Violencia avanza contra la niñez

Pandillismo, microtráfico, maltrato y explotación sexual amenazan a los niños.

Una tarde de mayo pasado, una niña de 12 años, estudiante del colegio Centauros, de Bosa, llegó a su casa después de clases y dejó la maleta en un rincón. Su madre la abrió para sacar los libros y descubrió una bolsa llena de droga. Al ser increpada, la niña juró que no tenía idea de cómo había llegado esa bolsa a su maleta. Su madre le creyó.

Al día siguiente, camino al colegio, la niña fue abordada por un grupo de desconocidos. Le esculcaron la maleta  y al no encontrar la mercancía, la golpearon fuertemente. La niña había sido usada como mula por las redes de microtráfico, que parecen avanzar, según un reciente informe del Comité Distrital de Derechos Humanos.

La situación de los niños de la ciudad es alarmante. El aumento del pandillismo, el avance de las redes de microtráfico dentro de los planteles educativos, la prostitución infantil, la violencia intrafamiliar y la falta de cupos en las escuelas del Distrito conforman un dramático menú de amenazas, en momentos en que la ciudad entera registra horrorizada una oleada de casos de violencia en contra de los niños.

El informe, que será divulgado esta semana, deja entrever que son las localidades de Bosa, Santa Fe, Kennedy y Ciudad Bolívar las más críticas.

En Bosa, las pandillas están aumentando el reclutamiento de jóvenes, que no sólo  participan en actos delictivos, sino que son presa de las redes de distribución de droga que controlan estos grupos. En la localidad de Santa Fe, entre tanto, se siguen registrando preocupantes índices de explotación sexual. Según el Comité de Derechos Humanos de la localidad, muchos provienen de los barrios El Paraíso, La Estrella y Arborizadora. Son niños y adolescentes no escolarizados, de familias monoparentales, que circulan frecuentemente por el centro, especialmente en la calle 23 con carrera 13A y el Centro Comercial Terraza Pasteur, en la calle 24 con carrera séptima.

 En materia de violencia, Kennedy y Bosa son los casos más críticos. Según la Personería de Kennedy, en el año 2010 más de 1.900 estudiantes se vieron involucrados en riñas y 62 fueron víctimas de maltrato infantil. Asimismo, las tres comisarías de familia de la localidad fueron informadas, entre julio de 2010 y julio de 2011, de 1.510 casos de abuso y 5.354 casos de maltrato infantil.

En Bosa, a la violencia e inseguridad en los colegios se suma “el fracaso académico”. Según el reporte, ésta “está aumentando y al parecer este año un porcentaje muy alto de estudiantes llevan perdido el año escolar”. La deserción escolar también sería alta.

Entre todo, la captura de los colegios por parte de las redes de microtráfico, parece ser el fenómeno más extendido y alarmante del reporte. En Ciudad Bolívar, en Bosa, en Kennedy, las pequeñas mafias que controlan la distribución de la droga están afinando sus estrategias de captura de los colegios, con el consecuente incremento de la violencia y el consumo de droga en los planteles.

En Bosa, por ejemplo, se reporta que los alumnos están siendo usados por las redes para que vendan las sustancias. En Kennedy se denuncian infiltraciones por parte de los ‘narcos’, que tienen a su propia gente distribuyendo la mercancía, mientras que a los alrededores los jíbaros gravitan a la espera de que salgan los niños para venderles marihuana, basuco y pepas, entre otras sustancias.

El informe añade: “El negocio del microtráfico no sólo involucra droga, sino armas, sexo y trata de personas. Los maestros son testigos de hechos aterradores como el uso de estudiantes como mulas, niñas y niños prepagos, o niños usuarios de armas que son rentadas para las peleas dentro y fuera de los colegios”.

En el caso de Ciudad Bolívar, el negocio estaría controlado por antiguos miembros de células guerrilleras y paramilitares, que fueron desmanteladas.

La violencia contra los niños y adolescentes tiene alarmada a la ciudad. El sábado, la alcaldesa de Bogotá, Clara López, lideró una marcha en Bosa para rechazar el asesinato de Santiago Ducuará, el niño de 4 años que apareció muerto la semana pasada en el río Tunjuelo. “Tenemos que demostrar que el crimen de Santiago y los otros casos de agresión que se han presentado este año nos duelen y no podemos quedarnos callados”, expresó la alcaldesa.

 

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