Una bendición del papa Francisco a toda velocidad

Aunque miles personas esperaban que se detuviera unos segundos para saludar a sus hermanos jesuitas de la U. Javeriana, Francisco no rompió el protocolo y avanzó hacia el parque Simón Bolívar, en donde a esta hora oficia una misa campal.

Archivo particular

Desde la mañana de este sábado, la Universidad Javeriana se preparó para recibir al miembro más ilustre de la comunidad jesuita: el papa Francisco. En su agenda tenía previsto pasar al frente de esa institución, tras su recorrido por la Plaza de Bolívar. Sobre la carrera séptima se agolparon miles de personas y los miembros del centro docente quisieron saludarlo por lo alto.

Entre los universitarios corrió el rumor de que el Santo Padre se detendría un momento para saludar a sus hermanos jesuitas y para bendecir a la universidad. Por eso, instalaron dos tarimas: una para los directivos y otra para los grupos musicales, entre ellos la tuna javeriana. Alistaron su indumentaria, llevaron los instrumentos y ensayaron durante toda la mañana. A su alrededor, grupos universitarios, con coros y mensajes de bienvenida, buscaban ser escuchados por el papa.

“Vamos a cantar La feria de Manizales, un paso insigne de Colombia. Decidimos irnos por lo nacional y hacerlo con toda la energía”, dijo Juan Sebastián Vega, director de la tuna, la más antigua del país. “Cuando pase al frente vamos a hacer show de panderetas y de capa”, agregó.

Entre tanto, miles de feligreses los rodeaban para escucharlos y tener un mejor ángulo para cuando el papa se detuviera a saludarlos. Entre ellos estaba Fernanda Tuñón, una ciudadana chilena quien llegó en compañía de sus hijos para verlo sobre la calle 41. “Vi al papa Juan Pablo II en 1987 y quisiera repetir esa experiencia”.

Hacia las 12:37 m. la comitiva del sumo pontífice se acercó por la carrera séptima hasta que llegó a la universidad Javeriana. En ese punto saludó a lo lejos, bendijo a los asistentes sin distingo y avanzó a una velocidad que no fue inferior a los 50 kilómetros por hora. Por un lapso de 5 segundos, los ciudadanos que se ubicaron en los alrededores de la carrera séptima lo vieron pasar en su papamóvil.

Los miembros de la universidad se quedaron con la ilusión de haber compartido así fuera por un breve momento con el sumo pontífice. Pero eso no detuvo a mucho de ellos, quienes aseguraron que irían a la misa campal que ofrece en el Parque Simón Bolívar, pese a su fugaz pero carismático saludo.

 

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