¿En qué va el plan para operadores en crisis del SITP?

Propietarios de buses tradicionales siguen sin recibir las rentas mensuales por entregar sus buses a las empresas Egobús y Coobús. Asambleas de estas operadoras deben discutir si aprueban un plan de salvamento a finales de este mes.

De izquierda a derecha: Marco Villamil, Guillermo Villamil, Luz Marina Pérez y Edelberto Hernández. Andrés Torres - El Espectador

A Luz Marina Pérez, el vincularse a una de las empresas operadoras del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) la llevó a la ruina. Entregó su vehículo modelo 2005 a la empresa Egobús, una de las dos que agruparon a la mayoría de propietarios de buses tradicionales. El negocio consistía en darles el manejo de su automotor a cambio de una renta fija mensual de $3 millones, durante 24 años. Como estaba planteado, parecía un negocio seguro. ¿Quién podría desconfiar del proyecto de transporte más ambicioso de la capital? Sin embargo, la operadora le incumplió y hoy está sumida en crisis económica. Lo perdió todo.

Su drama comenzó hace dos años, justo antes de entregar su vehículo a Egobús. Para entonces, su esposo murió de un infarto y ella tuvo que hacerse cargo de todo lo relacionado con el traspaso de su vehículo. Como muchos otros propietarios, aún debía $63 millones del leasing a través del cual había adquirido su bus. Esperaba pagarlo con la renta que le prometieron. Cuando Egobús dejó de pagarle, no pudo responder por el crédito y el banco le embargó la camioneta de transporte escolar. Perdió su otro medio de sustento.

A causa de las deudas, esta mujer, de 54 años, pasó de vivir en un apartamento estrato seis, ubicado en el norte de Bogotá, a una casa del peligroso y olvidado sector Altos de Cazucá, en Soacha. De tener un bus y una camioneta de transporte escolar, a tener que rebuscarse la vida vendiendo dulces en los semáforos y en Transmilenio. “Me llevaron a la pobreza absoluta”, dice Luz Marina.

Edelberto Hernández —de 69 años— recuerda que en 2010, cuando convocaron a los propietarios para sumarse a Egobús y competir en la licitación por quedarse con la operación de una zona en el SITP, les dijeron que no tenían pierde. Que si la operadora se derrumbaba, el Distrito respondía. Por eso hoy, cuando la empresa está en la quiebra, él cuestiona por qué Transmilenio no ha tomado medidas ni les ha resuelto el pago de rentas por haber entregado sus vehículos.

Él entregó su busetón modelo 2009 cuando aún debía $100 millones por el leasing del vehículo, pero decidió acudir a un prestamista para terminar de pagar este dinero. En diciembre de 2013 la empresa empezó a incumplir con el pago de la renta mensual y Edelberto no tuvo con qué pagarle al prestamista. Para no perder la casa, que estaba como garantía, una hermana le prestó $45 millones. Esta es sólo una de las deudas que tiene este hombre, que había sido conductor de transporte público en Bogotá desde 1968 y que, cuando al fin pudo comprar su carro en 2009, soñaba con que fuera su sustento para la vejez.

Una historia similar viven Marco Villamil —73 años— y Guillermo Villamil —66 años—, a quienes Egobús sólo les pagó un par de cuotas después de haberles entregado un bus modelo 2005. Debían $18 millones a una entidad bancaria, que les había prestado para la compra del vehículo, y también tuvieron que pedirle dinero a un prestamista para responder con esa cuota.

Como ellos, hay 220 propietarios a los que Egobús les incumplió, debido a su crisis interna y económica. Esta empresa y Coobús (la otra operadora que agrupó la mayoría de propietarios de buses tradicionales y que atraviesa la misma situación) hoy siguen intervenidas por la Superintendencia de Puertos y Transporte, que busca un plan para tratar de salvarlas.

El futuro de ambas empresas es vital para que la ciudad pueda tener completo el SITP. Egobús se ganó la operación de Suba central y Perdomo. Por su parte, Coobús, la de Fontibón (que incluye la troncal de Transmilenio en la calle 26). Entre las dos suman casi el 30% del sistema. Una de las tareas más importantes que le quedan a la administración de Gustavo Petro es resolver el futuro de estas operadoras.

