Científicos del MIT prometen energía por fusión nuclear en 15 años

Con nuevos materiales superconductores y una jugosa inyección de dinero del sector privado, el sueño de una fuente de energía inagotable, libre de carbono, estaría a punto de hacerse realidad.

Visualización del experimento SPARC tokamak propuesto. Usando imanes de campo alto construidos con superconductores de alta temperatura, este experimento sería el primer plasma de fusión controlado para producir energía.MIT Press

"La aspiración es tener una planta de energía en funcionamiento a tiempo para combatir el cambio climático. Creemos que tenemos la ciencia, la velocidad y la escala para poner la energía de fusión libre de carbono en la red en 15 años ", aseguró a los medios de comunicación Bob Mumgaard, CEO de la compañía privada Commonwealth Fusion Systems, asociada al Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

Con US $ 50 millones sobre la mesa provenientes de la multinacional italiana Eni, los científicos del MIT y sus coequiperos del sector privado esperan romper las barreras tecnológicas y de eficiencia que hasta ahora han impedido crear energía a partir de la fusión nuclear, el mismo proceso que alimenta al sol y las estrellas.

El equipo tiene la intención de utilizar una nueva clase de superconductores de alta temperatura que, según pronostican, les permitirán crear el primer reactor de fusión del mundo que produce más energía de la que consume en el proceso. Como lo señaló el periódico The Guardian, revertir el déficit energético de esta tecnología se ha convertido en una historia de fracasos al punto que un chiste común entre los físicos e ingenieros que trabajan en el campo es que “la fusión es la energía del futuro, y siempre lo será”.

La fusion nuclear involucra elementos ligeros, como el hidrógeno, que se unen para formar elementos más pesados, como el helio, liberando cantidades prodigiosas de energía en el proceso. Uno de los problemas hasta ahora es que la energía se produce a temperaturas extremas tan calientes que ningún material sólido conocido por el hombre las soporta. Para evadir este problema,  los investigadores usan campos magnéticos  que mantienen el plasma caliente, una especie de sopa gaseosa de partículas subatómicas, lejos de los materiales que conforman la cámara donde ocurre la reacción.

El profesor Howard Wilson, físico de plasma de la Universidad de York comentó al periódico británico The Guardian: "La parte más emocionante de esto son los imanes de alto campo".

Los científicos del MIT planean la construcción de un reactor 65 veces más pequeño que el que actualmente desarrolla el proyecto Reactor Termonuclear Experimental Internacional, una colaboración entre varios países liderados por los franceses que persigue el mismo objetivo. El reactor construido por este consorcio consiste en un dispositivo en forma de rosquilla, bautizado tokamak, que pesa tanto como tres torres Eiffel.  El enfoque de los norteamericanos lo haría más viable desde un punto de vista económico. Calculan que podría generar 100 megavatios (MW) de potencia de fusión con lo cual podrían ofrecer energía a una pequeña ciudad. A diferencia de los combustibles fósiles este proceso no genera C02, principal causante del cambio climático.

"Este es un momento histórico importante: los avances en los imanes superconductores han puesto la energía de fusión a nuestro alcance, ofreciendo la perspectiva de un futuro energético seguro y libre de carbono", comentó en un comunicado de la universidad el presidente del MIT, L. Rafael Reif. "A medida que la humanidad enfrenta los crecientes riesgos de la alteración climática, estoy encantado de que el MIT se una a aliados industriales, tanto antiguos como nuevos, para correr a toda velocidad hacia esta visión transformadora de nuestro futuro compartido en la Tierra".

"Los científicos del MIT son personas serias y tal vez estén a una corta distancia de uno de los santos griales de la ciencia. Pero nadie debería contener la respiración", anotó en un editorial sobre el tema el periódico británico advirtiendo que aún quedan muchas barreras por superar antes de confiar en que esta sea la solución para los problemas energéticos y ambientales del mundo.