Versiones encontradas sobre caso de violación en Andrés Carne de Res

Fiscalía y Policía no se ponen de acuerdo sobre la supuesta violación de una joven de 19 años en Andrés Carne de Res. Presunto violador rinde interrogatorio hoy.

La discoteca Andrés Carne de Res aparece frecuentemente en reseñas de medios internacionales. / ‘El Tiempo’

La Policía dice que la denuncia la presentó el padre de la supuesta víctima el 2 de noviembre, unas nueve horas después de que la supuesta violación tuviera lugar en el parqueadero de Andrés Carne de Res. La Fiscalía, que la denuncia la presentó la propia víctima, Silvana*, tres días más tarde: el 5 de noviembre. La Policía afirma que, después de la denuncia, la Sijín trasladó a Silvana a la clínica Teletón de Chía para que la examinaran. La información que tiene la Fiscalía, sin embargo, es que ella arribó a esa clínica minutos después de que fuera hallada en el parqueadero de la discoteca, sin saber cómo llegó allí. La Policía sostiene que el acto sexual ocurrió sobre una banca. La Fiscalía, que fue sobre unas canastas de gaseosa.

Esa es la radiografía de las contradicciones rampantes alrededor de la polémica denuncia de que en el parqueadero de Andrés Carne de Res, la discoteca más popular entre quienes viven o visitan la capital colombiana, una joven fue violada durante la madrugada del pasado 2 de noviembre. Lo único en lo que Fiscalía y Policía parecen estar de acuerdo es en la edad de la denunciante: 19 años. De ahí en adelante, todo son versiones opuestas. En la Fiscalía, además, no se explican por qué la Sijín de la Policía les entregó el caso sólo cuando éste estalló en los medios, a pesar de que el Código Penal indica que los asuntos urgentes deben ser conocidos por el fiscal competente, máximo, 36 horas más tarde. Aunque la denuncia hubiese tenido lugar el 2 o el 5 de noviembre, ese lapso ya se había vencido.

Las desatinadas declaraciones del propietario de la discoteca, Andrés Jaramillo, refiriéndose a la manera como estaba vestida la joven esa noche, desviaron la atención sobre el tema. Pero lo que hoy más importa son los hechos, y es un hecho que a la Fiscalía de Cundinamarca, que tiene a cargo este proceso, no le interesa que éste se convierta en otro caso Colmenares, donde reina el ruido y no las evidencias: “Hay mucho y no hay nada. Se deben garantizar la transparencia, la seriedad y la idoneidad de la investigación para poder ir a un juez y pedir un archivo o una acusación”, le dijeron a este diario fuentes de la Fiscalía cercanas al expediente y de alta credibilidad. También confirmaron que se creó un grupo de fiscales especializados dedicados exclusivamente a este espinoso asunto.

La Dirección de Fiscalías de Cundinamarca determinó también “la presencia del CTI en aras de ampliar las evidencias y brindarle transparencia al proceso”. Hasta el martes, los investigadores del caso habían sido de la Sijín de la Policía, lo que indica que la Fiscalía no se sentía cómoda con su trabajo y pidió que su propio cuerpo investigativo interviniera. La Sijín le entregó los testimonios de algunos trabajadores de Andrés Carne de Res; la Fiscalía ordenó volverlos a entrevistar. La Sijín le informó que le haría llegar los videos de las cámaras de seguridad de esa noche —anunciados por el propio Andrés Jaramillo—: la Fiscalía aseveró que no están aún en su poder. La única evidencia recibida, aseguran en el organismo, es una media velada tipo liguero y un zapato.

Hasta este momento, de acuerdo con las pruebas que se encuentran en el expediente, es imposible asegurar a ciencia cierta si Silvana fue o no violada. La denuncia presentada ante la Sijín de la Policía de Chía expresa que en la madrugada del 2 de noviembre pasado, en los parqueaderos de Andrés Carne de Res, hubo acceso carnal violento. Según la Fiscalía, sin embargo, la misma joven reconoció en su declaración que no recordaba con claridad lo que había ocurrido, que estaba “enlagunada”. La Fiscalía ya ordenó que ella ampliara su versión, no obstante, para el organismo eso es lo de menos: lo que los fiscales del caso quieren hallar son pruebas concretas, tangibles e irrefutables.

¿Existe una prueba forense que respalde la versión de Silvana? Esa es la labor que tiene el Instituto de Medicina Legal. Fuentes de entera credibilidad de esa entidad le confirmaron a este diario que apenas ayer, miércoles 13 de noviembre, la clínica Teletón de Chía trasladó a Medicina Legal las pruebas que se recolectaron cuando Silvana fue atendida. La Fiscalía tenía información de que la joven había sido atendida sólo por su estado de alicoramiento; sin embargo, falta que Medicina Legal dé a conocer su última palabra. Si el personal de la clínica Teletón notó que Silvana pudo haber sido abusada debió haber seguido un protocolo previamente establecido por la ley. Si lo hizo o no, serán las pruebas entregadas a Medicina Legal las que así lo confirmen.

Las autoridades mantienen un silencio hermético con respecto a la identidad de los supuestos víctima y abusador. De ella se sabe que es estudiante universitaria. Según la Policía, de arquitectura. Según la Fiscalía, habitante de Chía. De él se sabe que es abogado, de 30 años —no de 35, como se dijo inicialmente—, especializado en derecho penal. Se conoce también que él se presentó a la Fiscalía el pasado martes 12 de noviembre con su abogado y que hoy jueves, a las 8 de la mañana, rendirá un interrogatorio que él mismo solicitó. La Fiscalía hace cálculos y asegura que en un mes, o quizá menos, toda esta enmarañada historia podría haber alcanzado su epílogo.

Mientras tanto Andrés Jaramillo, propietario de Andrés Carne de Res, se da golpes en el pecho por sus declaraciones tan fuera de lugar. Ayer mismo divulgó un comunicado en el que señalaba que después de escuchar varias veces las declaraciones que entregó en Blu Radio, sobre este polémico caso, concluía que se había expresado de manera equivocada: “En mis palabras no logré reflejar mi filosofía de vida”. Mientras en las redes sociales se está convocando a un “plantón en minifalda o sobretodo” en la discoteca Andrés Carne de Res el próximo domingo 17 de noviembre, Jaramillo reiteró: “Me encantan las minifaldas, porque más allá de lo estético es una expresión de libertad”.

*El nombre de la víctima fue modificado.