Una mano a la Avenida Jiménez

Cambio de adoquines y recuperación de parques y monumentos hacen parte de la intervención. Habitantes piden que se mejore la seguridad.

Cambio de adoquines a un costado de la calzada de Transmilenio. / Cristian Garavito
El arquitecto Rogelio Salmona prefería ciertos materiales para sus obras. Para el Eje Ambiental, sobre la Avenida Jiménez, quiso, por ejemplo, que los adoquines fueran de la Ladrillera Moore, pues los caracterizaban los 6 centímetros por 26 de cada uno y un color salmón que terminó identificando ese sector del centro de Bogotá. Las piezas, sin embargo, comenzaron a agotarse tras la liquidación de la empresa y en varias intervenciones para recuperar zonas averiadas comenzaron a verse parches, porque el remplazo, aunque funcionaba, no era idéntico. El Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC), como parte de la revitalización del Centro Histórico, dio con un extrabajador de Moore que conservaba un remanente de adoquines genuinos y decidió adquirirlos para ejecutar las obras que viene haciendo hace unas semanas.
 
La cotidianidad del Eje Ambiental ha cambiado. Los trabajadores que se ven allí no son solo quienes limpian una y otra vez el espejo de agua del río San Francisco que acompaña a los caminantes entre la Avenida Caracas y la entrada a la Universidad de los Andes. También están los encargados de cambiar los adoquines en puntos peatonales, donde los han levantado las raíces de los árboles, hay hundimientos o simple deterioro.
 
Los parques también se mueven. Miguel Hincapié, subdirector del IDPC, explica que a esa inversión en espacio público, que asciende a $1.035 millones, se le suman $1.000 millones para intervenir la Plazoleta el Rosario y los parques Santander y de los Periodistas. Desde 2013, además, comenzó la recuperación de los monumentos apostados a lo largo de la vía: Ricardo Palma, José María Espinosa, La Pola y Gonzalo Jiménez de Quesada ya quedaron listos. Este año se inició la del Templete del Libertador. El mejoramiento de fachadas del costado norte quedó listo en 2013, mientras que el del costado sur comenzó la semana pasada. La Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos se vinculó con la instalación de luminarias entre la carrera tercera y la Avenida Caracas.
 
Lirian Marulanda, representante de la Asociación de Vecinos del Parque de los Periodistas, organización que agrupa a residentes y comerciantes de la zona, asegura que hasta ahora han hecho control social y presentado ideas que las han tenido en cuenta, como la instalación de un punto de información turística a un costado del Templete del Libertador (que queda en ese parque) “que deberá funcionar una vez descubran la estatua en reparación”.
 
En su concepto, la meta es que el Eje Ambiental sea totalmente peatonal, como se concibió inicialmente. Es una propuesta controversial que revivió con fuerza en julio de 2014, cuando Transmilenio redujo las frecuencias de los buses que transitaban por allí con la idea de que en buena parte del día los peatones anden a sus anchas. Los contradictores argumentan que el alto flujo de estudiantes universitarios de la zona y de población que tiene estaciones como Museo del Oro y Las Aguas hace necesaria la continuidad de la circulación de articulados por la Jiménez.
A la comunidad, por otra parte, le sigue preocupando la inseguridad, afirma Marulanda, por lo que espera que la recuperación implique un mejoramiento en ese sentido. Algunos vecinos, incluso, se han puesto de acuerdo para llamar insistentemente a los CAI y a las oficinas de las autoridades del sector para pedir soluciones por robos y consumo frecuente de droga.
 
Qué sigue
 
En el IDPC agregaron que al IDU le corresponde el próximo semestre mejorar la calzada del Eje Ambiental, así como la intervención de la plaza de San Victorino.  Los documentos sobre la revitalización del Centro Histórico indican además que el proyecto integral para la Jiménez contempla la construcción de 160 unidades habitacionales entre las carreras tercera y cuarta, detrás de donde funciona el Banco de Bogotá, proyecto que está en etapa de prefactibilidad y aún no cuenta con recursos; tres planes parciales de renovación urbana (Triángulo de Fenicia, San Victorino y Manzana 5) deberán concretarse, y se plantea la construcción de una ciclorruta, que está en estudios previos.
 
Con los propietarios de cafés tradicionales como Pasaje, La Romana, Fontana, entre otros, se trabaja “para ver cómo generar áreas con aprovechamiento de espacio público de forma regulada para extender su uso”, agrega Hincapié, subdirector del IDPC.
 
Este es solo uno de la quincena de frentes de trabajo de la revitalización del centro histórico, propuesta para ejecutarse durante cuatro o cinco administraciones, unos 20 años. Desde la carrera séptima, el barrio Las Cruces, la zona de La Concordia hasta la Plaza de Toros y la Basílica del Voto Nacional, entre otros puntos que hacen parte de este proyecto.
 
María Eugenia Martínez, directora del IDPC, explica que aún está por definirse exactamente cuánto costará, lo que depende de una consultoría con el Banco Interamericano de Desarrollo. Aclara, no obstante, que “todas las revitalizaciones de centros históricos en América Latina se han hecho con mucho dinero. El presupuesto del Instituto es de $24.000 millones, y el 70% ($16.800 millones) es para la revitalización. Sin embargo, hemos tenido muy poco dinero y este año, por el metro, será menos”.
 
Esta mano a la Jiménez, en la que al menos los adoquines que prefería Salmona prevalecerán en el sendero peatonal, hace parte, al menos, del comienzo.