Desaparecieron el 22 de febrero

Un mapa: la pista en la búsqueda de tres menores de San Cristóbal Norte

Lo tienen desde hace tres meses y apenas ayer el CTI hizo la inspección del lugar. Aunque hallaron prendas, no corresponden a los desaparecidos.

Las autoridades buscan en los cerros orientales a los jóvenes. / Mauricio Alvarado-El Espectador

Una extraña llamada, diciéndole que al frente de la puerta de su casa había información sobre el paradero de su hijo, fue lo último que recibió Henry Castillo, padre de Mauricio Castillo, de 16 años, uno de los tres menores desaparecidos el pasado 22 de febrero en San Cristóbal Norte, junto con Brayan Andrés Montaña Pulido, de 17 años, y Juan Sebastián Moreno, de 14. Lo que encontró fue un mapa que indicaba un punto en el sector de los cerros, en la calle 153 con carrera Séptima. (LEA: Tras el rastro de los tres menores desaparecidos en San Cristóbal Norte)

Esa pista la recibió a mediados de mayo y, aunque la entregó a las autoridades, para que aceleraran la búsqueda, no se quedó quieto. Se fue con los otros familiares a verificar la información. Con picas y palas abrieron varios huecos, a ver si hallaban algún indicio. No encontraron nada.

Ayer, casi tres meses después, el CTI de la Fiscalía, con apoyo del Ejército, desplegó una operación en la zona, con especialistas y drones, para verificar la ubicación de una posible fosa. Desde las 4:00 de la mañana trabajaron en el sector. Allí estuvieron presentes los padres de los menores quienes, en principio, desvirtuaron la versión de que se hubiera encontrado una fosa común. Eso sí, hicieron un reproche: “Esta labor la tuvieron que haber hecho antes”.

Lo que las autoridades encontraron en el sitio aumenta la confusión, pues (al cierre de esta edición) no había evidencias sobre el paradero de los menores. Encontraron, en cambio, prendas de uso privativo de las Fuerzas Armadas, un casco con orificios de bala, así como prendas escolares que, según Germán Montaña, padre de otro de los desaparecidos, no corresponden a las que tenían los menores la última vez que los vieron.

Por su parte, el reporte que dio Daniel Mejía, secretario de Seguridad, aumenta la incertidumbre. “Lo que me dijo la doctora Carmen Torres, directora seccional de Fiscalías de Bogotá, fue que encontraron unas prendas. Se adelantan labores de búsqueda con expertos del CTI, pero hasta el momento no se ha encontrado nada. Esperamos hallarlos, ojalá con vida”, dijo.

 

Seis meses de angustia

Han pasado seis meses desde la última vez que vieron a Brayan Andrés Montaña Pulido, Mauricio Castillo y Juan Sebastián Moreno en el barrio San Cristóbal Norte de Bogotá. Los tres trabajaban haciendo domicilios en un supermercado del sector.

El último registro de ellos con vida es el video de una cámara de seguridad en el que se ve cuando toman sin permiso la camioneta Land Cruiser vinotinto de la madre de uno de ellos, recorren la calle 163 y emprenden el viaje, del que no han regresado. El único rastro que dejaron a su paso, a las 6:45 p.m. del 22 de febrero, fue el de la música del vehículo, que sonaba a todo volumen.

Las autoridades encontraron el vehículo dos semanas después, en la calle 8ª Sur con carrera 29, en el barrio Santa Isabel. Lo encontraron sin radio ni parlantes, con el sistema de gas desconectado y sin el sistema de rastreo satelital. Lo más curioso: las placas habían sido cambiadas.

Con ayuda de las autoridades, los padres de los menores obtuvieron los videos de seguridad de Santa Isabel y vieron que el vehículo se detuvo de repente y armó un pequeño trancón. El conductor de un vehículo de estacas que iba detrás de la Land Cruiser se bajó y ayudó a empujarla.

Las características físicas de la persona que conducía, según se observa en la grabación, no corresponden a las de ninguno de los menores. Es un hombre alto y de contextura gruesa, dicen los padres. Al lado del automotor pasó una patrulla de la Policía que verificó la situación y continuó su camino. “Es muy extraño que no los hayan detenido o que no hayan verificado sus documentos”, dice otro de los familiares.

A la hora de reconstruir la historia, con videos en mano, formulan nuevas hipótesis. Se preguntan si quizás alguien más iba con ellos en el carro cuando desaparecieron. Pero nadie, por ahora, puede confirmar o desmentir tal conjetura, porque la camioneta tiene los vidrios oscuros y no se veía a nadie más en la parte posterior. La investigación está a cargo del CTI de la Fiscalía y cuenta con el apoyo de la Sijín de la Policía.

 

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