaria”, que entregó la gerencia del sistema a la Secretaría de Movilidad, en el que expone sus razones para hacer un nuevo aumento al pasaje (el último, de $200 a TM y $300 al SITP, se hizo en abril de 2017). El documento también fue evaluado por la Secretaría de Hacienda, que concluyó que el alza no golpearía las finanzas de la ciudad. Por lo tanto, si bien aún no se ha firmado el documento, el incremento es inminente y redondearía los $500 en dos años y 11 días de gestión (21,7 % del total del pasaje).

El anuncio no cayó bien entre los usuarios del sistema, que ya empezaron a hacer cuentas de lo que gastarían en pasajes cuando se materialice el aumento. Y es que una persona que gana el salario mínimo, y que trabaja en promedio 25 días al mes, deberá gastar $115.000 en pasajes para los buses rojos, un valor que no alcanza a cubrir el subsidio de transporte, que quedó fijado en $88.211; es decir, ese trabajador tendría que sacar $26.700 adicionales para completar sus pasajes del mes. Al inconformismo por esta eventual medida se suman las recientes emergencias que ha afrontado el sistema, como los dos buses que hace menos de una semana empezaron a despedir humo debido a fallas mecánicas y que obligan a pensar en cómo la nueva tarifa se verá reflejada en mejoras estructurales al sistema. (LEA: Incendio en un bus de Transmilenio deja seis heridos)

La gerencia de TM tiene dos razones para sugerir el aumento de la tarifa: la inflación y evitar que el recaudo pierda valor adquisitivo. Además, el posible incremento obedece al plan para reducir el déficit del sistema, basado también en un estudio hecho hace dos años que recomienda subir gradualmente la tarifa con el objetivo de hallar un equilibrio. En palabras de la gerente de Transmilenio, Alexandra Rojas, “son incrementos en sincronía con los aumentos de la inflación y salario mínimo y, como ha sucedido en otras ciudades, son decisiones que debemos tomar”.

No obstante, y como el decreto aún está en borrador, no se tiene claro si el aumento incidirá en las condiciones en que TM presta su servicio. Por ahora, lo cierto es que este mes se presentarían los prepliegos de la licitación para renovar la flota de articulados de las Fases I y II (Autopista Norte, Calle 80, Av. Caracas, NQS, Av. de las Américas y Av. Suba), y que sería adjudicada antes del segundo semestre de este año. Este proceso es crucial para que salgan de operación buses que tienen más un millón de kilómetros recorridos y que generalmente son los que presentan problemas mecánicos. (LEA: Nueva flota de buses de Transmilenio entrará en operación en diciembre de 2018)

Aunque los expertos en movilidad coinciden en que el aumento, por ahora, no se verá reflejado en el servicio, sino que estará destinado a reducir el déficit de TM, también creen que es algo necesario. Por ejemplo, el analista Ricardo Montezuma considera que el desbalance está en la forma en que se reparten las ganancias del sistema. “Si bien es necesario incrementar la tarifa, porque desde el punto de vista técnico se deben hacer unos reajustes. El problema grave de Transmilenio es que dentro del sistema hay una parte muy rentable. Como la Fase I, que tiene buses viejos, y hay otra en un estado muy deficitario, que requeriría más recursos”.

Por su parte, el exgerente de TM, Fernando Rey, considera que, aunque el hipotético aumento posiblemente se quede en cubrir el déficit, también tendrá que incidir en las mejoras al sistema. “No ha sido clara la administración, pero es posible que trate de ir cubriendo la situación que se presentó hace seis años, cuando el entonces alcalde Gustavo Petro bajó las tarifas y se afectó el Fondo de Estabilización Tarifaria. Hay que mirar si efectivamente lo que está buscando el Distrito es impactar en la mejora del servicio, porque vamos en dos años de la administración y la cosa no ha mejorado”.

Finalmente, Fernando Rojas, experto en movilidad, no está de acuerdo con el proyecto para aumentar la tarifa y cree que la única salida es renegociar los contratos con los operadores. “En estos años la administración no ha mejorado la calidad del servicio ni ha tomado medidas de fondo para resolver el problema de tipo estructural de la crisis financiera. Estos aumentos de $100 no lo van a resolver y lo que sí hacen es castigar a los usuarios del transporte público”.

Por ahora, el posible incremento de las tarifas no pasa de ser un proyecto. No obstante, los usuarios del sistema deben preparar sus bolsillos para una medida que no parece tener revés y que muy posiblemente no se verá reflejada en el servicio, hasta tanto entren en operación los nuevos buses, en diciembre de este año.

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