Las obras se presentarán en siete salas

Un experimento cinematográfico: Cineautopsia

Desde este 2 de mayo y hasta el próximo martes 9 se realiza la tercera versión del Festival de Cine Experimental de Bogotá, Cineautopsia.

Videos que no suelen salir en pantallas mainstream, mezclas de sonidos e imágenes fuera de lo convencional y, sobre todo, mucha experimentación es lo que puede encontrar en Cineautopsia. / Cristian Garavito

Desde hace 10 años, los integrantes de la Fundación CineLibertad se propusieron llevar la producción audiovisual al público local. Comenzaron proyectando cine todos los viernes en cualquier pared de Bogotá. “Íbamos a donde la vecina, le pedíamos prestado un cable y luz. La idea era que, si la gente no iba al cine, CineLibertad iba hacia la gente”, afirma Julián Camelo Mateus, director de Cineautopsia.

Gracias a su participación en distintos festivales y conociendo la movida cinematográfica de la ciudad, hace tres años decidieron crear un festival que estuviera apartado de las formas tradicionales y exactas de hacer filmes. “Son más de 30 festivales de cine que se encuentran en Bogotá y ninguno tenía la línea de trabajo por el experimental”, asegura Camelo. Según él, a pesar de que el público aún es muy pequeño, también hay muchas personas interesadas en aprender y en ver estos proyectos.

Con cerca de 100 muestras audiovisuales y películas en siete salas, se busca estimular el cine auténtico y propositivo. La búsqueda de nuevos lenguajes y formatos, como el 3D, demuestran la variedad cinematográfica que tiene el festival. Algunas obras locales permitirán conocer qué se está produciendo en el país y con las piezas del resto del mundo se podrá poner en perspectiva el cine experimental.

Escenarios como Espacio Odeón, Tonalá, la Cinemateca Distrital, Centro ático y Ditirambo abrirán sus puertas para que en estos ocho días de cine experimental el público bogotano conozca los nuevos horizontes del cine. Además, la noche de Cine Expandido, un espacio donde las narrativas y los nuevos lenguajes se mezclaran con actos, filmes y música, tiene como protagonista a la fiesta “Glitch”.

Cineautopsia busca también explorar, desde la academia, otras narrativas en el arte. Por esto, se tendrá el lanzamiento del libro La Radicalidad de la Imagen, de Sebastián Wiedemann, quien viene de Brasil. Wiedemann, director del colectivo Hambre, trae varias muestras de cine experimental y protagonizará ponencias y retrospectivas que indagan esta producción audiovisual dentro del contexto Latinoamericano.

Otro de los actos académicos que tendrán lugar en el festival es el Workshop “Universo Invisible” con el director greco-colombiano Spiros Stathoulopoulos. Además de la clase maestra, este será un espacio taller en el que los participantes representarán audiovisualmente segmentos de los sueños de Jorge Colmenares, un hombre invidente. El ejercicio tiene una condición especial: todo lo harán con los ojos vendados. “Esto es un experimento excepcional, pero sobre todo es la oportunidad para pensar que la no visión o el hecho de no ver también importa para el cine”, afirmó Colmenares en la gala de inauguración.

El Museo Nacional fue el escenario elegido para dar apertura al festival con un performance llamado META C.A.R.N.E. en el que las artistas llenaron de emociones a los asistentes con la indagación del cuerpo y los sonidos. Además, se proyectaron cinco cortometrajes experimentales que fueron el abrebocas de lo que se verá durante esta semana de cine experimental.

Entre los invitados internacionales sobresalen Wiedemann; Rouzbeh Rashidi, de Experimental Film Society, de Irlanda; Elena Pardo y Manuel Morris Trujillo, del Laboratorio Experimental de México y Rodrigo “Toto” de la Parra, del Festival de Cine de Valdivia de Chile. Además, habrá una exposición especial: Muestra Internacional, Mujeres, subversión de la imagen experimental en movimiento. “Son siete funciones que tratan de resaltar y recuperar el trabajo que hacen las mujeres cineastas en el ámbito experimental”, afirma Camelo.

Cineautopsia viene del concepto etimológico de autopsia, que significa verse a sí mismo. Le han puesto este nombre al festival con el fin de indagar y explorar la producción audiovisual que se está desarrollando. “Nosotros no estamos buscando la fama, ni el éxito, ni la taquilla. Buscamos todas las visiones personales que tienen los autores”, aclara Camelo. Además, el logo del festival es una polilla, que para ellos significa esa búsqueda de luz, de creación, de nuevo desarrollo audiovisual.

 

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