Valorización, ¿ahora sí?

La administración de Gustavo Petro parece estar dispuesta a transigir para destrabar dos proyectos de acuerdo fundamentales para el futuro de la movilidad de Bogotá.

A tres días de que en el Concejo de Bogotá se decida la suerte de la valorización y el cupo de endeudamiento, el Distrito se ha mostrado abierto a la negociación. Ricardo Bonilla, secretario de Hacienda, no descarta que la administración acepte las ponencias de quienes han sido sus opositores. Los concejales, también están abiertos y han presentado ponencias, todas, positivas. Ahora, lo único que puede desbaratar un acuerdo entre las partes son los miedos y trucos del mundo político.

Quedan dos sesiones de la comisión de Hacienda en el Concejo, hoy y el sábado, antes de que se acaben las sesiones ordinarias. En ellas, se debe terminar de dar lectura a las seis ponencias, tres de la derogación de valorización y tres de cupo de endeudamiento. Luego, vendrán la discusión y la votación. Según los concejales, los tiempos dan, y no debería haber mayor problema para que, favorables o no a la administración, los dos proyectos salgan adelante.

Sin embargo, los cabildantes cercanos a la administración de Gustavo Petro advierten que Ómar Mejía, presidente de la comisión, está dilatando el trámite para que se hunda el cupo y solo se pueda votar valorización. Una muestra de ello sería la clausura de la sesión de ayer hacia las 12:45 de la tarde, cuando aun faltaban por leer dos ponencias en lo relativo a la valorización y se había prometido que se leerían las tres. Pese a que Carlos Vicente de Roux, de Progresistas, le pidió una explicación a Mejía, éste hizo caso omiso a la petición.

En el tema de valorización la negociación está prácticamente resuelta. Las dos ponencias que le gustan a la administración son las de Yezid García, que presenta un monto de obras por $290 mil millones, y de Antonio Sanguino, por $350 mil millones. El Distrito, estaría dispuesto a irse con la de Sanguino (su opositor), si es que también se le dan recursos por concepto de deuda. Con esto, se ejecutarían obras que ya tienen estudios y predios comprados y se resolverían otras de malla víal que, en su mayoría, están focalizadas en el occidente de la ciudad. Esa ponencia también tiene buen recibo en la oposición y las bancadas independientes.

Que la administración acepte esta propuesta depende, necesariamente, de la suerte del cupo ya que, con deuda, el Distrito solventaría grandes obras, colegios, y lo que se deje de hacer por valorización. Para el cupo hay tres ponencias positivas, una por monto de $3,7 billones, otra por $2,5 billones sin incluir el metro (sumando el costo de esta obra daría $3.3 billones) y la tercera por un monto de $1,4 billones sin metro, (sumando el metro da $2 billones). Por supuesto, la opción más favorable para el Distrito sería la de 3, 7 billones, sin embargo, este diario conoció que la administración estaría dispuesta dispuesta a admitir la que, sumando el metro, da 3, 3 billones.

El problema que tiene el gobierno de Petro es que, como van las cosas, se vote una ponencia de valorización que solo le es favorable con la aprobación de la deuda y que, otra vez, por cálculos políticos o falta de tiempo producto de la dilatación, el cupo no se discuta y toque empezar de ceros el debate y las negociaciones con las bancadas, que estarían mucho más fuertes en ese escenario pues habrían salido del entuerto de la valorización. O, incluso, que no se respetaran los consensos que se han construido durante el último mes y se aprobara el monto de cupo más bajo.

Frente a eso, apareció un plan B. Olga Victoria Rubio, del movimiento Mira, quien presenta la ponencia de 3,7 billones para el cupo, comparte los afanes de la administración. Por eso, advierte que el sábado, cuando se vote valorización, ella podría presentar una proposición sustitutiva para que, con recursos del Distrito, la administración pueda pagar las obras de valorización que ya tienen estudios y predios comprados y así, no tener que salir a cobrar a los contribuyentes. Al cierre de esta edición, Rubio estaba a la espera de que la secretaría de Hacienda le hiciera llegar las eventuales fuentes con que se podría financiar ese plan B.

Concejales y Distrito parecen haber llegado a un punto medio en la negociación. Los obstáculos de trámite y de oposición fuerte no han desaparecido, pero cada vez son más débiles, en parte, por acercamientos y acuerdos que no se han hecho públicos entre algunas bancadas y la administración. No obstante, la paranoia de ambas partes está latente y, mientras tanto, la ciudad en ascuas frente a dos acuerdos que definen el futuro de las obras más importantes de la ciudad.
 

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