Una carrera por el ciberespacio

Cansados de los conductores abusivos, los bogotanos están trasladando sus quejas a las redes sociales como un espacio de protección ciudadana.

La historia se volvió cotidiana. En cualquier momento del día la puerta de un taxi era cerrada con indignación en alguna calle de Bogotá. Minutos antes, uno de tantos pasajeros pagaba a regañadientes la tarifa de un taxímetro alterado o tenía que dar un paso atrás ante la temida frase: “Yo por allá no voy”.

También empezaron a ser comunes las historias de paseos millonarios y las denuncias por taxistas que se querían pasar de pícaros. La lista de bogotanos indignados por malos ratos a bordo de algún taxi empezó a crecer.

Frente a la inoperancia y las denuncias de las empresas de taxis, algunos ciudadanos han tejido una red de protección en el ciberespacio. Cansados de que sus denuncias quedaran archivadas en un cajón de las empresas de taxis, han trasladado sus quejas sobre el transporte público a las redes sociales, en las que en cuestión de meses ha florecido un espacio de denuncia e interlocución entre miles de usuarios dispuestos a compartir sus experiencias.

Denuencie al taxista

En noviembre de 2010 una pareja de bogotanos, que prefirió que sus nombres fueran omitidos por seguridad, crearon ‘Denuncie al taxista’, una herramienta disponible en cualquier dispositivo con acceso a internet, con la que cualquier persona puede reportar los datos del carro y del conductor que abusan en las carreras.

“Creamos un sitio para denunciar, porque falta mucha legislación en cuanto a este servicio y el taxista muchas veces se aprovecha porque la gente no sabe cuáles son su derechos”, dice uno de los impulsores del sitio, un joven ingeniero de sistemas, quien junto con una diseñadora gráfica mantienen en operación la página.

“No podemos devolverle a un pasajero los $3 mil de más que le haya cobrado un taxista, pero le aseguramos que cientos de bogotanos van a estar alertados para que no les pase lo mismo”, dice el ingeniero.

Con 600 visitas al día y 4 mil seguidores en Twitter, la herramienta ofrece además la posibilidad de saber si un móvil no está registrado o si ha sido reportado por algún delito como el paseo millonario.

Pero no son los únicos.

La enciclopedia del taxi

No pasan los 25 años, se llaman Jorge Palacio y Javier Lozano, ambos estudian ingeniería de sistemas y hace cuatro meses crearon Taxipedia, una página que invita a los ciudadanos a calificar y comentar los servicios de los taxistas a partir de la placa del carro que manejan. Así han comenzado a construir una base de datos pública y colectiva, con el mismo modelo que trabaja Wikipedia.

“En Taxipedia queremos construir una enciclopedia con información de taxistas, en la que no sólo haya espacio para las denuncias, sino también para buenas calificaciones”, explica Lozano. El portal ya tiene un gadget para teléfonos móviles.

Añade que la misión de Taxipedia es acabar con la polarización entre el gremio de taxistas y la ciudadanía. Inicialmente los dos tenían listas interminables de quejas y agravios. Pero comenzaron a encontrar que muchos de los comentarios consignados en la página recomendaban el servicio de algunos taxistas.

“No los sorprende: muchas veces las víctimas resultan siendo los conductores. Aunque cobijados por la mala fama que se ha tejido en la ciudad en los últimos años, muchos taxistas hacen bien su trabajo”, asegura Lozano.

La idea, entonces, es que Taxipedia no se convierta simplemente en un rincón de quejas. Los buenos conductores se están haciendo gradualmente un espacio.

La página también avisa en tiempo real a los seguidores en Twiter la placa del taxi en el que se esté haciendo algún desplazamiento y alertarlos cuando haya amenaza de robo.

Claro que no todo es dicha. Los creadores de la Taxipedia reconocen que la información que suben los usuarios puede ser falsa, además, que en términos reales los impactos no serán visibles a corto plazo. Sin embargo, dicen estar convencidos de que ya muchas redes funcionan sustentadas en la confianza y se rehúsan a esperar las promesas del Distrito o seguir luchando contra la inoperancia de algunas autoridades.

El taxista del Twitter

Pero quizás una de las cosas más interesante de este nuevo fenómeno ha sido el gradual encuentro entre usuarios y taxistas en la red. A través de Taxipedia, los bogotanos se han empezado a encontrar con personajes como Hugo Valenzuela.

Con 37 años, los últimos cuatro dedicados a recorrer las calles de la ciudad a bordo de uno de los 50 mil taxis registrados en Bogotá, Valenzuela es desde enero un confeso adicto a la popular red social.

Tanto, que los viernes tiene reservadas las carreras para los twitteros. El resto de la semana, por lo menos cinco de los servicios del día, los consigue con trinos, el resto de carreras las coge en la calle.

Como es fiel seguidor de noticias, empezó como un tímido twittero en cacería de trinos de coyuntura. Entre líneas se encontró con un mensaje de una mujer desesperada por no encontrar un taxi que la llevara al aeropuerto. Después de dudarlo unos instantes le escribió que podía prestarle el servicio. Ese fue su primer contacto comercial por Twitter.

Además de concertar carreras, Valenzuela, quien reconoce que tiene pocas relaciones con los demás taxistas, usa la red social para informar a los pasajeros acerca de sus derechos.

Con una sonrisa, como la que tiene alguien que acaba de descubrir por casualidad un tesoro, comenta: ¿para qué necesito radioteléfono si tengo Twitter?

Centro de terapias para taxistas con estrés

Desde mañana los taxistas de la ciudad, sometidos a múltiples condiciones de estrés, podrán asistir al recién inaugurado Centro Antiestrés para Taxistas en Bogotá.

Con la creación del centro, con capacidad para 500 usuarios diarios y la atención de tres psicólogas, el Distrito busca mejorar los niveles de seguridad y convivencia entre los taxistas y los usuarios. La propuesta es trabajar el desarrollo físico, socioafectivo y emocional, además del manejo y control de la ira, la resolución de conflictos, las relaciones interpersonales, entre otros.

Los inscritos podrán visitar el lugar, ubicado en la Cra. 44 N° 12B-53, durante los días en los que sus vehículos tengan restricción por Pico y Placa, de lunes a viernes. El proyecto no es gratuito: un estudio realizado a 2.000 taxistas en Bogotá demostró que el 77,5% sufre de estrés y que el 59% consume licor, además que el 10% tiene significativos niveles de angustia.

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