Este diario conoció un documento que ha permanecido reservado e incluye los “lineamientos para el plan de recuperación y mejoramiento” de estos concesionarios, los cuales fueron elaborados por Transmilenio a petición de la Superintendencia. El proyecto no convence a los propietarios de buses vinculados a Egobús y muchos temen que la asamblea no lo apruebe, como se lo dijeron fuentes del proceso a este diario.

Una de las opciones que se sugieren es que los propietarios de buses capitalicen la empresa aportando 20% de las rentas mensuales durante cinco años, debido a que la operadora necesita inversión para salvarse. Esto quiere decir que durante este tiempo sólo les pagarían el 80% de las rentas que les prometieron. Este es un punto que no les agrada a la mayoría de propietarios. Incluso, algunos representantes, que prefirieron omitir su nombre, le dijeron a El Espectador que de ser así, no aprobarán el plan de salvamento.

Otra de las opciones es que el concesionario compre todas las rentas de los buses en un plazo de siete años y se quede con todos los derechos. En este escenario, los propietarios perderían los derechos sobre los vehículos y dejarían de ser socios de las operadoras de transporte. Es decir, los sacan definitivamente del negocio. El pago ya no se haría durante 24 años, como se previó inicialmente, sino en siete.

Más allá de estas alternativas, se sabe que los problemas internos de las operadoras en cuanto a administración y gobernabilidad siguen siendo complejos y es difícil que salga adelante un plan de salvamento. Transmilenio es consciente de ello, como lo reconoció una alta fuente en una conversación extraoficial, y en caso de no prosperar ninguna solución, la empresa de transporte masivo tendría que intervenirlas y quedarían liquidadas por el incumplimiento de los contratos, pues la ciudad debe tener completo el SITP.

Aunque había una reunión programada con la asamblea de Egobús para aprobar el plan, fue postergada para el 27 de abril. También habrá una audiencia pública en el Congreso mañana, para discutir la situación de estas empresas y el futuro del SITP bogotano. El Distrito necesita que se resuelva el lío de Egobús y Coobús lo más pronto posible, pues la mayoría de buses viejos que siguen rodando en la ciudad tendrían que ser adquiridos por estas empresas para chatarrizarlos.

Aunque la administración de Petro destinó $200 mil millones en el presupuesto de este año para chatarrizar unos 1.800 buses viejos como una especie de préstamo a las operadoras del SITP, Egobús y Coobús no se pueden beneficiar de este crédito mientras no se haya aprobado su plan de salvamento. Mientras tanto, propietarios como Luz Marina Pérez siguen esperando el pago de sus rentas o saber al menos quién va a responder por todo este problema, que a ella y a cientos de propietarios sólo los dejó llenos de deudas.

Audiencia pública por pequeños propietarios

Ante la preocupación por la quiebra de las empresas operadoras del SITP —que agruparon a los transportadores tradicionales—, la demora de los planes de salvamento para Egobús y Coobús y el retraso para que el sistema de transporte esté implementado 100%, mañana a las 8:00 a.m. se realizará en el Salón Boyacá del Congreso de la República la audiencia pública “Situación de los pequeños transportadores y usuarios del SITP”, convocada por el representante a la Cámara Carlos Guevara.

Frente al tema de los pequeños transportadores, el congresista señala que el Distrito falló al no financiarlos desde el principio, ya que si lo hubiera hecho, el panorama sería diferente.

Según datos que ha obtenido el representante, a la fecha hay casi 1.069 vehículos del TPC a los que no les han definido quién y cuándo les van a comprar. En cuanto a los propietarios de los casi 3.400 vehículos afiliados a Coobús y Egobús, no saben qué va a pasar con ellos y casi mil llevan 15 meses sin recibir sus rentas.

A la fecha, de acuerdo con Transmilenio, el avance global de la implementación del SITP se encuentra en un 81% y se espera que para diciembre de este año llegue al 100%. Lo único que ha frenado este proceso son las empresas que se encuentran en crisis.