Con la venta de la ETB y el 20% de la EEB, a Enrique Peñalosa le llegó la hora de ejecutar

Aprobada la venta de la ETB, el cupo de endeudamiento y la venta del 20 % de la Empresa de Energía (EEB), ahora es el turno para que el alcalde ejecute su ambicioso plan de infraestructura. Estos son sus compromisos.

Referencia / AFP.

La bancada de gobierno en el Concejo le ha cumplido a Enrique Peñalosa. Ya le autorizó la venta de la ETB y la posibilidad de endeudarse por $5 billones. Ahora, con la venia para vender el 20 % de las acciones que tiene el Distrito en la Empresa de Energía (EEB), el alcalde asegura gran parte de la plata que necesita para financiar su plan de infraestructura. (Lea: Concejo de Bogotá aprueba la venta del 20% de la Empresa de Energía de Bogotá)

Con estas tres apuestas la administración podrá asegurar casi $11,5 billones para apalancar la financiación de obras, la mayoría de movilidad. En el primer año de mandato, no sin críticas, Peñalosa se la jugó por su visión de ciudad que, según él, apunta a sacar a Bogotá de un atraso vial de más de una década. Ahora tiene el balón en su campo de juego, y con gran parte de los recursos asegurados, le llegó el turno de ejecutar. (Lea: ¿Vale la pena vender parte de la Empresa de Energía de Bogotá?)

Construir el metro y varias vías alimentadoras; la troncal de Transmilenio por la carrera 7ª; la Avenida Longitudinal de Occidente (ALO); la avenida José Celestino Mutis; mejorar las vías de acceso a Bogotá, así como edificar colegios y hospitales forman parte de los compromisos que adquirió frente a los ciudadanos a cambio del visto bueno de los concejales para enajenar la participación (o una parte) de dos de los activos más rentables de la ciudad: la ETB y la EEB. (Lea: La ETB: lo que está a la venta)

Eso sí, aseguró la administración que el impacto fiscal por renunciar a los dividendos de estas dos empresas no se sentirán en el presupuesto, ya que las obras “traerán desarrollo económico a la ciudad y más ingresos a través de impuestos”. La administración, de todas formas, argumenta que “las obras destinadas a movilidad generan condiciones que mejoran la calidad de vida de los habitantes, no en vano fue el reto de ciudad en el que más ideas aportaron los ciudadanos”.  (LEA: La última carta contra venta del 20% de la EEB)

El alcalde argumenta que su plan tiene un fuerte componente social, aunque alrededor de esto puede plantearse una discusión. Para él, el hecho de que la inversión se concentre en localidades con población vulnerable, como Usme, Ciudad Bolívar, Bosa, San Cristóbal, Suba y Rafael Uribe Uribe, hace que su propuesta beneficie a los que más necesidades tienen. (Lea: Peñalosa: “$49 de cada $100 serán para movilidad”)

El reto principal de su primer año era asegurar la financiación. En el Plan de Desarrollo planteó conseguir $6,5 billones con enajenación de activos. En el caso de la ETB, desde que se aprobó la venta a la fecha, el precio de la acción ha perdido $20. En mayo costaba $610. Ayer, $590. Aunque por acciones esta empresa cuesta $1,8 billones, hay una serie de activos adicionales que aumentarán su valor. De este negocio dependerá, al menos en parte, la construcción de un centro de control de cámaras de seguridad, cuatro hospitales, ocho jardines y dos megacentros deportivos, así como la capitalización de la EPS Capital Salud, que en su mayoría es de la Alcaldía, y ésta está en crisis.

En el caso de la venta del 20 % de la Empresa de Energía de Bogotá (EEB), el Distrito espera conseguir alrededor de $3,5 billones. Desde que se empezó a hablar de este asunto, el precio de los títulos se incrementó, al pasar de $1.713 en junio a $1.910, que fue su pico más alto, a finales de septiembre. Ayer el precio estaba en $1.830. Si se toma este precio como referencia, la ciudad podría vender ese paquete accionario en casi $3,7 billones. Con estos recursos espera apalancar ocho obras de infraestructura de movilidad, especialmente en el occidente.

Lo otro que le aprobaron fue el cupo de endeudamiento por $5,1 billones, dineros que en su mayoría serán para movilidad con obras como el Transmilenio por la carrera 7ª; también para construir 25 colegios nuevos y el sendero cortafuegos en los cerros orientales, y costear la reorganización de hospitales y parte de la construcción del metro.

Lo que le falta es conseguir recursos adicionales por medio de Alianzas Público-Privadas (APP), que se prevé cubran $13 billones. Esta estrategia no sólo servirá para financiar infraestructura vial (como las carreteras de acceso a Bogotá), sino la construcción de hospitales.

Peñalosa, elegido como probado ejecutor, tiene comprometido así su capital político y por eso está obligado a cumplir. Sus concejales amigos, de hecho, han planteado en estas semanas que ya es hora de que se comience a ver la mano del alcalde en la ciudad, y con fuertes pronunciamientos han exigido públicamente que la ejecución del gobierno empiece a verse.

Es previsible, sin embargo, que para ver las obras grandes haya que esperar un poco más, teniendo en cuenta que, a pesar de estar asegurada parte de la plata para hacerlas, aún faltan los estudios para la mayoría de proyectos, que tendrían que comenzar lo antes posible.