Unidad de Servicios Públicos, en la mira de la Personería por campañas ineficientes

Un estudio revela que las campañas que se han adelantado para crear conciencia y responsabilidad en manejo de escombros no han arrojado los resultados esperados.

“El manejo de escombros en Bogotá continúa registrando vacíos en la Administración Distrital, ya que después de muchos años de discusiones y análisis la ciudad carece de una política pública sobre el tema y no se vislumbran soluciones de fondo que resuelvan el problema de arrojo indiscriminado y de origen clandestino de esa clase de residuos. El problema sigue produciendo daños de consideración al medio ambiente y a la calidad de vida de bogotanos”, señaló la Personería.

El Relleno Sanitario Doña Juana sigue siendo el lugar de depósito de residuos de materiales de construcción y otros desechos que no tienen por qué ser arrojados allí, así lo determinó un estudio de seguimiento realizado por la Personería Delegada para Movilidad y Servicio Públicos.

Para el presente año se esperaba la habilitación del patio de separación de escombros en el predio “Serafín”, pero esto aún no se ha dado. Para el órgano de control resulta “particularmente extraño” que la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (Uaesp) haya pretendido abrir una licitación con el objeto de contratar una consultoría para el diseño, adecuación y operación de un patio de separación de escombros, cuando en 2009 el Convenio Interadministrativo No. 017, celebrado entre la Administración Distrital y la Sociedad Colombiana de Ingenieros, determinó alternativas específicas de solución.

El estudio de la Personería revela, así mismo, que las campañas que se han adelantado para crear conciencia, responsabilidad y sentido de pertenencia hacia la ciudad con relación al manejo de escombros, no han arrojado los resultados esperados, “pues su desarrollo no es continuo, no se están evaluando los resultados y su promoción es esporádica. Las campañas “Estamos Creciendo” y “Bogotá Florece”, así lo dejan ver”.

Según la Personería, uno de los factores críticos de la problemática radica en el tiempo de respuesta a la ciudadanía en la solicitud de recolección de escombros de origen tanto domiciliario como clandestino. “Como la respuesta casi nunca es oportuna, el usuario busca un “zorrero” y a cualquier precio se deshace de los escombros, lo que termina promoviendo el arrojo indiscriminado de desechos en zonas públicas, calles, zonas verdes, humedales, etcétera, con el consecuente impacto en el medio ambiente, la movilidad, la estética urbana, la salud pública y la calidad de vida de los bogotanos”.

La localidad que evidenció mayor arrojo clandestino de escombros es Engativá, donde 20 por ciento de los puntos críticos presenta reactivación o reincidencia después de haber sido intervenidos; en las localidades de Teusaquillo, Chapinero, Usme y Rafael Uribe Uribe, se evidencia traslado o reactivación del punto crítico, por lo cual el concesionario incrementa la recolección a una frecuencia, en algunos casos, diaria.

“En cuanto a la campaña ‘Bogotá Florece’, una encuesta dejó ver que 70 por ciento de los consultados desconoce su existencia y tampoco sabe qué significado tiene la flor pintada en los lugares que se intenta recuperar. El 56 por ciento manifestó que entrega los escombros al camión recolector de basura y 30 por ciento considera que su arrojo clandestino constituye un daño ambiental” concluye el informe de la Personería.

El ente de control adelanta diligencias en materia disciplinaria con el fin de determinar responsables y su grado de compromiso con la situación generada.

 

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