Una propuesta para repensar la expansión de la región

La Secretaría de Planeación Distrital publicará el estudio en el que analizó el desarrollo de 33 municipios alrededor de la capital. Advierte que el modelo es insostenible.

De continuar el modelo de desarrollo que ha predominado en los municipios más cercanos a Bogotá, la tendencia más probable es que la mancha urbana se seguiría expandiendo intensamente y la ocupación sería indiscriminada desde la capital y las cabeceras municipales hasta las zonas donde hoy sobrevive el suelo rural. Un modelo que afectaría la sostenibilidad ambiental, social y económica de este territorio. Esta es una de las principales conclusiones que hizo la Secretaría de Planeación en su reciente estudio sobre la región metropolitana.

La preocupación de Bogotá sobre el desarrollo de 33 municipios de Cundinamarca, que hacen parte de la región metropolitana, no es una simple idea que surgió de la nada. La Secretaría de Planeación de la capital hizo un análisis completo de las decisiones que sirvieron como hoja de ruta para el desarrollo de estos territorios y fueron consignadas en su respectivo Plan de Ordenamiento Territorial (POT), la norma más importante para el crecimiento de cualquier zona en el país.

Un dato sobresale en el estudio de Planeación Distrital: la forma en que se han clasificado los terrenos de los 33 municipios en su mayoría ha sido bajo la categoría de suelo suburbano. Esto quiere decir que se pueden hacer desarrollos urbanos, pero de baja densidad. En total, fueron 8.546 hectáreas las que se clasificaron en esta categoría. Mientras que los suelos que por norma se denominan como de expansión urbana, sumaron 1.980 hectáreas.

El problema es que a la categoría de suelo suburbano, la que más ha predominado en la región, no exige requisitos como planes parciales, que son la herramienta para poder exigirles a los constructores más cargas como aportar espacios públicos en la zona que desarrollan. Un instrumento qué, por el contrario, sí contempla la clasificación del suelo de expansión urbana. Así, que como explica César Ruiz, coordinador del estudio de Planeación, esta situación hace que los municipios pierdan una oportunidad de oro para tener mejores condiciones en su expansión, recibiendo algo a cambio y no sólo entregando su territorio.

“Todos esos desarrollos urbanos demandan agua, generan residuos sólidos, entre otros aspectos, y terminan convirtiéndose en desarrollos de tipo urbano y como no se está acudiendo a instrumentos como los planes parciales, los municipios se están viendo abocados a un proceso complicado. Cuando se empiecen a generar problemas sanitarios y ambientales van a ser ellos mismos quienes tengan que sacar el dinero para resolverlos”, explica Ruiz frente a las consecuencias de esta planeación.

Por ello la administración de Bogotá hace un llamado a los municipios que están definiendo cambios a sus Planes de Ordenamiento Territorial para que revisen si es posible replantear el modelo de ocupación, de tal forma que se genere empleo y vivienda, sin afectar la estructura ecológica de una región que tiene la mayor población del país y es el motor de la economía nacional.

De hecho, municipios como Soacha ya han lanzado su grito de alerta por la excesiva urbanización que se ha dado allí sin una adecuada planeación y sin dar abasto en servicios públicos, transporte, educación y salud. Allí el Concejo intentó contener la construcción de más viviendas de interés social mediante un proyecto de acuerdo, pero la presión de los gremios frenó la iniciativa que no surtió el trámite completo. Ahora la Alcaldía sabe que está en sus manos tomar decisiones en el nuevo POT.

Precisamente, una de las visiones que ha impulsado el Gobierno nacional es la construcción en la Sabana de Bogotá y el resto del departamento. Una visión radicalmente opuesta a la de la capital, que por el contrario pide que se contenga la expansión indiscriminada y el agotamiento de recursos como el agua.

Otra de las personas que ha sentado su posición frente a la necesidad de que los mandatarios de los municipios tomen conciencia del desarrollo en sus territorios ha sido Brigitte Baptiste, la directora del Instituto Humboldt, quien dijo que “Chía es un verdadero desastre de ordenamiento territorial y la gente se está yendo de allí“”, cansada”. La directora criticó las construcciones campestres de grandes condominios que se promueven en estas zonas, pero sin servicios públicos suficientes y arrasando con la naturaleza nativa, a propósito de la redelimitación que se hizo de la Cuenca Alta del Río Bogotá a comienzos de este año.

Aunque puede haber diferencias entre la visión de algunos municipios y cierta resistencia ante el hecho de que la capital termine imponiendo sus decisiones, la idea ahora es abrir el debate sobre estas diferencias que pueden conciliarse para tener una misma perspectiva sobre la región, sin que se tomen decisiones individualmente.