Y las vacas siguen ahí

El 31 de octubre, después de que El Espectador denunciara la obra inconclusa, la Agencia Nacional de Infraestructura firmó el contrato para construir la glorieta.

Casi año y medio completa la variante Portachuelo-Casablanca sin poderse estrenar. La vía, que le costó al Estado $35.000 millones, se construyó para agilizar el recorrido Bogotá-Bucaramanga, evitándoles a los conductores tener que ingresar al municipio de Zipaquirá. A pesar de que la carretera se terminó en marzo del año pasado, sigue inhabilitada por falta de una intersección y 170 metros de carretera, en el sector conocido como la T de Portachuelo.

La denuncia ya la hizo El Espectador en su artículo “Una vía por la que sólo transitan vacas”, publicado el 19 de septiembre del año pasado. Y aunque justo mes y medio después de su publicación la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) firmó un contrato con la concesión Devinorte para construir la intersección y entregarla en ocho meses, han pasado siete y las vacas siguen ahí. Los trabajos no arrancan, por una razón: aún se están negociando predios para la obra.

Al ver las fotos aéreas desde el sector de Casablanca y la variante construida, se aprecia un trazado rápido de un solo carril y bien señalizado. Sin embargo, justo antes de llegar al sector de Portachuelo hay un potrero que impide que la vía se conecte con la doble calzada Bogotá-Zipaquirá. Allí se construirá la glorieta para conectar la variante con la intersección de las rutas a Bogotá, Zipaquirá, Briceño y Ubaté.

Lo paradójico de esta historia es que la obra no está inconclusa por falta de estudios, diseños o recursos (como generalmente ocurre). Lo que aparentemente impidió el desarrollo oportuno de la obra fue que el sector de Portachuelo es el punto de intersección de dos concesiones viales. Por un lado está Devinorte, encargada de la doble calzada entre Bogotá y Zipaquirá, y por el otro, la unión temporal Los Comuneros, encargada entre 2002 y 2012 del mantenimiento del corredor Zipaquirá-Bucaramanga y de la construcción de la variante.

Desde un comienzo estaba claro que la intersección la debía construir Devinorte. Sin embargo, en enero del año pasado, a dos meses de concluir la variante, la ANI no tenía definido el contrato. Por esta razón, la Unión Temporal (UT) Los Comuneros le propuso en esa oportunidad a la ANI construir la glorieta, pero la Agencia lo rechazó. La UT terminó la vía dos meses después y la tuvo que dejar inconclusa.

En septiembre del año pasado, y en vista de que no avanzaban los trabajos, hizo una nueva propuesta, presentando diseños para una intersección que costaría $11.000 millones, obra para la cual tenía los recursos asegurados, producto de los excedentes del cobro de peajes del corredor Zipaquirá-Bucaramanga. Uno de los principales argumentos de la insistencia era que la variante debía habilitarse lo antes posible para evitar los efectos adversos sobre el asfalto por la falta de uso. Una vez más, fue rechazada.

Luz verde y retrasos

Finalmente, el pasado 31 de octubre, la ANI firmó un otrosí con Devinorte para la construcción de la intersección de Portachuelo. En el documento se pactó la realización de nuevos estudios y diseños, con un costo cercano a los $180 millones, y la construcción de la intersección. De igual forma se debía encargar de la gestión social, ambiental y la adquisición de predios necesarios para adelantar la obra.

De acuerdo con el cronograma, los diseños debían estar listos en tres meses, que se cumplieron a finales de enero. Y luego de la revisión y aprobación de los estudios por la ANI, el contratista tenía cinco meses para entregar la obra. La única excepción era que, en caso de que los trabajos ameritaran la intervención sobre redes de servicios públicos, el plazo se podría ampliar un mes.

También acordó que “el mayor plazo requerido para la ejecución de las obligaciones emanadas del otrosí correrá por cuenta y riesgo del concesionario, por lo que no efectuará reclamación alguna por mayor permanencia” y que “el concesionario deberá cumplir con el plazo pactado para la ejecución de las obligaciones y no podrá aducir como causal para exonerarse del incumplimiento, la falta de disponibilidad de los predios, salvo fuerza mayor o caso fortuito”.

Es decir, si los plazos se hubieran cumplido de forma estricta, la glorieta debía estar lista a finales de este mes o, a más tardar, a finales de julio. Sin embargo, a pesar de la claridad del otrosí y de los tiempos, a la fecha los trabajos ni siquiera han comenzado.

Sólo hasta el pasado 10 de abril la ANI y Devinorte firmaron un acta en la que establecieron los costos de la obra y el pago por gestiones adicionales, los cuales suman alrededor de $9.500 millones. De igual forma se estableció que se podía suscribir el acta de inicio una vez se cuente con la disponibilidad de los predios que se requieren para el trabajo, pero que mientras tanto el concesionario podrá iniciar a actividades preliminares donde sea viable.

La última gestión administrativa se dio el pasado 23 de mayo, cuando se contrató la interventoría de la firma Consorcio Icity, que se encargará de adelantar las actividades de control, vigilancia y seguimiento de los trabajos. A la fecha, la variante lleva 15 meses lista y sin estrenar, por falta de la construcción de la intersección de la T de Portachuelo, que en el papel está lista para comenzar. De acuerdo con la ANI, se adelanta la adquisición predial, por el concesionario, para dar inicio a la construcción. A este paso, y si se cumple el trabajo en cinco meses, sería probable que a finales del año la variante que lleva casi año y medio sin estrenar se pueda usar.

Aunque el ahorro para el Estado con este contrato fue de casi $1.500 millones, al comparar la propuesta inicial de la UT Los Comuneros y Devinorte, muchos se preguntan hasta qué punto ameritaba mantener en desuso por tanto tiempo una solución vial.

Los costos del contrato

La Agencia Nacional de Infraestructura ya tiene definidos los costos de la nueva intersección:

  • $180 millones fue el valor de los nuevos estudios y diseños.
  • $8.980 millones será la inversión en la construcción de la intersección. Este presupuesto, cubrirá, además, la construcción de ramales, las obras de drenaje, la canalización del río Negro, así como la adecuación, traslado, protección e instalación de redes de servicio público.
  • $123 millones se invertirán en la gestión social del proyecto en el sector.
  • $149 millones será la inversión en la gestión ambiental.
  • $17 millones se le pagará mensualmente al constructor por operación y mantenimiento rutinario de la obra.
  • $9.443 millones será el costo total  de los trabajos.

 

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