U. Nacional asegura que bogotanos perderán 29 hectáreas por renovación del CAN

Dicen que el proyecto urbano amenaza con reducir el lote de la Beneficencia de Cundinamarca.

Universidad Nacional.

La Universidad Nacional señaló que el Proyecto de Renovación Urbana del CAN amenaza con reducir el lote de la Beneficencia de Cundinamarca que es parte de la donación hecha a la ciudad por el hacendado J. J. Vargas en 1937.

“La herencia de J. J. Vargas estaba destinada a garantizar la permanencia de instituciones sociales, como el Hospital San Juan de Dios, con el objetivo de dotarlas de unas rentas que provendrían de actividades agrícolas, pero la ciudad de Bogotá creció alrededor de ese gran vacío”, explica Rodrigo Cortés, decano de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia.

Explicó que la otrora Hacienda El Salitre se integró paulatinamente al desarrollo de la ciudad, y desde el año 1985 comenzó a ser enajenada (el dominio fue trasladado a otras instituciones). Además, debido a su proximidad al centro de la ciudad, el terreno fue incluido en los procesos de valorización, por lo que hoy alcanza cifras astronómicas.

“En el año 1968 se resolvió destinar una porción de 29 hectáreas (ubicadas entre la calle 26 y la calle 53 y las avenidas de los barrios la Esmeralda y Salitre Greco) al Parque Simón Bolívar, considerado el pulmón verde de la ciudad, donde subsiste una zona que ha originado polémica por su incorporación al proyecto de Renovación del Centro Administrativo Nacional (CAN)”, agregó Cortés.

Según Martha Triana, edilesa de la localidad de Teusaquillo, existen varios titulares del derecho de dominio de estos terrenos: el Distrito Capital (4,148.40 m2), el Instituto de Desarrollo Urbano –IDU– (166.810.90 m2), la Beneficencia de Cundinamarca (78.781.90 m2) y Ferrocarriles de Colombia.

“Cuando J. J. Vargas dejó su legado no le otorgó la titulación del derecho de dominio a la Beneficencia de Cundinamarca, sino solo la “albacea”. Es decir, esta entidad debía estar pendiente de que esos terrenos fueran utilizados de tal manera que se cumpliera con el cometido de favorecer a estas instituciones de caridad”, puntualiza Triana, y advierte que resulta inexplicable por qué la Beneficencia ha entregado el terreno a estas entidades y no es usufructuado, por ejemplo, por el Hospital San Juan de Dios.

La firma holandesa OMA, ganadora del concurso de Renovación del CAN, ha planteado que construirá en la zona un corredor verde junto con proyectos de infraestructura –que conectaría al CAN con el Simón Bolívar, la Avenida El Dorado y la U.Nacional– propuesta no novedosa teniendo en cuenta que el área verde actual ya conecta el Parque Simón Bolívar con la calle 26.

La edilesa Triana señala: “Como ciudadana lamento que cambiemos verde por cemento”. También indicó que esta zona podría convertirse, mejor, en un “parque del agua”, como un espacio de sensibilización de la ciudadanía, en donde incluso podría gestarse un centro nacional de investigación en la temática.

El arquitecto y miembro del comité que estudia las relaciones del proyecto de Renovación del CAN con la U.N., Jaime Franky, aseguró que la zona debe mantenerse articulada al Simón Bolívar como parque metropolitano; es decir, para el disfrute de todos los ciudadanos, lo que implica inclusión e integración de la ciudadanía. “Los corredores verdes, como el planteado por OMA, cumplen con una función ambiental y paisajista, pero principalmente sirven a los vecinos”, puntualiza el experto.

Y añadió que, si bien la U. Nacional no entra a evaluar el proyecto de OMA –porque además no es de su competencia–, “la institución considera su responsabilidad, la defensa de los intereses públicos; por lo que no está de acuerdo con ceder un centímetro de áreas que podrían anexarse como Parque Metropolitano al Simón Bolívar, ni ve con claridad el paso de bienes públicos a propietarios privados”.
 

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