"Yo imito, no ridiculizo a los personajes": Hugo Patiño

hace 8 horas

Vientos de un nuevo paro de transportadores

Aunque el Distrito anunció en octubre que desde esa fecha les pagaría las cuotas atrasadas, hasta el momento no ha habido la primera consignación, según líderes de ese sector.

Enfrentamientos entre los conductores de servicio público y el Esmad durante el tercer día de paro en Bogotá, en octubre del año pasado. / Luis Ángel

Han pasado dos meses desde que se levantó el paro de transportadores que casi paraliza Bogotá durante una semana. En ese momento, los propietarios de los buses y colectivos tradicionales salieron a marchar a las calles por la medida de pico y placa que el alcalde Gustavo Petro había impuesto por decreto, para impulsar el uso ciudadano del Sistema de Transporte Público de Bogotá (SITP). Sin embargo, en el trascurso de esos días de octubre salieron a la luz pública problemas de fondo, que parecen no tener solución todavía: Egobús y Coobús, los operadores del SITP que hoy están en quiebra e intervenidos por la Superintendencia de Transporte, no les han pagado las cuotas a los transportadores que entregaron sus vehículos al Distrito.

El 22 de octubre, después de varios días de bloqueos y enfrentamientos con la Fuerza Pública, que dejaron alrededor de 120 buses del SITP averiados y 32 capturados, el Distrito y los pequeños transportadores llegaron a un acuerdo: no se levantaría el pico y placa para buses, pero el Distrito se comprometía a pagar, a partir de octubre, las rentas a los propietarios de Egobús y Ecobús que entregaron sus vehículos para el Sistema Integrado de Transporte (SITP). Así lo anunció Petro en una rueda de prensa.

Y aunque ya había luz verde para solucionar todos los percances, parece que todo se quedó en reuniones y discurso. A varios de los transportadores siguen sin consignarles el dinero. Así lo expresó Luis Muñoz, dueño de seis colectivos, quien denuncia que durante 2014 no recibió un peso por el carro que entregó al Distrito.

Muñoz sabía que el dinero de febrero a septiembre estaba perdido, porque la administración se mantuvo en que no lo iba a pagar. Sin embargo, tenía la esperanza de que los demás meses sí fueran saldados. Pasó octubre, pasó noviembre, pasó diciembre y empezó enero sin que se debitara ningún pago en su cuenta bancaria.
“Fuimos a radicar los papeles en la Secretaría de Movilidad como habíamos acordado para que nos pagaran, pero mentiras. Los supuestos acuerdos son solo paños de agua tibia para la enfermedad de la quiebra que padecemos y que parece que va a acabar con más de uno de nosotros”, señaló Muñoz.

Su situación, que comparten varios transportadores, empezó como un anhelo en 2009, porque pareció ser la oportunidad de salir bien librado del negocio del transporte. Como ya empezaba la implementación del SITP, los pequeños transportadores debían salir de circulación. En esa época, en la que estaba a cargo la administración de Samuel Moreno, se planeó dividir la ciudad en 13 zonas, para las cuales se abrió una la licitación para adjudicarlas a empresas operadoras de transporte público. Existían muchas propuestas y los dueños de los buses tradicionales podían elegir cuál era su mejor opción. Entre ellas estaban Egobús y Coobús. “Nosotros decidimos entregar nuestros buses a Egobús, porque nos pagaría durante 24 años una renta mensual, que sería del 1,5% del costo del vehículo. Pasado ese tiempo nos iban a pagar el carro completo”, asegura Muñoz, padre de tres niñas y quien recuerda que en octubre salió a marchar, desesperado por no recibir las cuotas.

Ya muchos de sus compañeros habían, incluso, perdido sus casas, porque los bancos empezaron a cobrar las deudas de los carros y como no tenían cómo pagar por los incumplimientos de Egobús y Coobús, les tocó entregar sus patrimonios. Ahora Muñoz teme que le pase lo mismo y denuncia que a los vehículos que los transportadores postularon para chatarrización, el Distrito les asignó un valor de renta, cuando en realidad se entregaron para la venta.

Según cifras del Distrito, aún hay 8.000 buses antiguos que circulan por la ciudad. Debido a esto, el SITP está perdiendo casi $5.000 millones diarios. Ante este problema, el alcalde Gustavo Petro dispuso $300.000 millones para impulsar la chatarrización de los buses tradicionales e imponerles el pico y placa.

El Espectador intentó comunicarse con la Secretaría de Movilidad para contrarrestar la denuncia de Muñoz, pero al cierre de esta edición no fue posible. Quien sí contestó nuestra llamada fue Alfonso Pérez, líder transportador ante el Distrito durante la semana de negociación, quien sostuvo que la administración de Petro sí ha incumplido el acta de acuerdo que se firmó entonces. Pérez respaldó a Muñoz y aseguró que no han recibido pago alguno y que ni siquiera se han venido realizando las reuniones de seguimiento al problema. Agregó, además, que el decreto que expidió el Distrito está muy lejos de responder al problema. “Eso se convirtió en una tomadera de pelo. La verdad es que nosotros ya estamos trabajando con la gente para reivindicar nuestros derechos, saliendo de nuevo a la calle”, añadió Pérez.

Como quien dice, este año que empieza augura un nuevo paro de transportadores en ese pulso sin saldar entre la administración de Gustavo Petro, la apuesta de un sistema integrado de transporte y este gremio, que no encuentra una respuesta.