Un día para reflexionar sobre el SITP

Son evidentes los rezagos para la implementación del Sistema Integrado de Transporte Público y es enorme la incertidumbre sobre el tiempo y los costos necesarios para su culminación.

El Sistema Integrado de Transporte Público requiere 26.715 conductores, de los cuales sólo hay algo más de 4.000 capacitados. / David Campuzano

Miles de bogotanos participaron en una nueva jornada del tradicional ‘Día sin carro’, que originalmente fue pensado como una alternativa viable para desestimular el uso del carro, no solamente para hacer una importante contribución al medio ambiente, sino para repensar un nuevo modelo de ciudad con diferentes opciones de movilidad. Por esa razón, hoy vale la pena preguntarse cómo avanza la implementación del Sistema Integrado de Transporte Público en Bogotá como proyecto fundamental para lograr estos objetivos.

La implementación del Sistema Integrado de Transporte Público -SITP- en Bogotá, es actualmente, el más ambicioso proyecto de modernización del transporte público que enfrenta ciudad alguna de América Latina, con una concesión de 24 años y que pretende tener un movimiento diario de aproximadamente 6 millones de viajes, para un recaudo estimado, cada día de más de ocho mil millones de pesos.

Son varios los retos del SITP que pese a los compromisos de la Administración Distrital continúan rezagados. En materia medio ambiental, la introducción de nuevos tipos de vehículos, aproximadamente 1.000 buses tradicionales, deben ser reemplazados por tecnologías limpias, de los cuales ninguno está funcionando a la fecha. Frente al sistema tradicional sólo se ha desmontado el 15% de las rutas y chatarrizado menos del 30% de los buses.

De otra parte, el plazo inicial de 18 meses de implementación, anunciado en junio de 2012, no se cumplió. El segundo plazo propuesto por la Alcaldía, para abril de 2014, es imposible de cumplir, ya que del total del sistema apenas se ha implementado el 35% en pedido de buses, el 40% en rutas y el 45% en patios y talleres. Lo que es peor, tan solo un 10%, del recaudo de fase I y II de Transmilenio cuenta con una verdadera integración tarifaría con descuento por el uso de fase III y de los buses zonales.

Para completar el SITP se requieren 26.715 conductores, de los cuales a la fecha solo hay un poco más de 4.000 de ellos capacitados. Según los mismos operadores, el nuevo oficio de conductor del SITP no es lo suficientemente atractivo para los choferes de los tradicionales buses y busetas, dada la rentabilidad del viejo sistema basado en la guerra del centavo. Así que, por sorprendente que parezca, son muchísimos más los puestos de trabajo para conductores y mecánicos ofrecidos por SITP, que las personas aptas que aplican para estos empleos.

Además de las dificultades mencionadas se deben considerar, entre otros los siguientes problemas: 1) La reducida capacidad financiera de dos empresas, para cumplir las concesiones. Egobus y Coobus, no cuentan con cierres financieros y representan un tercio del sistema. 2) Se fijaron subsidios no previstos por la estructuración financiera. 3) La identificación del suelo urbano para la creación de los patios y talleres del sistema en los lugares apropiados para una operación óptima del sistema, a la fecha solo se cuenta aproximadamente 70 hectáreas de patios y talleres, (50% del total) en las cuales es imposible albergar la totalidad de la flota ya solicitada por la administración a los operadores.

En las próximas semanas y meses deberían entrar a operar 6.866 buses, pero no se cuenta con los patios y talleres idóneos para ello. Este asunto puede ser más complejo de lo anunciado por el gobierno distrital, puesto que los actuales patios están en terrenos provisionales, no siempre en proximidad de las zonas de inicio de las rutas, por lo que la consecución de los patios requerirá un plazo adicional de varios años más. Al parecer, la administración está realizando labores para cumplir con los patios, pero es sabido que la ciudad no cuenta con terrenos suficientes para ellos en mayor parte de las zonas requeridas y el nuevo POT tampoco facilitó la posibilidad de viabilizar las casi 70 hectáreas que se requieren. Al respecto, conviene recordar que en 13 años la ciudad logró construir para Transmilenio 9 patios, que representan aproximadamente unas 30 hectáreas.

Los problemas de operación del SITP han sido evidentes en diferentes hechos: por un lado los buses azules circulan casi vacíos, han provocado accidentes de tránsito cuando se supone que es un sistema con mejores estándares de mantenimiento y seguridad. Adicionalmente persisten las múltiples tarjetas de pago, no hay una real integración tarifaria, y los usuarios siguen pagando el 100% de cada pasaje que emplean en los transbordos, hecho que va en total contravía del concepto y los objetivos del SITP.

En conclusión, son evidentes los rezagos para la implementación del SITP y es enorme la incertidumbre sobre el tiempo y los costos necesarios para su culminación. El nuevo plazo que fije la Administración debería ser producto del análisis detallado de lo ocurrido en la implementación, con el fin de sacar conclusiones, valorar los aciertos y estimar las acciones por corregir y mejorar, para lograr que su operación sea exitosa, que es lo que toda la ciudadanía espera.