Una oportunidad política para las ciudades del futuro

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, pide más capacidad de gobernanza y financiación para las ciudades, de cara a la Nueva Agenda Urbana que se creará en Quito la próxima semana.

Ada Colau, alcaldesa de Barcelona desde 2015, es ponente en la Cumbre de Bogotá.  / Alcaldía de Bogotá
Ada Colau, alcaldesa de Barcelona desde 2015, es ponente en la Cumbre de Bogotá. / Alcaldía de Bogotá

Cualquiera desea vivir bien en su ciudad. Eso significa poder tomar el Transmilenio y llegar puntual a la parada o salir en carro y circular sin demasiados trancones. Son cuestiones de movilidad, como el hecho de tener calles y rutas accesibles y estructuradas para desplazarse a pie o en bicicleta. Pero vivir bien en una gran ciudad también supone, entre muchas cosas, sentirse seguro en ella y disfrutar de zonas verdes sostenibles y poco contaminantes.

Para que eso sea posible, la alcaldesa de Barcelona (España), Ada Colau, propondrá hoy en la Cumbre Mundial de Líderes Locales y Regionales –que se celebra en Bogotá desde el miércoles– que las ciudades tengan mayor protagonismo y capacidad de acción frente a los problemas urbanos. Sea Barcelona o sea Bogotá, Colau, en una propuesta conjunta con las alcaldesas de Madrid y París, Manuela Carmena y Anne Hidalgo, reclamará en Corferias que “los estados deben tener más en cuenta las ciudades a la hora de plantear una gobernanza global”.

Principalmente porque hoy más de la mitad de la población se concentra en esas grandes ciudades y, para la alcaldesa catalana, son estas administraciones locales las que resuelven en su día a día “retos globales” como la lucha contra el cambio climático, la desigualdad socio-territoria, la gestión de bienes comunes como el agua o la energía, la innovación tecnológica o las crisis migratorias, como la que por ejemplo está aconteciendo en Europa.

“Los gobiernos locales son quienes tienen mayor facilidad para llegar a acuerdos y dar respuestas innovadoras a problemas globales. Allí donde los estados compiten, las ciudades cooperan. Por ello, desaprovechar esta capacidad de cooperación e innovación supone tanto un déficit democrático como un coste de oportunidad”, argumenta Colau.

La idea que proponen en conjunto las alcaldesas es que los gobiernos nacionales cedan parte de su poder tradicional a las ciudades, ya que son estas las que tienen más proximidad con la ciudadanía, más conocimiento de sus necesidades y más experiencia en el aprovechamiento de los recursos. No obstante, mayor participación en la creación de políticas urbanas no tendrá demasiado sentido, plantean, sin un incremento en los recursos. Su demanda es que “como mínimo un 25 % del presupuesto se destine a las ciudades, pues dicha financiación no puede estar planteada con un esquema del siglo pasado, en el que las ciudades son administraciones menores e infrafinanciadas”.

Todas estas ideas, que se debatirán hasta mañana entre expertos, personalidades y alcaldes de todo el mundo, pretenden dar como resultado la Nueva Agenda Urbana de los próximos veinte años. Este documento, que se construirá en Quito (Ecuador) la próxima semana durante la conferencia Hábitat III y que contará con algunos de los participantes de la Cumbre de Bogotá –entre ellos Colau–, marcará a las regiones, gobiernos y alcaldías cuáles son las prioridades de las ciudades del futuro.

“A la cumbre debemos aportar que se tomen en serio la participación de las ciudades en la gobernanza global”, concluye la alcaldesa de Barcelona. El debate sobre el devenir de las ciudades pasa ahora a manos de Quito.