La ciencia y el amor

Según la ciencia, el amor, o el estar enamorado, produce una activación de varias regiones cerebrales y el aumento de hormonas que causan sensaciones placenteras.

Imagen de la película "Diario de una pasión".

Gayle Brewer es profesor titular de la Facultad de Psicología de la Universidad de Central Lancashire, que realizó un artículo publicado originalmente en inglés en la página web The Conversation y retomado por el periodico El País, sobre lo que dice la ciencia sobre el amor. En el artículo se asegura que el amor romántico abarca el desarrollo de un fuerte vínculo emocional, la atracción sexual y los cuidados. Las parejas experimentan, por lo general, durante las primeras fases de la relación, una serie de sentimientos intensos, como la dependencia emocional y un aumento de la energía.

En cuanto a la actividad cerebral, numerosas regiones cerebrales, como el hipocampo, el hipotálamo y el córtex del cíngulo anterior, relacionadas con la recompensa y la motivación, se activan cuando pensamos en una pareja romántica o estamos en su presencia. Cuando estás áreas se activan sirven para impedir el comportamiento defensivo, reducir la ansiedad y aumentar la confianza en la pareja. Adicionalmente, se desactivan áreas como la amígdala y el córtex frontal, un proceso cuya función posiblemente sea reducir la probabilidad de la aparición de emociones negativas o juicios sobre la pareja. Lo que quiere decir que la activación cerebral en repuesta a la pareja romántica premia la interacción social al tiempo que impide las respuestas negativas.

Por otro lado, la oxitocina y la vasopresina son las hormonas más estrechamente asociadas al amor de pareja. Son producidas por el hipotálamo y las libera la glándula pituitaria. Ambas influyen tanto en los hombres como en las mujeres. Las concentraciones de estas dos hormonas aumentan durante las fases intensas del amor romántico, actúan sobre numerosos sistemas del interior del cerebro y sus receptores están presentes en diversas áreas cerebrales. Estas hormonas interactúan sobre todo con el sistema de recompensa dopaminérgico y pueden estimular la liberación de dopamina por el hipotálamo.

Durante el amor romántico las vías dopaminérgicas activadas crean una sensación placentera. Esas vías están relacionadas también con el comportamiento adictivo, que tiene que ver con la conducta obsesiva y la dependencia emocional observables normalmente cuando el amor romántico está en su fase inicial.

El amor romántico puede cumplir una importante función evolutiva, al aumentar el apoyo parental disponible para la posterior descendencia. Sin embargo, lo habitual es que entablemos una serie de relaciones en nuestra búsqueda de “la persona”, y la pérdida del amor romántico es frecuente, ya sea por la ruptura de la relación o por fallecimiento. Aunque la pérdida sea angustiante, las personas son capaces de superarla y seguir adelante.

Finalmente, el artículo habla sobre la relación y similitud que existe entre las respuestas fisiológicas al amor romántico y al amor materno. Por ejemplo, las regiones del cerebro activadas por el amor materno se solapan con las activadas por el amor romántico. Además, el aumento y la disminución de la concentración de oxitocina fomentan y cohíben, respectivamente, el comportamiento maternal. Aunque, entre el amor materno y el romántico existen diferencias debido a que el primero activa determinadas regiones que no están activadas en el amor romántico, lo cual acentúa la naturaleza única del vínculo maternal.

 

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