Ultimátum para integración de tarjetas

El ente de vigilancia dijo que demoras de Angelcom han afectado a los usuarios, pues no se pueden mover con un solo medio de pago.

Recaudo Bogotá instaló torniquetes que leen la tarjeta Tullave en el portal de la 80. / Cortesía

El próximo 29 de noviembre cualquier bogotano debería poder moverse en el Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) con un solo medio de pago. Esta fue la fecha límite que Transmilenio les dio a las empresas privadas encargadas del recaudo en las troncales y buses de la red, luego de una compleja pelea entre ellas sobre cuál sería la forma de cumplir la tarea y quién tenía la obligación de hacerlo. Un plazo que ahora está en veremos, por la resistencia de una de las empresas.

Por esa razón, la Superintendencia de Industria y Comercio mediante un auto acaba de señalar que “la demora injustificada en la entrega de la información para llevar a feliz término la integración (...) no sólo podría perjudicar a Recaudo (que tiene a su cargo la tarjeta de fase III de Transmilenio y el SITP) sino que, además, a los usuarios del sistema de transporte” y que esta conducta de Angelcom (encargada del medio de pago en fases I y II) y la empresa SAR (propietaria del software) “podría ser contraria al principio de buena fe comercial”.

La respuesta de la Superindustria se da luego de que en abril Recaudo Bogotá acudiera a ella, tras la negativa de Angelcom a entregarle datos sobre el precio para adquirir unos módulos necesarios para la integración argumentando que éstas no eran de su propiedad, sino de la empresa SAR.

Luego de distintas comunicaciones, SAR también le dijo a Recaudo Bogotá que para cumplir con la entrega de los datos necesitaba información sobre su “ingeniería de detalle”. En este largo capítulo, Transmilenio tuvo que intervenir y, finalmente, la empresa SAR entregó los datos necesarios.

Según explica Recaudo Bogotá a la Superintendencia en la medida cautelar que solicitó para proteger el proceso de integración de tarjetas, la intención de Angelcom y SAR ha sido “entorpecer” este camino. De hecho, la Superintendencia de Sociedades investiga a estas dos firmas, ya que al parecer hacen parte del mismo grupo empresarial y no lo habían notificado ante el registro que la ley indica.

Así, la Superintendencia le dio un ultimátum a SAR y le ordenó informar a Recaudo el precio de las licencias y desarrollos tecnológicos necesarios para la integración del Sirci (Sistema de Recaudo, Control de flota e Información al usuario) en un término de 15 días.

Se trata de un paso fundamental para que de una vez por todas los miembros de Recaudo puedan entrar a las estaciones de las fases I y II e instalar allí la tecnología que permita que todos los torniquetes lean sus tarjetas. Hasta ahora la empresa privada lo que ha adelantado es la instalación de sus propios torniquetes en portales como Américas, calle 80 y Norte. Sin embargo, la solución real es la que aún no ha podido llevar a cabo debido a la resistencia de su rival. Así las cosas, la integración para el 29 de noviembre estaría en duda.

En julio Transmilenio dejó en claro que la propuesta con la cual se lograría la anhelada integración de tarjetas sería que los torniquetes de los vehículos o de las estaciones lean cualquiera de los medios de pago existentes, es decir, tarjetas Capital y Cliente Frecuente de Angelcom y Tullave de Recaudo Bogotá.

Pero esta aparentemente sencilla labor se ha enredado tras la puja de las dos empresas. Es conocido que Angelcom se ha negado a que los miembros de Recaudo Bogotá entren a sus estaciones para hacer desarrollos en el software de los torniquetes y, por fin, lean cualquiera de las tarjetas existentes.

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@VeronicaTellez

 

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